Empresas y finanzas

Un año después, E.ON se perfila como el vencedor de la opa

La opa de Gas Natural sobre Endesa cumple un año. La operación, de dimensión nacional en su primera fase, traspasó fronteras con la entrada en escena del gigante alemán E.ON, que ahora se perfila como el ganador de la puja, lo que supondrá a medio plazo un nuevo dibujo del mapa energético español.

La del 5 de septiembre de 2005 era la segunda opa hostil sobre una eléctrica -la primera se dirigió a Iberdrola, en 2003-. Desde el primer momento la operación se enfrentó a la lógica y previsible oposición de Endesa, pero con el paso de los meses se fue enredando en la política, los tribunales, instancias europeas y se convirtió en objeto de controversia y declaraciones desde todos los ámbitos.

Al "semen" que en nueve meses daría lugar a una nueva compañía, mencionado por el presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, al presentar la opa, le siguió su homólogo en Endesa, Manuel Pizarro, enarbolando la Constitución como símbolo de defensa de la libertad de expresión y de la eléctrica.



Opa a la catalana

Manuel Conthe ejemplificó sobre la justificación de rebajar una opa si se reparte un dividendo extraordinario: "es como si se vendiese una oveja preñada al precio de una parida"; el presidente de la CEOE, José María Cuevas, se enfrentó con Fomento del Trabajo al calificar el movimiento de Gas Natural de "opa a la catalana" por su bajo precio y desde las filas del PP salió el famoso y difícilmente atribuible "antes (una Endesa) alemana que catalana".

La coincidencia con la tramitación del Estatut, con llamamientos al boicot de productos catalanes incluidos, hizo el resto para que la opa saliera de las páginas de los diarios económicos y se instalara en las de la política al rebufo de interpelaciones, preguntas y comparecencias parlamentarias.

Una oferta poco ambiciosa

Al margen de interpretaciones con más o menos intención política, la opinión de muchos dentro del sector energético era que los 22.549 millones en efectivo y acciones que Gas Natural ponía en la mesa y que se negaba a incrementar, al menos oficialmente, era poco dinero.

Cuando todo parecía visto para sentencia, el 21 de febrero E.ON presentó una oferta un 29 por ciento superior a la de la gasista, 25,4 euros por acción, una vez descontando el dividendo de Auna.

El Gobieno, al rescate de Gas Natural

El Gobierno reaccionó rápido para impedir que E.ON pudiera entrar en España sin la supervisión del regulador sectorial, la Comisión Nacional de la Energía (CNE). Tan rápido, que la ampliación de funciones de la CNE hizo saltar las alarmas en Bruselas y provocó la apertura de un expediente a España.

Mientras tanto, la defensa numantina que organizó Endesa -campañas de publicidad, dividendos, previsiones de crecimiento- seguía a toda máquina y el frente legal empezó a dar sus frutos.

En marzo un juzgado madrileño de lo mercantil suspendió cautelarmente la opa de Gas Natural y, un mes después, el Tribunal Supremo hizo lo propio con el acuerdo del Consejo de Ministros que autorizó la operación.

Un futuro incierto

Paralizadas en los tribunales, la evolución futura de las opas es impredecible (Gas Natural puede optar por retirarse, Endesa podría pedir el levantamiento de las cautelares y que las dos compitieran, el Gobierno podría buscar una salida negociada), aunque todo indica que E.ON ha venido para quedarse y mantendrá su apuesta por la eléctrica pase lo que pase, lo que desembocará en un nuevo diseño del sector energético en España con consecuencias en Europa.

La alemana ha dicho en varias ocasiones que no tiene prisa por comprar Endesa y no va a modificar el folleto de su opa -paso previo para que la CNMV lo apruebe- hasta que Industria resuelva el recurso de alzada que ha presentado contra las condiciones de la CNE.

Su atractivo latinoamericano

Por otro lado, algunos analistas destacan que a E.ON le interesa más la posición de Endesa en Latinoamérica que la entrada en el mercado español, un punto de vista que hace más asumible la resolución de la CNE, que deja intactos los negocios internacionales de la eléctrica.

En la Unión Europea el proceso de liberalización lleva velocidades distintas, la energía es competencia de los Estados miembros y, hasta ahora, nunca una empresa se había decidido a comprar la primera firma energética de otro miembro.

El hecho de tratarse de ex empresas públicas y de que en muchos países todavía sean estatales las convertía en algo intocable, pero este consenso no escrito puede cambiar con la integración E.ON-Endesa.

De producirse esta fusión sentará un precedente para operaciones futuras. La Comisión Europea lo sabe y ha echado el resto en su batalla contra la ampliación de funciones de la CNE y los requisitos impuestos a E.ON por el organismo el pasado mes de julio.

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