Empresas y finanzas

Banesco, a la caza en españa para duplicar su tamaño

En la imagen, Juan Carlos Escotet. Foto: Efe.

La compra de Novagalicia, en caso de ganar la subasta pública, colocaría a nuestro país como el primer mercado del grupo venezolano, que alcanzaría unos activos superiores a los 81.000 millones de euros

España se ha puesto de moda para los empresarios latinoamericanos, ahora que la recuperación enseña sus patas. El venezolano Juan Carlos Escotet fue uno de los primeros en aparecer en escena, a finales de 2012. Pero lo hizo sin mucho ruido. Compró, a través de su grupo Banesco, el Etcheverría, una pequeña entidad gallega que apenas tenía 38 sucursales a Novagalicia.

En la cabeza de Escotet había ya un plan trazado. Claro y decidido de apuesta por nuestro país, hasta el punto de que sería el nuevo motor de crecimiento de su grupo. Incluso la principal fuente de activos y beneficios, por encima de la franquicia venezolana que dio origen Banesco.

Pronto lo dejaría claro, trasladando su modelo, su ADN, a este lado del Atlántico para conquistar un hueco importante del negocio financiero en España: aprovechar las oportunidades para crecer de una manera exponencial. A mediados de 2013 hacía la segunda adquisición. También a Novagalicia. Se hacía con 67 sucursales, principalmente en León, Asturias y Madrid. Al tiempo iba desarrollando la hoja de ruta diseñada para el Etcheverría, con la apertura de oficinas en Galicia y la puesta en marcha de su internacionalización.

Escotet, de origen asturleonés, vio que había llegado su momento. En 2006 y 2007 intentó desembarcar en España. La falta de oportunidades entonces consecuencia del boom y el posterior estallido de la burbuja paralizaron sus proyectos. Sabía que era cuestión de tiempo.

Este ha llegado y la brindado ocasiones, alguna por encima de las expectativas iniciales, como la mismísima Novagalicia. El venezolano ha tomado la decisión de acudir a la subasta pública de la nacionalizada y hacerlo con una oferta que, según sus propias palabras será "ganadora".

En el caso de que se lleve el gato al agua, tras vencer a los grandes BBVA, Caixabank y Santander y al fondo norteamericano Guggemheim, el tamaño de Banesco a nivel global se multiplicaría por más de dos, hasta los 81.000 millones de euros en activos. España aportaría más de dos terceras partes del negocio total del grupo.

Catorce absorciones

Escotet asegura que, pese a este salto, la operación no supondría un peligro para la institución. Resalta que Banesco es fruto de la continua integración y absorción de entidades. A lo largo de su corta historia, ha sido capaz de fusionar catorce entidades. El banco nació en 1992, a raíz de la sociedad de valores que tenía el empresario latinoamericano. Desde entonces, ha aprovechado las oportunidades para crecer. Primero en Venezuela y después en distintos países al otro lado del Atlántico. Hoy es el sexto grupo financiero de Panamá y el duodécimo de República Dominicana. En este último, aspira a convertirse en el séptimo en poco más de un año.

El desarrollo en Panamá y Dominicana ha sido diferente que en el resto. Su actividad ha empezado de cero. Banesco no encontró ninguna oportunidad de compra para asentarse en estos dos mercados.

En España, por contra, desembarcó de la mano del Etcheverría. El objetivo planteado para éste, de no ganar la puja de Novagalicia, es multiplicar en el corto y medio plazo su negocio. "Con Novagalicia adelantaríamos nuestro proyecto varios años", señala Escotet, quien quita cierta importancia a este supuesto. "Si no la compramos saldremos también ganadores, ya que podríamos adquirir oficinas que tendrían que vender nuestros competidores en la subasta", señala.

Estas operaciones se enmarcarían en la hoja de ruta elaborada para Etcheverría: crecer en la cornisa cantábrica, además de en Canarias y Madrid. Tiene en marcha algunas iniciativas, como el comienzo de la operaciones de banca privada en Madrid el próximo ejercicio.

La expansión de este pequeño banco no sólo se circunscribe a España. Desde hace una semana está instalado en Venezuela a través de una oficina de representación y proyecta otras en Panamá, Argentina, México y Brasil. La idea es hacerse con el negocio de comercio exterior dejado por Novagalicia y aprovechar las sinergias con la matriz en estos países, donde la comunidad gallega es elevada.

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