Agro

La producción de trigo duro se dispara por su rendimiento y su precio

  • La superficide dedicada a este cultivo en España crece cada año
Cultivo de trigo.

El trigo duro vive una segunda juventud. La demanda por parte de la industria de harinas y sémolas para convertirlo en pasta alimenticia no se cubre con la producción de nuestro país, por lo que el valor de este cultivo se ha revalorizado. Este hecho, unido al desarrollo de nuevas variedades, la genómica y un mayor conocimiento del cultivo, han posibilitado producciones más altas aumentando el interés y la superficie por este cereal. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Agro

Hace años se cultivaban variedades de ciclos más cortos y no adaptadas a cada zona. "Ahora, gracias a la investigación y desarrollo, disponemos de variedades adaptadas a todo tipo de climas y suelos que permiten elevadas producciones y una calidad idónea para lo que demanda la industria", explica Luis Ángel Meneses, delegado de cereales de RAGT en Castilla y León.

Uno de los saltos cualitativos para el trigo duro es que este cultivo ha igualado sus producciones al mismo nivel que el trigo blando. Antes, la producción de un trigo blando con respecto a uno duro era de entre un 20 y un 30% superior pero ahora, la diferencia entre uno y otro, es igual o prácticamente muy pequeña. "El que las producciones se hayan puesto al mismo nivel y que por el trigo duro se pague de media entre un 15 y un 20% más, ha animado a muchos agricultores a apostar por este cultivo, que tiene un mayor valor añadido y una demanda sostenida y creciente", señala Meneses.

La superficie dedicada a este cultivo en España desde 2014 crece cada año. En España se sembraron, para la cosecha de 2016, unas 404.339 hectáreas de trigo duro, un 15% más que la campaña anterior. Andalucía representa el 67% de la superficie sembrada, con 273.337 hectáreas, seguida de Aragón, con 107.381 hectáreas -el 26% de la superficie total-, y ya a bastante distancia Extremadura, con 10.030 hectáreas.

Actualmente, las producciones de un trigo duro en regadío oscilan entre los 6.000 y 10.000 kilos por hectárea, aunque recientemente, RAGT con su variedad Anvergur ha conseguido una producción récord de 11.200 kilos por hectárea.

Para Pablo Jañez Delgado, con 38 hectáreas de las variedades Anvergur y Sculptur en Antoñanes del Páramo (León), este cereal no tiene riesgos, su manejo es prácticamente igual que el blando y la producción parecida, con la ventaja que tiene un mejor precio. "Lo sembré por primera vez hace 5 años esperando sacar una producción de entre 6.000 y 7.000, y a la primera conseguí 10.000 kilos por hectárea, una media de la que nunca me he bajado. El precio, dependiendo de la calidad, oscila entre 0,05 y 0,09 euros por kilo por kilo más que el blando", comenta este agricultor leonés.

El actual panorama de precios bajos de los cereales más tradicionales es una de las razones por las que cada vez más agricultores se animan con este cultivo. "Ante esta situación, hay que probar cultivos más rentables o que se salgan de lo normal", asegura Graciano Fierro Franco, que lleva un año sembrando trigo duro en Villar de Mazarife (León). "Con el trigo blando a 0,15 euros y unos gastos tan altos, los números no salen. El trigo duro en cambio, te ofrece mejor precio y por lo tanto más rentabilidad. Este año se ha pagado de media sobre 0,22 euros el kilo, pero el primer año que lo sembré estuvo a 0,33 euros, el resto de años entre 0,28 y 0,29 euros el kilo", nos comenta Pablo Jañez. Para este agricultor es una gran opción, ya que los precios de otros cultivos como el maíz o la remolacha no están "boyantes".

La época de siembra para el trigo duro en zonas como Castilla y León está entre mediados de noviembre y mediados de diciembre aproximadamente, para que no le pillen las heladas, y su recolección suele ser entre finales de julio y principios de agosto. "Un consejo antes de sembrarlo es buscar un almacén o empresa que te compre la cosecha, lo que te facilita todo", comenta Fierro. Hace años, la salida de la cosecha era más complicada, pero actualmente empresas como el Grupo Siro o Acor están apostando fuerte por este cultivo y ofrecen asesoramiento técnico y la posibilidad de realizar contratos. "Estas empresas importan muchas toneladas de fuera, principalmente de Canadá, y están interesadas en tener cada vez más producción nacional que esté cerca de sus fábricas. Esta demanda es muy buena para los agricultores y para el desarrollo de nuestros pueblos, porque ofrece otras alternativas de cultivo que son rentables", señala este agricultor de Villar de Mazarife. Para este leonés, cuando uno se inicia en el cultivo, una de las reticencias es que alcance un mismo techo productivo que el trigo blando, pero pronto estas dudas se disipan. "En mi primer año he conseguido 10.500 kilos por hectárea, una producción similar a los trigos convencionales".

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