Economía

Hacienda recauda 3.000 millones menos de lo previsto con Sociedades

El déficit público del año 2015, que se situó en el 5% del PIB según los últimos datos comunicados por el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, no se debió en exclusiva a los agujeros de las comunidades autónomas y de la Seguridad Social.

La recaudación en el Impuesto de Sociedades, que abonan las empresas en base a sus beneficios, aumentó un 10,6% respecto al año anterior, pero se desvió en 2.928 millones respecto a la cantidad que había presupuestado Montoro, de 23.500 millones. Si la cantidad recaudada en Sociedades hubiese sido similar a la presupuestada, el déficit público podría haberse situado en la órbita del 4,7%, una cifra mucho más asumible para las instituciones europeas.

Ese descuadre es el más evidente entre los impuestos que más llenan las arcas públicas. Hacienda también incumplió las previsiones sobre IRPF e Impuestos Especiales, pero en este caso los desvíos fueron sustancialmente inferiores. Respecto al IVA, la recaudación fue incluso superior a la presupuestada, lo que demuestra cómo impactó el tirón de la demanda interna en la evolución del PIB, que acabó firmando un aumento del 3,2% en el conjunto del año.

El año en curso pinta mal

elEconomista ya advirtió el pasado 8 de febrero que los ingresos por Sociedades se iban a desviar entre 2.000 y 4.000 millones, quedando en todo caso por debajo de los 21.500 millones de euros. Un problema que podría repetirse este mismo año, y con una intensidad mucho mayor.

Según los datos de ejecución presupuestaria relativos a los meses de enero y febrero, la recaudación por el Impuesto de Sociedades cae a un ritmo del 2,1% en tasa interanual, algo que en cierto modo es lógico atendiendo a la ralentización del PIB (el avance ha sido de entre el 0,6% y el 0,7% en el primer trimestre frente al 0,9% del mismo periodo de 2015).

También puede estar influyendo la reducción de gravámenes por efecto de la reforma fiscal. El tipo general se ha reducido este año al 25% desde el 28% precedente, y algunas microempresas incluso pueden abonar el 20%. Por último, los emprendedores pueden beneficiarse del pago del 15%, siempre que su nueva sociedad suponga el inicio de una actividad económica.

No sería de extrañar, por tanto, que si esa suave desaceleración persiste y el crecimiento se sitúa al término del año en el 2,7%, tal y como advierten el Banco de España, Funcas o la Comisión Europea, la recaudación por Sociedades baje respecto al año anterior en la misma proporción. Tomando como base esa caída del 2,1% de los dos primeros meses del año, muy leve, los ingresos por este impuesto se quedarían en 20.216 millones de euros, levemente por debajo de los de 2015.

Eso en un año en el que Montoro fijó en Presupuestos unos ingresos de 24.868 millones, 4.652 millones más de lo que se podría recaudar de persistir el nivel de crecimiento actual.

En este caso, por tanto, el desfase podría ser de casi medio punto del PIB. Todo ello en un año, el 2016, en que el déficit público debe reducirse desde el 5% actual al 2,8% pactado con la Comisión Europea. Un hándicap adicional a los mencionados anteriormente de las comunidades y la Seguridad Social, cuyo desvío presupuestario también amenaza con agravarse este año.

Menos deducciones, solución

"Veo muy poco margen para elevar la recaudación en Sociedades. Se puede subir el tipo general, claro, pero este año entró en vigor una nueva Ley que los bajaba, por lo que si ahora se avanza en dirección contraria creo que demostraríamos una gran inseguridad jurídica", asegura Rubén Gimeno, director del Servicio de Estudios del Registro de Economistas Asesores Fiscales, Reaf.

Valentí Pich, presidente del Colegio del Consejo General de Colegios de Economistas, aboga también por la misma idea, y hace hincapié en el hecho de que un país que quiere atraer inversiones "necesita dotarse de un marco jurídico estable". En este sentido coincide con el presidente de CEOE, Juan Rosell, quien hace escasas fechas llegó a "suplicar" un marco tributario "más sencillo y estable".

Rubén Gimeno, además, recuerda que por el lado de las deducciones "hay poco que hacer". "Apenas quedan cuatro", mantiene, advirtiendo de que el único margen vuelve a recaer "en la gran empresa".

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