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¿Por qué son tóxicas las 'empresas chicle'? Consejos para hacer valer nuestro talento

  • Si no se valora su talento en una empresa, hay que irse por salud profesional
  • Emprender es una actitud vital, no importa si la empresa es suya o no

Cuando hablamos de talento y de marca personal casi siempre pensamos en la figura, tan de moda, del emprendedor. Sin embargo, para Ecequiel Barricart, experto en comunicación, nuestra marca personal debería ser nuestro sello de identidad siempre, ya seamos emprendedor, intraemprendedor o lo que sea, porque una marca personal es ante todo "la expresión de una coherencia vital" y de nuestro talento.

¿Y qué es un intraemprendedor?

Se trata del emprendedor que trabaja dentro de una organización y que pone a disposición de una empresa o proyecto que no es suyo su talento y capacidad de liderazgo. Barricart defiende que "el gen del emprendimiento lo poseen todas las personas que son capaces de 'emprender' acciones positivas, innovadoras y creativas" sea cual sea su campo de batalla. La palabra emprendedor no debe entonces ir sólo asociada a quienes poseen una empresa asumiendo un riesgo financiero, que serían empresarios.

Por otra parte, un empresario, no tiene por qué ser un emprendedor de acciones positivas, es más, algunos a veces 'des-emprenden' con cada empresa que montan. ¿Y qué es 'des-emprender'? En palabras de este experto, se trata de "generar acciones que por su naturaleza especulativa , nada innovadora y poco fertilizadora, restan valor al emprendimiento".

¿Qué es una 'empresa chicle' y por qué debemos evitarlas?

Hay quien cree que no está bien visto tener una marca personal cuando se debe defender la marca de la compañía para la que se trabaja. "Vale, pues no", advierte Ecequiel Barricart. Él llama a este tipo de empresas 'empresas chicle', y usa esta imagen porque imagina un chicle usado, insípido y pegajoso con corbata corporativa. En palabras de este experto en comunicación, "en la 'empresa chicle' los directivos son puros ejecutores que recogen el recado de su consejero delegado y lo aplican, sin implicar en el proceso a su propio cerebro ni su alma".

Pasar años en este tipo de empresas es demoledor para cualquier trabajador y no digamos para su carrera profesional. Porque al final, lo que ocurre, como denuncia Barricart, es que "donde había una persona hay parte de una masa, donde había talento hay un chico de los recados y donde había creatividad, hay miedo". Y esta situación empeora mucho si un día perdemos el empleo y debemos reconducir nuestra carrera profesional.

Por eso el autor anima por un lado a mantener viva la llama de nuestra marca personal donde sea por pura salud profesional y por otro a valorar si la empresa para la que trabajamos quiere nuestro talento y marca personal, para en caso de no ser así, cambiar de trabajo y quitarnos el chicle del zapato.

Y a la pregunta de si no cree que cada vez existen más empresas chicle en nuestra sociedad, Barricart contesta: "No, afortunadamente están cerrando o van en camino. Si trabajar en una empresa no es compatible con nuestra felicidad vital, dicha empresa quedará fuera de juego", asegura.

Recuerde: "No somos cosas"

Para Barricart en el interior del ser humano reside un talento puro y útil para su vida, y la mente es el órgano que se nos ha dado para gestionar ese talento. Hasta ahí todo bien. Sin embargo, el problema surge cuando nuestra mente se contagia por el estrés, ansiedad y miedos que vamos adquiriendo según vivimos. Entonces, "la mente tóxica toma el control y vive gestionando 'capas de cebolla' o una mochila llena de responsabilidades y deberes estúpidamente adquiridos". Es entonces cuando nos distanciamos de nuestro propio talento. Y por eso debemos volver a potenciar nuestro yo interior para regenerarnos de nuevo.

"Si un logotipo es un dibujito, una marca personal es la representación en términos de comunicación de tu alma", afirma Ecequiel, que acaba de publicar Tú eres Dios y tu marca personal tu religión, un libro que no deja indiferente, y no sólo por su título provocador.

