Empresas y finanzas

Los españoles se llevan 35.000 millones de euros a Andorra

  • Supone el 14% del capital total que ha salido de España hasta agosto
  • El Principado ha aprobado una ley para facilitar la llegada de empresas
Oficina de Crèdit Andorrà en la capital del Principado. Foto: Archivo

Las fuga de capitales de España se elevó en los ocho primeros meses del año a 247.172 millones de euros, sobre todo préstamos y depósitos, pero también carteras de acciones y títulos de deuda pública. Son 620 veces más que un año antes, pero el dinero no siempre se va demasiado lejos.

De hecho, uno de los países que más provecho está sacando de los vaivenes de la economía nacional es la vecina Andorra. Según han confirmado a elEconomista fuentes próximas al Gobierno del Principado, "en estos primeros meses del año la banca andorrana ha captado alrededor de 35.000 millones procedentes de inversores españoles, que prefieren tener sus ahorros a buen recaudo ante una hipotética salida del euro o incluso un posible corralito". Ese importe equivaldría así al 14% de todo el capital que ha salido de España hasta agosto.

El sector financiero es uno de los grandes motores de la economía andorrana -supone un 16 por ciento de su riqueza nacional- y aunque el año pasado entró en vigor un convenio firmado con el Gobierno español para el intercambio, bajo petición, de información fiscal, los inversores siguen apostando por este país de los Pirineos como refugio para su dinero.

Y es que no se trata ya tanto de movimientos de ingeniería fiscal o evasión de capitales, sino más bien de un concepto seguridad. "Se están captando depósitos y cuentas procedentes no de grandes fortunas, sino más bien de pequeños y medianos inversores, preocupados ante la crisis financiera que golpea a España", aseguran las fuentes consultadas. Si de lo que se trata es de ocultar el dinero al Fisco, Andorra ha perdido atractivo en cambio frente a los paraísos fiscales del Caribe o incluso Estados muchos más cercanos, como Luxemburgo.

Las entidades andorranas

AndbanK, Banca Privada de Andorra (BPA), Crèdit Andorrà, Morabanc y Banc Sabadell d'Andorra (filial del banco español del mismo nombre) conforman la totalidad de entidades que operan en ese mercado.

Lógicamente, ninguna especifica en sus cuentas las inversiones captadas que proceden de España, como tampoco se pronuncia oficialmente el Gobierno ni el Institut Nacional Andorrà de Finances (INAF), la autoridad del sistema financiero andorrano, que ha declinado hacer algún tipo de valoración ante la llamada de este periódico sobre la captación de ahorros del otro lado de la frontera.

Para la captación de depósitos, la banca andorrana no ha dudado incluso en aprovechar la debilidad del sistema financiero español para tomar posiciones aquí.

Así, Crèdit Andorrà, el líder del sector en el país vecino, compró a finales del año pasado el Banco Alcalá, especializado en la gestión de grandes patrimonios, carteras de inversión y fortunas familiares, a la familia Argüelles; mientras que la Banca Privada d'Andorra se hizo con el Banco de Madrid, que había originado importantes pérdidas a la Kutxa. Pero el Principado de Andorra no sólo está captando depósitos e inversiones españolas.

El objetivo del Gobierno que encabeza Antonio Martí pasa también por lograr que las empresas fijen allí su sede fiscal, logrando así un importante ahorro en el pago de impuestos. Para lograrlo, este pequeño Estado, con apenas 80.000 habitantes y una superficie más pequeña que la del municipio de Madrid, ha puesto en marcha un ambicioso plan de liberalización de su economía.

Ley de inversión extranjera

Hasta ahora, una empresa extranjera tan sólo podía llegar a tener el 49 por ciento de las acciones de una sociedad andorrana. La idea era proteger así el tejido empresarial local, pero Andorra se dio cuenta de que necesitaba emprender un proceso de apertura y el Ejecutivo, con el partido de centro-derecha Demócratas por Andorra en el poder, ha aprobado la denominada Ley de Inversión Extranjera.

A partir de ahora, cualquiera puede tener así la totalidad del capital de una compañía local, facilitando de este modo la implantación en el país. En esta misma línea, el Gobierno andorrano ha anunciado recientemente que tras la aprobación de esta normativa un total de 32 empresas han presentado su solicitud para instalarse. "La gran mayoría de las demandas de inversión han llegado de empresas españolas, un total de 22, pero también se han recibido de Francia, China, Holanda, Alemania y Bélgica", aseguró el Ejecutivo.

Aunque el Gobierno de Andorra no ha dado por ahora más detalles ni ha especificado si se trata de pequeñas empresas o de sociedades algo más grandes, las alertas han empezado a saltar en España ante el temor de que la salida, por motivos fiscales, se pueda acelerar. De hecho, son cada vez más las empresas que tienen filiales en países como Holanda o Luxemburgo para ahorrarse impuestos.

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