Empresas y finanzas

Llanera, una ambición empresarial que cayó en la trampa de la política

418 millones, fueron los ingresos de explotación de Llanera en 2006. Foto:Archivo
No están las cosas en Llanera ni para consejos de administración. La familia Gallego no celebró ayer la anunciada reunión, según confirmó un portavoz que aseguró desconocer los motivos de la desconvocatoria. La jornada transcurrió también sin novedad, sin la única novedad que puede evitar la entrada de Llanera en un proceso concursal: una inyección urgente de dinero en su caja ante la acuciante falta de liquidez.

Pasan los días y la presión por parte de proveedores y entidades financieras aumenta. A los efectos ya vencidos e impagados, se sumarán los de inminente vencimiento con una próxima semana de final de mes, típica de "ajuste de cuentas" con proveedores.

Siguen todas las energías puestas estos días en lograr un acuerdo que permita cumplir con los acreedores. Donde cada vez está más claro que no se encuentra la solución a la crisis de Llanera es en la caja de las cajas de ahorro. Cae por su propio peso que si las dos entidades locales Bancaja y CAM, conocedoras al dedillo de las cuentas de la promotora valenciana y del valor de sus activos, no han salido ya en auxilio de la compañía (evitando que saltara a la luz pública la crisis financiera), difícil será que lo vayan a hacer próximamente mientras nada cambie.

Ahora menos que nunca están las cajas para asumir riesgos y, menos con empresas del sector inmobiliario. No sólo no están en disposición de dar nueva financiación a Llanera , sino que al vencimiento de la deuda y si la compañía no hace frente a los pagos, no se dudará en ejecutar las garantías que tienen en prenda el principal activo de la compañía, el suelo.

En este activo descansa la poca esperanza de los que están alrededor de Llanera , pero tampoco son buenos tiempos para negociar con suelo, máxime cuando gran parte de la cartera de Llanera está en terrenos no urbanizables.

Errores cometidos

Ahí estuvo uno de sus errores con fuertes inversiones en acaparar suelo con la expectativa de su rápida tramitación y mejores plusvalías tras su venta. Y es aquí donde, en cierta medida, los Gallego pueden tener tentación de pensar que la Generalitat está en deuda con ellos. Esa agresiva adquisición de suelo se hizo en un momento en que desde el Gobierno autonómico, con Rafael Blasco entonces al frente de la cartera de Territorio y Vivienda, se inflaban las expectativas de los promotores con la extinta ley regional, la LRAU, como instrumento.

Pero cambió la ley, ante la denuncia de la UE respecto a algunos de sus principios y, con las elecciones del pasado mayo a la vista, cambió también el tercio político. El nuevo titular de la cartera, Esteban González Pons, quiso "lavar" la imagen del urbanismo valenciano con un frenazo en la aprobación de programas urbanísticos, que dio al traste con el calendario de la promotora para la puesta en valor de ese suelo, que ahora urge vender.

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