Empresas y finanzas

David Álvarez blinda el control de Eulen y deja el poder a su hija María José

  • Modifica la estructura para que una firma 'holding' que controla tenga la mayoría
  • Los cinco hijos a los que se ha enfrentado bloquean Vega Sicilia
David Álvarez, presidente de Eulen. ELISA SERNA.

Nuevo capítulo en la guerra familiar que enfrenta a David Álvarez, fundador y presidente del grupo Eulen, con cinco de sus siete hijos. El empresario leonés, de 85 años de edad, ha dejado todo bien atado para que, cuando fallezca, el control del grupo no caiga en manos de los descendientes a los que considera rebeldes y sea su hija María José Álvarez Mezquíriz la que mantenga el control. David Álvarez tiene otro hijo que también le apoya, Jesús David, pero, según explican fuentes del entorno familiar, se ha visto obligado a vender por razones económicas casi todas sus acciones y apenas cuenta ya con participación en la compañía.

Ahora mismo, el presidente y su hija María José tienen en conjunto el 60% del capital, quedando el resto en manos de Juan Carlos, Pablo, Emilio, Marta y Elvira. El problema al que se enfrentaba David Álvarez era que esta parte de la familia podría haber llegado a hacerse con el control cuando él faltara gracias a la parte legítima que les corresponderá en el momento de la herencia.

Lo que ha hecho para evitarlo es crear una sociedad holding, Daval Control, en la que tanto él como su hija figuran como administradores solidarios. Esta firma, que se constituyó el 25 de septiembre del año pasado, es la que aglutina ahora su participación accionarial. Con ello se asegura que, aunque los cinco hijos con los que está enfrentado pudieran llegar a tener la mayoría en Eulen, será María José la que controle la sociedad matriz y tenga por lo tanto siempre la última palabra en el gigante de la limpieza, la seguridad y los servicios sociosanitarios.

La respuesta en El Enebro

Juan Carlos, Pablo, Emilio, Marta y Elvira no se han quedado sin embargo parados y acaban de aprobar también en la última junta un blindaje parecido en El Enebro, otra de las sociedades familiares, propietaria de la bodegas Vega Sicilia y de la empresa cárnica Valles del Esla.

Aunque los cinco tienen la mayoría en esta empresa, hay otro 30% del capital que está en manos de su padre y de su hermana. Lo que han hecho en este caso es modificar los estatutos para que si intentan vender esa participación la operación tenga que ser aprobada antes por todo el consejo de administración.

Fuentes próximas a El Enebro explican que "Vega Sicilia es una compañía muy apetitosa y tiene una marca con un altísimo prestigio en el mercado. Con esta operación lo que único que se trata de hacer es que, a partir de este momento, si David Álvarez o su hija María José quieren vender, no pueda entrar cualquiera en el capital".

De forma paralela, en la última junta, celebrada el pasado 15 de enero, se aprobó también la venta de todo el patrimonio inmobiliario bajo la órbita de la sociedad. Se trata de fincas y casas de segunda residencia de disfrute común que los cinco hermanos han decidido sacar al mercado, con la posibilidad lógicamente de que cualquiera de ellos pueda adquirirlos. No obstante, todo puede cambiar porque David Álvarez, que tiene derechos políticos y de usufructo del 51% del capital, presentó una demanda para modificar los órganos de gobierno de El Enebro.

Si la sentencia final le diera la razón -ha logrado ya una primera victoria en primera instancia, pero está ahora pendiente de lo que diga la Audiencia Provincial de Madrid- todas las decisiones podrían quedar invalidadas. De hecho, ya figura una anotación preventiva que el propio juez de lo mercantil publicó en el Registro.

Crecimiento pese al conflicto

Los conflictos familiares y accionariales no están impidiendo, en cualquier caso, que tanto Eulen como El Enebro mantengan sus planes de expansión y crecimiento. De hecho, la primera anunció en junio del año pasado un ambicioso plan estratégico a diez años, con el que pretende crecer hasta un 400% en el exterior para rebajar así el peso de su negocio doméstico, lastrado por la crisis y los problemas de pago con las Administraciones Públicas.

A falta de que se hagan públicas las cifras del último año, en 2011 sus ventas se elevaron a 1.348 millones, lo que supuso un aumento del 0,4%. El problema es que mientras el negocio internacional, que aporta ahora 240 millones, creció un 5,4%, el español, con una facturación de 1.108 millones, cayó un 0,7%.

Los cinco hijos enfrentados a David Álvarez votaron el año pasado en contra tanto de las cuentas como del informe de gestión presentado por el consejo de administración. No obstante, todos los puntos salieron adelante porque el patriarca de la familia y sus otros dos hijos tienen la mayoría. La guerra familiar sigue así abierta y todo indica que quedan todavía por librarse bastantes batallas.

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