Energía

Así transporta Acciona 23 aerogeneradores a través del desierto peruano

  • Nordex, de la que Acciona tiene una tercera parte, ha trasladado los aerogeneradores en un viaje de 240 kilómetros y tres días de duración
  • Cada aerogenerador ha sido desmontado en 12 componentes, lo que supone un total de 276 transportes durante tres meses
  • Nordex se adjudica 131 MW en Perú a través de Acciona Energía
Acciona

El primer parque eólico de Acciona en Perú sigue aumentando después del transporte en camiones de 23 inmensos aerogeneradores desde Puerto de Paracas a San Juan de Marcona. Son 240 kilómetros que atraviesan todo el desierto costero peruano y descubren las enigmáticas Líneas de Nazca, o Nasca, esos enormes dibujos en el terreno que sorprenden especialmente si se contemplan desde el aire.

Llevar todos los componentes que incluye un parque eólico (barquillas, palas o trenes de potencia) ha sido toda una aventura que comenzó en el Puerto de Paracas, donde llegaron los aerogeneradores, que una vez ensamblados han de convertirse en gigantes eólicos de 148 metros de altura.

Para un itinerario que a una persona en un coche le llevaría realizar cinco horas, fueron necesario tres días enteros para llevarlos a su destino tras recorrer esos 240 kilómetros por carreteras sinuosas donde no tenían muchas opciones de maniobrar los camiones, especialmente en el caso de seis curvas angostas en la carretera Panamericana Sur.

Esta vía serpentea entre montañas en torno al Paso de la Cara del Inca, que recibe ese nombre porque las rocas simulan el perfil de una nariz aguileña de los antiguos moradores de estas tierras.

Tres meses de viajes

Cada uno de los 23 aerogeneradores se traslada tras haber sido desmontado en 12 componentes, lo que supone un total de 276 transportes, que se han venido realizando durante un espacio de tiempo de tres meses.

Se trata de una operación logística de extrema complejidad que ha requerido la participación de hasta 150 personas, que se han encargado de "ejecutar una cuidadísima planificación previa, que ha incluído la construcción de puentes provisionales, desmontaje de obstáculos en sectores habitados tales como semáforos, telepeajes o indicadores de ruta, o la aplicación de eventuales cortes de tráfico", señala Acciona.

El itinerario ha sido supervisado en todo momento por la Policía Nacional del Perú y se ha realizado en jornadas diurnas, entre las seis de la mañana y las seis de la tarde. No ha deparado incidencias reseñables. De hecho, se ha cumplido el plan previsto sin incidentes, lo cual constituye un éxito "en tiempo y forma". Como menciona Ariel Flores García, director del proyecto PE San Juan de Marcona, "hemos logrado completar el traslado de todos los componentes sin incidentes pese a la afección diaria en el tráfico local, lo que es motivo de orgullo para todo el equipo".

Las Líneas de Nazca como testigos

Otro de los hitos singulares de este viaje es el paso por las enigmáticas Líneas de Nazca, un tesoro arqueológico en un enclave que no ofrece complejidad logística, pero que rezuma magnetismo y que está en los márgenes de la carretera Panamericana. Aún desconocemos si se trata de un calendario astronómico, de líneas que representaban un ritual mágico para atraer la lluvia o incluso de pistas de aterrizaje de naves alienígenas, que son las tres teorías más manidas.

Descubiertas por el conquistador español Pedro Cieza de León en 1547 son Patrimonio de la Humanidad desde 1994. Aglutinan centenares de dibujos repartidos por un área de 50 kilómetros de longitud y 5 km de ancho, y la mayor parte líneas y figuras geométricas, aunque las más conocidas son una treintena de figuras de animales, como el colibrí, la araña, el mono, la ballena o el cóndor; vegetales como el cactus y la flor; y antropomórficas, como el hombre-búho o astronauta o las manos. Llegan a tener hasta 187 metros de largo.

Su interés arqueológico se inicia en la década de 1930 con los peruanos Julio César Tello y Toribio Mejía. El norteamericano Paul Kosok y la matemática alemana María Reiche, que las estudiaron durante décadas a mediados del pasado siglo, concluyeron que se trataban de un inmenso calendario astronómico vinculado a los períodos agrícolas, realizado a partir de bocetos a menor escala. Para el arqueólogo norteamericano Johan Reinhard, sin embargo, las líneas pretendían invocar el agua a través de ritos de fertilidad.

Lo cierto es que el motivo por el que la cultura Nasca dibujó centenares de geoglifos o enormes surcos sobre el suelo de las pampas de Jumana, una de las regiones más áridas del planeta, hace 1.500 años, sigue siendo uno de los grandes enigmas de la arqueología mundial.

Wayra I, el mayor parque eólico de Perú

El parque eólico Marcona, llamado también Wayra I, es el parque eólico más grande de Perú. Está ubicado a unos diez kilómetros de Marcona, una ciudad minera y portuaria que es capital del distrito homónimo, en la provincia de Nazca en el departamento de Ica. El parque produce unos 132 MW y pertenece a la empresa italiana Enel Green Power, mediante su filial peruana Enel Perú.

La empresa española Acciona, presente en 65 países de los cinco continentes, ha sido la encargada del suministro de aerogeneradores a través del fabricante de aerogeneradores Nordex, en el que Acciona tiene una tercera parte.

El Grupo Nordex ha suministrado 23 turbinas N163/5.X de la serie Delta4000 para el parque eólico San Juan de Marcona, en el que ha sido el primer pedido de Perú de este tipo de turbina con un diámetro de rotor de 163 metros y una potencia nominal flexible de 5 MW, aunque Para el Grupo Nordex se trata del tercer pedido de Perú.

El primer parque eólico en el país fue completado por el Grupo Nordex en 2018. Actualmente se está construyendo otro parque eólico de 177 MW. La velocidad media del viento en este emplazamiento cercano a la costa del Pacífico es superior a 9 m/s y garantiza al parque eólico producir una gran cantidad de electricidad.

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