Empresas y finanzas

Pemex pone en su punto de mira los activos de Repsol en Latinoamérica

Petróleos de México (Pemex) y Sacyr ya tienen un plan para el día después de haber conseguido su objetivo de tomar el control de Repsol. La mexicana se quedaría con los activos de la española en Latinoamérica mientras que Sacyr Vallehermoso -como adelantó ayer este periódico- se inyectaría los 4.000 millones de euros que recibirían por la venta del 30% que la petrolera que preside Antonio Brufau mantiene en Gas Natural.

Según aseguran fuentes mexicanas consultadas por este periódico, ésta sería la oferta que un antiguo alto cargo de Repsol, Luis Mañas, habría diseñado para los dos miembros del sindicato de accionistas que pretende controlar el 29,8% de la española.

Mañas, que ha sido director financiero de la petrolera y máximo responsable de planificación y control, sería el autor de la estrategia a través de la que Pemex y Sacyr se repartirían la compañía y quien se habría encargado de buscar esa solución de urgencia después de que, antes del verano, el Santander advirtiera a Sacyr de que no le iba a refinanciar si no presentaba una serie de avales.

Troceo de Repsol

A través de este movimiento, se produciría un troceo de la compañía por el que la petrolera mexicana pasaría a controlar todos los activos de Repsol en Latinoamérica. Es decir, sería el lider absoluto en México, donde la española posee una fuerte presencia tanto en exploración y producción como en refino, suministro y comercialización de productos petrolífero.

Además, tendría acceso a la tecnología de la petrolera española en el campo del Golfo de México. Pero esa potencia se extendería al resto de países con especial relevancia en Brasil, donde Repsol posee una importante pacto de colaboración con el gigante Sinopec.

Según aseguran las fuentes que tuvieron acceso a la redacción del texto acordado por Pemex y Sacyr, el acuerdo al que habrían llegado ambas contemplaría la venta de esos activos a la petrolera mexicana "en un plazo razonable".

La mexicana habría introducido ese matiz ante los problemas de liquidez por los que atraviesa. Pemex mantiene una deuda cercana a los 35.000 millones de euros y para este año se ha marcado como objetivo captar fondos por valor de 5.545 millones de euros.

Además, el compromiso de la petrolera, que en España está representada por Juan José Suárez, es adquirir un 5 por ciento "durante las próximas semanas" -según admitió en un comunicado- lo que en los niveles actuales de cotización le obligaría a un desembolso adicional de 1.200 millones de euros para situar su participación en la española en el 9,8 por ciento.

Elevar el dividendo para contentar a Sacyr

Las mismas fuentes consultadas por este periódico dan por seguro que tras una eventual toma de control por parte de los dos accionistas la politíca de dividendos -uno de los asuntos que mayores enfrentamientos ha provocado entre Sacyr y la actual dirección de la petrolera- sería revisada al alza lo que aportaría mayor liquidez a la constructora que preside Luis del Rivero, pero también a la mexicana.

Pemex, mientras intenta cuadrar los números, trabaja en paralelo en dejar bien atado un acuerdo político. Y, en esa tarea, cuenta con el respaldo del Gobierno que preside Felipe Calderón. El Ejecutivo mexicano, como máximo accionista de la petrolera, respalda las intenciones de la compañía pública y, prueba de ello, es la implicación directa del embajador de México en España, Jorge Zermeño, en las negociaciones.

De hecho, en el encuentro que mantuvieron el martes el presidente de Sacyr y el director general de Pemex con el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, también estuvo presente el canciller mexicano para explicar los planes del sindicato de accionistas en la petrolera que preside Antonio Brufau.

Fuentes conocedoras del desarrollo de las negociaciones interpretan la fuerte implicación del Ejecutivo mexicano por la relativa proximidad de las elecciones, que se celebran el 1 de julio de 2012 y que podrían devolver el poder al PRI. A través de una operación de este calado, el actual gobierno podría presentar un aval más para su reelección al presentarse a los comicios con una petolera estatal bajo el brazo mucho más fortalecida.

El apoyo del Gobierno español, cuya continuidad se someterá a las urnas el próximo 20 de noviembre, también sería determinante para el éxito del asalto a Repsol y habría quedado patente tras la bendición oficial del ministro Sebastián, quien se conformaría con garantizar la "españolidad" de la petrolera que preside Antonio Brufau.

Pero en el ámbito político no todo son palmadas en la espalda. El portavoz de Economía del PP, Cristóbal Montoro, lamentó ayer que una operación tan relevante como ésta se haga al final de la legislatura. "Es una operación de naturaleza empresarial, pero son operaciones, sin duda alguna, de gran entidad porque afectan a sectores estratégicos de nuestra economía y de nuestra internacionalización, y nos gustaría que se plantearan con cierto sosiego, no al final de la legislatura y que se vieran sometidas a procedimientos clarificadores", dijo.

Para el exministro Montoro no es aconsejable que en esta coyuntura "de agotamiento de la legislatura se precipiten decisiones empresariales que van a condicionar a todos cara al futuro". "Habría que pedir que este tipo de operaciones no se plantearan a final de legislatura y siempre se planteen en favor de todos los accionistas, principalmente de los minoritarios, del pequeño ahorrador, que es como realmente se tienen que acometer este tipo de operaciones empresariales de tanta envergadura", concluyó.

De hecho, Carlos Slim -accionista de Caixabank que a través de Criteria posee el 12,97 por ciento de Repsol- habría hecho llegar su malestar al gobierno mexicano por una operación que, según lamenta, se ha hecho a espaldas del resto de los accionistas de la petrolera, siempre según las mismas fuentes consultadas por este periódico.

Malestar en el consejo

Este malestar estaría empezando a extenderse a buena parte del consejo de administración. Aunque la mayoría -como ha hecho La Caixa a través de un comunicado oficial- no tiene previsto pronunciarse hasta la celebración del consejo de administración ordinario convocado para el próximo 28 de septiembre, algunos de los consejeros consultados por este periódico se preguntan cómo va a imponer el 30 por ciento de los accionistas de la compañía su criterio al 70 por ciento restante.

El consejo, que en su mayor parte cierra filas con Brufau, está expectante ante la estrategia que tienen previsto seguir Pemex y Sacyr a la vez que advierten que defenderán los intereses de la mayoría frente a los de una minoría que quiere tomar el control de la petrolera, según denuncian algunos de los independientes que han accedido a hablar con este periódico y que prefieren mantener el anonimato.

Desde la petrolera española insisten en que velarán por los intereses de todos los accionistas, mientras que Sacyr y Pemex se remiten a la comunicación a la CNMV.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud