Elecciones Francia 6 Mayo

Sarkozy, en busca del apoyo de la derecha más radical

Los votantes de extrema derecha podrían decidir al próximo presidente de Francia después de que el porcentaje récord conseguido por la derechista Marine Le Pen en la primera ronda de las elecciones sacudió la carrera entre el socialista y favorito François Hollande y el presidente conservador Nicolas Sarkozy.

Hollande, de centro izquierda, venció a Sarkozy por un estrecho margen en la primera vuelta, en la que participaron 10 candidatos, con un 28,6 por ciento, frente a un 27,1 por ciento del actual mandatario, dijo el Ministerio del Interior con un 99 por ciento de los votos contados.

Sin embargo, Le Pen acaparó el protagonismo con un 18 por ciento de las preferencias, el mejor resultado logrado por un candidato de extrema derecha.

Batalla francesa

Su logro reflejó avances de populistas euroescépticos desde Amsterdam y Viena hasta Helsinki y Atenas, en la medida en que se profundiza el enfado de muchos por la austeridad, desempleo y fatiga por rescates financieros en medio de la crisis de deuda de la zona euro.

"La batalla de Francia sólo ha comenzado", dijo la abogada de 43 años a sus simpatizantes. La hija del ex soldado paracaidista y político Jean-Marie Le Pen declaró que su ola de apoyo estaba "sacudiendo el sistema" de política de consenso. "Ahora somos la verdadera oposición", aseguró.

La rubia, que quiere que Francia abandone el euro como moneda, dijo que daría su opinión sobre la segunda vuelta durante un mitin en París el Día del Trabajador la próxima semana.

Sin embargo, guardó la mayor parte de sus ataques para Sarkozy.

Atraer a electores de extrema derecha

Más de un tercio de los votantes franceses emitieron su sufragio a favor de candidatos que no pertenecen a las principales tendencias políticas.

El impopular Sarkozy, el primer presidente en funciones que sale segundo en la primera ronda electoral cuando se presenta a la reelección, tendrá que dividirse para atraer tanto a electores de extrema derecha como a centristas, pues necesita a ambos para ganar el 6 de mayo.

Tras liderar a la quinta economía mundial durante cinco años -que también es una potencia nuclear y miembro del Consejo de Seguridad de la ONU- Sarkozy podría seguir la misma suerte de otros 10 líderes de la zona euro que han abandonado el cargo desde el comienzo de la crisis financiera a finales de 2009.

Hollande en la segunda vuelta

Hollande, de 57 años y que según sondeos del domingo ganaría la segunda vuelta con entre un 53 y un 56 por ciento de las preferencias, prometió que si es elegido cambiará la dirección de Europa y liderará una reactivación económica con mayor justicia social.

"Mi tarea final, y sé que estoy siendo vigilado desde más allá de nuestras fronteras, es colocar a Europa de vuelta en el camino del crecimiento y del empleo", dijo a sus simpatizantes en su distrito de Tulle, en el suroeste de Francia.

Los analistas del mercado financiero afirman que quienquiera que gane en dos semanas, tendrá que imponer medidas de austeridad más duras que lo que han admitido los candidatos durante la campaña, reduciendo el gasto público así como también elevando impuestos para recortar el déficit presupuestario.

Una elección parlamentaria que tendrá lugar en junio determinará aún más la composición del próximo Gobierno francés.

"Estos resultados a pie de urna sugieren que los costes de endeudamiento de Francia subirán con relación a Alemania. Los hemos visto subir en los últimos días y eso debería continuar", comentó Simon Derrick, director de estrategia cambiaria de Bank of New York Mellon en Londres.

Sarkozy desafiante

Sarkozy respondió en forma desafiante a su contratiempo, inclinándose a la derecha para atraer a los votantes de Le Pen. El mandatario prometió endurecer los controles fronterizos, detener la salida de fábricas de Francia y mantener la ley y el orden, en vez de emplazar a los centristas.

Desafió a Hollande a tres debates por televisión en las próximas dos semanas en vez de uno, como es costumbre. Pero asesores de Hollande han dejado claro que sólo aceptará un debate en horario estelar el 2 de mayo.

El ultra izquierdista Jean-Luc Mélenchon, respaldado por los comunistas, quedó en el cuarto lugar con un 11,1 por ciento de los votos, delante del centrista François Bayrou, que finalizó quinto con un 9,1 por ciento. Hubo una participación ciudadana de un 80,2 por ciento en las elecciones.

Expertos en política dijeron que Hollande parece tener mayores reservas de votos de segunda ronda que Sarkozy, quien necesitaría obtener al menos tres cuartos de los simpatizantes de Le Pen y dos tercios de los de Bayrou para lograr una estrecha victoria.

Los sondeos realizados el domingo por tres institutos indicaron que entre un 48 y un 60 por ciento de los que votaron por Le Pen planeaban cambiar su preferencia en favor del presidente, mientras que los simpatizantes de Bayrou se dividían en forma equitativa entre los dos finalistas, con un tercio indeciso.

Mélenchon, cuyo llamamiento a puño cerrado por una revolución anticapitalista lo convirtió en la figura más pintoresca de la campaña, apeló a los votantes de izquierda a salir masivamente el 6 de mayo para derrotar a Sarkozy, aunque no mencionó a Hollande por su nombre.

Tensiones con Merkel

El candidato socialista también ganó el respaldo de la candidata de los Verdes, Eva Joly, y además puede contar con los pocos votos conseguidos por dos candidatos trotskistas.

"Sarkozy estará dividido entre hacer campaña en terreno medio o hacer campaña en la derecha. Tendrá que llegar a la derecha entre ambas vueltas y por lo tanto perderá al centro", comentó la consultoría CAP.

Si Hollande gana, sumándose a una pequeña minoría de gobiernos de izquierda en Europa, ha prometido que renegociará un tratado europeo de disciplina presupuestaria firmado por Sarkozy.

Eso podría presagiar tensiones con la canciller alemana, Angela Merkel, quien hizo del pacto una condición para entregar más ayuda para los países en problemas de la zona euro.

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