Editoriales

El árbitro de los test de estrés juega a favor de Alemania

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España.

Aunque cinco entidades españolas han suspendido los test de estrés (Banco Pastor, CAM, Unnim, Caixa Catalunya, Caja3) éstas no tendrán que buscar más capital, porque las medidas paliativas establecidas bastarán para cubrir los desfases...

Entonces, ¿por qué suspenden? ¿No deberían catear sólo a aquellas que precisan más dinero? ¿Qué significa esto? Pues que la EBA, la nueva autoridad bancaria europea, pretende recuperar el crédito perdido, y para ello ha decidido que la banca española sea su chivo expiatorio.

Con el fin de que no aprueben este examen, el supervisor europeo ha determinado que las provisiones genéricas o anticíclicas no cuenten como parte del capital de estos bancos. Sin embargo, éstas absorben directamente pérdidas y por tanto representan una garantía de la mayor calidad.

De hecho, si contamos con estos colchones exclusivos del sistema español, sólo el Pastor se encuentra por debajo de los niveles considerados aceptables.

¿Y qué entidades ha decidido la EBA que queden muy bien en la foto? Precisamente las francesas y, sobre todo, las alemanas. El examinador ha optado por someter a estrés únicamente las carteras de trading de los bancos, es decir, aquella suerte de tesorería con la que invierten a corto y justo la que contiene un porcentaje bastante bajo de la deuda soberana.

En cambio, tanto las entidades galas como las germanas albergan en sus libros mucha más deuda soberana que no provisionan, pues todo el mundo sabe cuán segura se considera. Pero la EBA no se ha atrevido a meter el dedo justo donde dolería a los países más poderosos. No ha sometido a sus entidades a escenarios tan duros como los que ya se están dando en los mercados. Y por supuesto no ha contemplado, casualmente, que exista la posibilidad de que se aplique una reestructuración o quita a los bonos estatales de Grecia, Portugal o Irlanda, algo que muchos agentes del mercado ya ven inminente.

En la medida en que estas pruebas de fortaleza no son homogéneas, carecen de credibilidad. En muchos aspectos, los españoles han sido más rigurosos que el resto. Y no sólo porque hagamos una ponderación de riesgos más estricta.

Para empezar, hemos aireado la situación de hasta las instituciones más pequeñas. Y a eso no se han atrevido los teutones, que han apartado una buena parte de su banca de estos controles. Pero hoy, injustamente, se destacará en los titulares que nuestro sistema financiero ha acumulado el mayor número de calabazas.

Y eso puede volver a castigar la imagen de España cuando resulta obvio qué entramado bancario tendría que incurrir en un mayor número de pérdidas: Alemania ha hecho acopio de un gran exceso de ahorro, y sus bancos han canalizado esas partidas hacia el exterior, hacia esas economías que crecían con fuerza a unos intereses muy bajos. De modo que ahora es la que está expuesta a los mayores riesgos...

Sin embargo, la EBA ha creído más conveniente no fiarse de nuestro país. Y de eso tiene mucha culpa el gobernador del Banco de España, otro que no quiere quedar en mal lugar y por eso tampoco tiene el coraje de discriminar entre las buenas y las malas entidades.

Ordoñez declaró ayer que la reforma financiera ha tardado bastante menos que el resto de las aprobadas en España, pero todos sabemos que se está haciendo con demasiado retraso respecto a los demás países. El supervisor ha alargado el proceso, y sigue sin reconocer toda la extensión de los problemas que hay con el inmobiliario y la prima de riesgo.

Si lo hiciese, podría limpiar el sistema a un coste manejable y eliminar muchas de las dudas que pesan sobre las entidades y la economía española. Así sólo nos metemos un gol en propia puerta.

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