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Lukoil, una operación delicada: Zapatero sella con Rusia su gran alianza

En los últimos años, el presidente Zapatero viene realizando un constante y paulatino acercamiento a la Rusia del zar rojo Vladimir Putin, hasta convertir las relaciones con el Kremlin en el pivote estratégico en el que gira su actual política exterior. España, al igual que ocurre con Alemania e Italia, es consciente de que está condenada a entenderse con Rusia, como superpotencia europea, ya que tiene la llave del suministro energético. Este país no es sólo un inmenso "granero" de materias primas y recursos energéticos, sino que se ha recuperado como la gran superpotencia rival de EEUU en Europa y, sobre todo, en Latinoamérica.

En los últimos años, el presidente Zapatero viene realizando un constante y paulatino acercamiento a la Rusia del zar rojo Vladimir Putin, hasta convertir las relaciones con el Kremlin en el pivote estratégico en el que gira su actual política exterior. España, al igual que ocurre con Alemania e Italia, es consciente de que está condenada a entenderse con Rusia, como superpotencia europea, ya que tiene la llave del suministro energético. Este país no es sólo un inmenso "granero" de materias primas y recursos energéticos, sino que se ha recuperado como la gran superpotencia rival de EEUU en Europa y, sobre todo, en Latinoamérica. Hay que recordar que España es el país de la Unión Europea con mayor dependencia energética. ¿Cuáles son las claves políticas y económicas de este acercamiento de Zapatero a Rusia? Desde el punto de vista meramente político y diplomático, es el único de los países no musulmanes que ha apoyado la Alianza de Civilizaciones, proyecto estrella en materia de política exterior de Zapatero, y presentado en Naciones Unidas junto a Turquía. Tanto España como Rusia y China se han aliado en la ONU y otros organismos internacionales para levantar las sanciones impuestas contra el régimen de los ayatolás, por su carrera nuclear. En el caso de Rusia y China, este apoyo viene motivado directamente por los recursos energéticos. Por ejemplo, la petrolera Lukoil tiene importantes intereses de yacimientos en Irán.

Zapatero quiere un mundo bipolar

En política exterior, pese a la victoria del demócrata Barak Obama en EEUU, hay que recordar la ideología antiamericana tan arraigada en el presidente del Gobierno socialista durante la Administración Bush y en contra de la Guerra de Irak. En cierta manera, Zapatero es partidario de un mundo bipolar, con dos grandes superpotencias para así poder contrarrestar el poder de EEUU. Por eso, el Gobierno Zapatero no dudó en jugar un papel muy activo a favor del Kremlin, durante la invasión de Georgia en agosto de este año. España bloqueó dentro de la Unión Europea diferentes propuestas para sancionar a Rusia. Asimismo, impidió dentro de la Unión Europea que se abriesen comisiones de investigación para determinar si había violado los derechos humanos en la invasión. Tanto el presidente Zapatero, como el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, fueron los únicos dirigentes de la UE que no condenaron explícitamente la invasión de Georgia. Durante estos últimos cuatro años, el presidente español ha realizado tres viajes oficiales al Kremlin. El primero en diciembre de 2004, cuando el todopoderoso Vladimir Putin, verdadero zar de Rusia, era todavía presidente.

Acercamientos al Kremlin.

En esa primera visita, Zapatero y Putin acordaron fortalecer las relaciones comerciales, y sobre todo disminuir el desequilibrio entre las exportaciones españolas, que en ese año no superaban los 905 millones de euros frente a las importaciones, que representaban 3.650 millones de euros. Un desequilibrio motivado principalmente por la compra a Rusia de gas y petróleo.

También se decidió potenciar las cumbres bilaterales anuales en Moscú y Madrid, ya empezadas en el anterior Gobierno de Aznar. Putin incrementó y selló esta alianza estratégica con Zapatero consciente del peso español en el ámbito internacional y principalmente como un aliado preferente dentro de la UE. La segunda visita oficial fue en mayo de 2005, donde Zapatero fue invitado por Putin en los actos conmemorativos del 60 aniversario de la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Y el último se realizó en octubre de 2007, al poco tiempo de ser nombrado Dimitri Medveded, delfín de Putin, como nuevo presidente.

