Energía

La Guardia Civil detiene a quince activistas y un fotógrafo, según Greenpeace

Valencia, 15 feb (EFE).- La Guardia Civil de Requena ha detenido a quince activistas de Greenpeace y a un fotógrafo independiente, según ha informado fuentes de esta organización ecologista, cuyos miembros han irrumpido hoy en el complejo de la central nuclear de Cofrentes para desarrollar una acción de protesta y pedir su cierre.

En un comunicado, Greenpeace ha negado que sus activistas hayan utilizado la violencia y ha reiterado que "si tres trabajadores de la central han resultado heridos, en ningún momento se ha debido al comportamiento violento de los detenidos".

El portavoz de la organización ecologista, Carlos Bravo, ha dado por concluida la protesta después de que los tres escaladores de Greenpeace, que se habían encaramado a una de las torres de Cofrentes para pintar la advertencia "Peligro nuclear", hayan descendido.

Según ha relatado Bravo a EFE, los quince detenidos podrían ser los tres escaladores de la organización, que han realizado la pintada, y los activistas que se hallaban dentro del complejo desde las 6.30 horas de la madrugada.

Asimismo, ha confirmado que un fotógrafo, quien había entrado en la central nuclear de Cofrentes junto a los activistas, habría sido detenido por los agentes con anterioridad.

El portavoz de la organización ha anunciado que se iba a trasladar a la localidad valenciana de Requena, donde supuestamente están los detenidos, para reunirse allí con los abogados de la organización y conocer "su situación jurídica y legal".

Respecto a las informaciones del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) y las declaraciones de la delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ana Botella, sobre tres vigilantes heridos tras el forcejeo con algunos de los ecologistas, el portavoz de Greenpeace ha desmentido estas acciones "categóricamente".

"Estamos sorprendidos", ya que, según Bravo, "no ha habido violencia" por parte de la organización sino acciones puntuales de "resistencia pasiva" como "tirarse al suelo".

A su juicio, "la filosofía" que sostiene Greenpeace es la "no violencia", por lo que sus miembros "no responden a ninguna agresión".

Sin embargo, ha sostenido que un perro de los vigilantes de seguridad de la central nuclear "ha mordido a uno de los activistas que estaba tranquilo y no agredía a nadie".

"Nuestro propósito es dejar claro que la energía nuclear es peligrosa y que no se debe renovar el permiso de explotación", ha insistido Bravo.

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