Empresas y finanzas

Gullón: el 'monstruo' de las galletas es de Palencia

La galletera palentina cuenta con la planta industrial más extensa y mecanizada de Europa, vende a más 100 países extranjeros y emplea a más de 1.000 personas en una comarca que es ajena al paro

Produce más de 120 millones de kilos de galletas anuales, de 700 formatos, 100 referencias y 32 líneas diferentes, y cuenta con la planta industrial más grande y mecanizada de Europa en la que emplea a más de 1.000 trabajadores.

Éstas son sólo algunas de las principales magnitudes de Galletas Gullón. Una compañía que sigue apostando por mantener su sede social y su lugar de fabricación en el mismo pueblo que la viera nacer en 1892, Aguilar de Campoo, en Palencia.

Presidida por María Teresa Rodríguez Sáenz-Rozas -la tercera generación de la galletera- la compañía ha conseguido convertirse en un gigante de la alimentación en España y estar a la vanguardia del sector galletero, gracias a una permanente reinversión de sus beneficios, a su férrea apuesta por la investigación y el lanzamiento de nuevos productos, especialmente vinculados al segmento salud, y a su afán por llegar a nuevos mercados internacionales -ya está en más de 100 y tiene dos filiales en Europa: Bolachas Gullón, en Portugal y Biscotti Gullón en Italia-.

Apuestas y esfuerzos que han permitido que Galletas Gullón haya pasado de facturar 7 millones de euros hace tres décadas a 257 millones de euros en 2013.

Un nivel de ventas que ha traído consigo una ampliación de su planta industrial y esto, a su vez, la creación de centenares de nuevos puestos de trabajo, incluso ahora, en esta España en crisis.

Y es que a su primera fábrica, ahora en pleno casco histórico de Aguilar de Campoo y reconvertida en tienda, la galletera sumó en 2003 los 115.000 metros cuadrados que ocupa Gullón II, su segunda planta, a cuya producción se está uniendo la de su tercera planta, bautizada con el nombre de Vida, que ya cuenta con dos líneas de producción operativas -de tortitas y bizcochos- equivalentes a 12.000 kilos de galletas anuales.

Dos líneas a las que pronto se unirá una tercera que se completará con otras nuevas hasta que los 100.000 metros cuadrados que para ella han sido diseñados funcionen a pleno rendimiento. Un hito con el que Galletas Gullón seguirá creando puestos de trabajo haciendo que Aguilar de Campoo y su comarca vivan ajenos al desempleo que se ciñe sobre España.

A día de hoy, con más 1.000 personas en plantilla, la galletera palentina se ha convertido en un oasis en mitad de la crisis al que acuden a trabajar personas que viven en un radio de hasta 100 kilómetros a la redonda, desde Valladolid, hasta Palencia pasando por poblaciones más pequeñas como Cervera, Reinosa o Torrelavega, entre otras.

El trabajo de todos ellos y la automatización a la que ha sido sometida Gullón en los últimos años permite que esta galletera transforme más de 150 millones de euros en productos provenientes de la comarca.

Productos que se elaboran en los más de 30 hornos de 100 metros de largo y en otras tantas cadenas de enfriamiento con una longitud tres veces mayor cada una que la compañía tiene en la planta de Gullón II.

Máquinas con las que María Teresa Rodríguez, que lleva 29 años confiando la dirección general de la compañía a Juan Miguel Martínez Gabaldón, ha cumplido su reto de producir alimentos saludables haciendo galletas bajas en grasas saturadas, sin azúcares, con fibra o sin guten, de sus gamas Vida Sana, Diet Nature, Ligera, María Bio o Sin Gluten.

Logros que han ido en la línea del que la presidenta de esta compañía consiguió hace décadas, al lanzar al mercado la primera galleta industrial en España, y que le han valido una cuota de mercado del 30 por ciento del segmento de galletas saludables en nuestro país.

El secreto de este éxito reside en que la galletera reinvierte en sí misma sus beneficios y consagra entre un 2 y un 3 por ciento de sus ingresos anuales a su departamento de investigación y desarrollo, del que han salido más de 30 proyectos en los últimos 20 años, teniendo en cuenta que el tiempo medio de cada uno de ellos oscila entre tres y cuatro años.

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