Relaciones comerciales

En los últimos cuatro años de Gobierno de Zapatero, el comercio exterior entre ambos países ha aumentado considerablemente, sobre todo en cuanto a las exportaciones. Si en 2004 no sobrepasaba los 905 millones de euros, en 2007 llegaron a los 2.093. Este año, sólo en el periodo de enero a septiembre, las exportaciones ya han superado las 2.185 millones, 92,7 millones más a falta del último trimestre. En el ranking de los principales sectores que exporta España a Rusia son: la tecnología industrial, el sector hábitat, moda, y productos cárnicos y hortofrutícolas. Y, ¿qué es lo que importamos de Rusia? Principalmente, productos y producción energética, de la industria de la construcción, materias primas, de la industria química y grasas y aceites. Respecto a los flujos de capital, la inversión española en Rusia es todavía insignificante, aunque durante 2007 había crecido considerablemente. Ésta se concentra en el sector agroalimentario y las principales empresas están en San Petersburgo. Tampoco es representativa la inversión de Rusia en nuestro país. Existen 290 empresas con capital superior a 3.000 euros, todas ellas constituidas por ciudadanos rusos. Lo que sí ha aumentado de manera considerable en los últimos diez años han sido las inversiones inmobiliarias principalmente en todo el Levante y la Costa del Sol. Como dato, más del 50% de las exportaciones rusas se dirigen a la UE (el 80% de ellas son materias primas: crudo, gas y madera). A pesar de esto, Rusia representa menos del 10% del comercio europeo. Mientras, la dependencia energética de la UE es cada día más evidente. Con todos estos datos, a nadie le extraña que el Gobierno de Zapatero no haya vetado, de momento, la entrada de la petrolera rusa Lukoil en Repsol.

Lukoil en Iberoamérica

La nueva administración de Barak Obama no ve con buenos ojos este acercamiento de Zapatero a Rusia, que puede culminar con la entrada y posterior control de la petrolera Lukoil sobre Repsol. El hecho de que Rusia ponga sus pies en el patio trasero de EEUU controlando el sector energético y sellando el pasado jueves importantes acuerdos económicos y militares con la Venezuela de Chávez, esta inquietando a Washington. Pero, lo que más preocupa a EEUU y a la mayoría de los países occidentales es la penetración de Rusia como superpotencia energética, a través del gigante Gazprom para controlar el gas y el petróleo en Suramérica. Un experto lo explica de esta manera: "Todo lo que no pudo conseguir políticamente la antigua Unión Soviética, lo está consiguiendo ahora Rusia con el gas y el petróleo".

El "zar" Putin nada más llegar al poder en el año 2.000, primero como primer ministro de Yeltsin y más tarde como presidente, siempre tuvo claro que su prioridad era devolver a la Gran Rusia su papel como superpotencia, tal como había ocurrido baja la bandera de la Unión Soviética. Y para esto, necesitaba hacer de este sector estratégico el elemento clave de su política exterior. De esta manera, con la entrada de la rusa Lukoil en Repsol, el Kremlin tendría bases energéticas en toda Latinoamérica: Venezuela, Ecuador, Argentina, Perú, Colombia, México y Brasil. Si finalmente se produce la toma de Repsol por parte de Lukil sería la guinda en el pastel del recién creado gran consorcio estratégico para liderar y controlar la producción de gas y petróleo de toda Latinoamérica.

Pero la cruda realidad es que España sigue siendo para Washington un país de segunda división en Europa, muy por detrás de Reino Unido, Alemania, Francia e incluso Italia. El más que probable nombramiento de la senadora Hillary Clinton como nueva secretaria de Estado, lejos de ayudar a un posible acercamiento entre Madrid y Washington, puede incluso congelar las relaciones. Diplomáticos consultados por elEconomista aseguran que "el presidente Obama sin ninguna experiencia en temas de política exterior va a dejar manos libres a su vicepresidente Joe Biden, que fue muy crítico con la retirada de las tropas españolas de Irak ordenada por Zapatero antes de formar incluso Gobierno".

Consulte la información completa en la edición de fin de semana de diario elEconomista.

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