La mayoría de las veces, la creación de una marca personal pasa por el cambio. De alguna manera "el proceso obliga a enfrentarse a cuestiones que no aportan valor a nuestra vida y de las que debemos prescindir". Y para quien dude de esta especie de viaje interior, el autor afirma contundente que "jamás la construcción de una marca interior ha conducido a nadie a un lugar peor del que partía". Así que anima a reflexionar y creer en nuestro propio talento sin miedos.

Haciendo referencia al título del libro de Barricart, le pongo el ejemplo de alguien que busca trabajo desde hace más de un año... ¿cómo ser Dios mientras buscas un empleo y ves las ridículas ofertas que se ofrecen? Pues bien, el autor asegura que construyendo de forma valiente nuestra marca personal desde el talento y la profesionalidad. Si uno no se desanima, las opciones llegarán a su encuentro. Y de paso, al tomar consciencia de lo que queremos, dejaremos de "perder el tiempo echando currículos en lugares inadecuados".

¿De qué tipo es su actual marca personal?

Barricart explica en su libro cinco tipos de marcas: la no-marca, la marca profesional, la de autor, la excéntrica y la de genio.

- La no-marca sería aquella que no existe: "pertenece a aquellos que han sido abducidos por el logotipo de la empresa para la que trabajan, personas que por pudor, falta de motivación o miedo han desistido en liderar su individualidad y se han integrado en la masa".

- La marca profesional es puramente funcional, no aporta valor añadido o autoría. "Despierta tanta pasión como lo haría una silla". Ser un buen profesional está bien, pero lleva al apalancamiento. Para Barricart esta marca necesitaría ser de 'autor' y darle así un valor intelectual propio e innovador.

- La marca de autor, que estaría en lo más alto. Es la marca profesional pero con autoría, es decir, con una base intelectual propia y con una gran aportación de valor añadido propio.

- La marca excéntrica, que son aquellos autores que se pasan de rosca al fundamentar su marca sólo en especulaciones personales carentes de sustento profesional. "Son aquellos que piensan que tener éxito es tener un Ferrari".

- Y la marca de genio, que "es la marca de autor elevada a una potencia creativa sólo al alcance de los mejores". Profesionales con criterio de autor que elevan a la enésima potencia su creatividad sin ponerle fronteras.

Así pues el estilo de nuestra marca personal debería fundamentarse en "una base profesional y/o intelectual, y a partir de ahí vestir 'la cosa' con nuestros atributos personales, con todas las consecuencias de ser una marca autor diferenciada".

Internet y la imposibilidad de controlar lo incontrolable

A la hora de potenciar nuestra marca personal, es muy importante darnos a conocer. Y en este punto para Ecequiel Barricart no existen diferentes tipos de comunicación. Hay que usar todas las herramientas a nuestro alcance y pensar: ¿cuántas personas utilizan hoy Internet y las redes sociales para comunicarse? Millones. "Con lo cual mi opinión o la del CEO de turno es indiferente. O estás donde está el mercado o te quedarás solo. Yo ya no intento convencer a ninguna empresa o marca de que debe posicionarse en la Red, no existe ya debate: o lo entiendes o tienes un problema", afirma. En cuanto a cómo gestionar nuestra marca personal en las redes sociales, Barricart aconseja que se haga siempre desde la verdad, la humildad y la generosidad.

Ecequiel explica el cambio que ha sufrido la comunicación con una imagen: ha pasado de estado sólido a líquido. ¿Y esto qué significa? Él reflexiona sobre la posibilidad de "controlar lo incontrolable", por ejemplo en Internet. Cree que hay que asumir cuanto antes que la comunicación ya no es un coto privado (sería una comunicación sólida) y "entender que nuestro mercado es proactivo en vez de reactivo". De tal manera que la comunicación estratégica lo que debe hacer es gestionar el caos y contar con él para convertirlo en una nueva fortaleza. Pasar de defecto a virtud, a comunicación líquida, de todos.

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