Empresas y finanzas

Tasa Tobin: principio de acuerdo entre once países de la UE, entre ellos España

  • España se ha sumado finalmente a la propuesta de Alemania y Francia
  • También Italia, Portugal, Grecia, Eslovenia, Bélgica, Austria, Estonia y Eslovaquia
  • Se contempla gravar la compraventa de bonos, acciones y derivados

Un total de 11 países de la Unión Europea -entre los que se encuentran España, Italia, Alemania y Francia- han acordado este martes tras meses de debates infructuosos avanzar en solitario en la creación de una tasa a las transacciones financieras internacionales, la llamada Tasa Tobin, cuyo objetivo es frenar la especulación y hacer que la banca asuma parte de los costes de la crisis.

Según la propuesta de Bruselas, la tasa gravaría con un tipo del 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con un tipo del 0,01% las de derivados. El nuevo impuesto, si se hubiera implantado en toda la UE, generaría unos ingresos de 55.000 millones de euros al año, y la Comisión quiere dedicar una parte a financiar el presupuesto de la UE.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, ha recalcado, tras este acuerdo, que la tasa tendrá que establecerse de manera coordinada para evitar que cree distorsiones en el mercado financiero y ha pedido que el gravamen sea "razonable" con el objetivo de limitar los efectos negativos que pudiera tener sobre los capitales.

Reino Unido, fuera

El resto de Estados miembros se queda fuera de esta "cooperación reforzada" por considerar que la tasa provocará que la industria financiera se deslocalice fuera de la UE.

"No estamos en contra de las tasas al sector financiero", ha dicho el ministro británico de Finanzas, George Osborne, que lidera a los países de este grupo. "Pero nuestra posición es que sólo consideraremos sumarnos si todos los centros financieros del mundo la implantan, como Nueva York, Singapur, Shanghái y Hong Kong", ha alegado Osborne durante el debate público.

El lanzamiento de la "cooperación reforzada", mecanismo que permite sortear el veto de países como Reino Unido, exigía la participación de al menos nueve Estados miembros. Hasta ayer, Alemania y Francia, promotores de la iniciativa, habían logrado convencer además a Portugal, Grecia, Eslovenia, Bélgica y Austria.

España e Italia se han resistido hasta el último momento. De hecho, el ministro de Economía, Luis de Guindos, no quiso adelantar ayer cuál sería la posición del Gobierno. Pero en el debate de este martes han acabado sumándose otros cuatro países: además de España e Italia, Estonia y Eslovaquia.

Tanto Reino Unido como Polonia, que tampoco quiere implantar la tasa, han anunciado que no obstaculizarán su puesta en marcha en los países que así lo deseen, pero Osborne ha avisado de que podría provocar pérdidas por valor del 3,5% del PIB.

La puesta en marcha de la denominada tasa Tobin volverá a discutirse en la reunión de ministros de Economía del 12 de noviembre.

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