Natalia Kidd
Buenos Aires, 28 mar (EFECOM).- La huelga comercial y los bloqueos de carreteras en Argentina por parte de productores agropecuarios, que hoy cumplen 16 días, extienden su impacto a otros sectores de la economía, como la industria, el transporte de carga y pasajeros y hasta la reposición de alimentos para los servicios aéreos.
Los efectos de las protestas contra un nuevo esquema de gravámenes a las exportaciones de granos impuesto hace dos semanas por el gobierno de Cristina Fernández se diversifican con el pasar de los días, pero de momento no son posibles de cuantificar "seriamente", según expertos consultados por Efe.
"Obviamente el efecto no va a ser cero, pero no creo que vaya a haber una caída fenomenal respecto de la actividad económica de febrero", dijo el economista Pablo Tigani.
Como forma de protesta, los productores agropecuarios han bloqueado el paso de camiones, principalmente cargados con alimentos, en varios puntos del país, lo que ya provoca desabastecimiento en los supermercados, pero también hay cientos de transportes varados o demorados con otro tipo de cargas.
En las fábricas de automóviles, barco insignia del crecimiento industrial argentino en estos últimos cinco años, ya se teme un freno a la producción por falta de piezas para el ensamblado de los vehículos.
Por otro lado, los laboratorios farmacéuticos advirtieron que podrían faltar medicamentos en el interior del país de continuar los bloqueos que afectan a la distribución.
La Confederación del Comercio de Hidrocarburos y la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes alertaron de que las protestas también afectan al suministro de gasóleo y naftas en el interior del país.
En tanto, las empresas de ómnibus de pasajeros suspendieron casi un 30 por ciento de sus servicios por los piquetes en las rutas.
Las beneficiadas por esta situación fueron las aerolíneas de vuelos domésticos, con una demanda que sobrepasa su oferta, mientras que varias compañías aéreas internacionales fueron notificadas por su proveedora de alimentos para el servicio abordo de que no podrá cumplir con el abastecimiento.
Por la huelga comercial están suspendidos los remates de ganado y en el Mercado de Liniers (Buenos Aires), la mayor plaza de comercialización de vacunos de Argentina, prácticamente no hay movimiento -en lo que va de marzo y particularmente antes del inicio de la huelga ingresaron 22.000 cabezas frente a las 76.000 de igual mes de 2007-.
Unos 52.000 trabajadores del sector frigorífico fueron suspendidos, con recortes a sus ingresos, por la falta de carnes.
En la Bolsa de Cereales de Rosario, uno de los principales puertos de exportación de granos del país, las operaciones son escasas (el volumen operado cayó un 72 por ciento respecto a marzo de 2007), al igual que en el Mercado a Término de Buenos Aires y en los puertos de Bahía Blanca y Quequén.
El director ejecutivo de la Cámara de la Industria Aceitera, Alberto Rodríguez, explicó que unos 75 buques permanecen en los puertos sin poder cargar granos, "con un costo promedio diario de entre 60.000 y 70.000 dólares cada uno".
Rodríguez precisó que desde el comienzo de la huelga estos buques no pudieron embarcar unas 2,2 millones de toneladas de granos, aceites y harinas, algunos de los productos que lideran las exportaciones argentinas.
Las plantas de refino de aceite están paradas y los grandes exportadores ya reportaron a sus clientes que no podrán cumplir en tiempo y forma con los contratos de venta.
Además, la huelga ha paralizado las ventas de fertilizantes, agroquímicos, semillas y maquinarias de campo.
Para Eduardo Álvarez, economista jefe de la consultora privada IES, la incertidumbre sobre la política agropecuaria y los aumentos "casi confiscatorios" de los impuestos a las exportaciones, sumado al alza de los costes internos y las "medidas erráticas" sobre exportaciones de granos y carnes "afectará en medida aún desconocida al sector", cuyo PIB crecerá este año un 5 por ciento, frente al del 6,5-7 por ciento pronosticado para la economía global de Argentina. EFECOM
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