Economía

Zapatero reconoce que llegarán momentos "duros y complicados" y anuncia ayudas financieras para promotores

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha comparecido hoy en el Congreso de los Diputados para evaluar la situación económica de España y presentar nuevas medidas frente a la crisis, que estarán centradas en fomentar el empleo y ayudar al sector constructor.

En los turnos de réplicas a los diferentes grupos parlamentarios del debate económico que se está produciendo hoy en el Congreso, el jefe del Ejecutivo español ha asegurado que el Gobierno "va a luchar por ganar" a las previsiones de la Comisión Europea, que ha anunciado que la economía española entrará en recesión durante el segundo semestre del año.

Durante su segundo turno de intervención ante el Pleno del Congreso de los Diputados, Zapatero reiteró que se acercan "trimestres duros y difíciles", aunque aclaró que los datos de Bruselas son sólo "previsiones".

También aprovechó para reclamar al líder del PP, Mariano Rajoy, que analice "con rigor" la situación económica, algo que en su opinión no hace por estar "obsesionado" en culpar al Gobierno de la crisis. Así, insistió en que la "causa fundamental" de dicho estancamiento general es la crisis financiera iniciada en agosto de 2007 con las hipotecas subprime estadounidenses, que ha originado una situación "muy distinta y muy negativa" para la confianza de los mercados financieros, reduciendo la capacidad de financiación de las empresas y su liquidez.

Apertura del debate

En su primera intervención, que comenzó poco después de las nueve de la mañana, Zapatero, hizo hoy un llamamiento al esfuerzo colectivo ante la crisis económica y trató de fortalecer la confianza de los ciudadanos sobre la posibilidad de salir de ella, aunque reconoció que los próximos trimestres serán "duros y complicados".

En un discurso de casi una hora ante el pleno del Congreso, Zapatero admitió que la percepción del escenario "serio y preocupante" que analizó hace dos meses en el Congreso se ha agravado, pero, como siempre, eludió pronunciar la palabra "crisis" y utilizó diversas perífrasis para describir la situación: desde "momento delicado" y "brusco frenazo" a "práctico estancamiento".

Repaso de la situación

A su juicio, en los últimos dos meses, poco ha cambiado y los indicadores que lo han hecho han ido "en la mala dirección", aunque también es necesario destacar que ha aumentado la confianza de los consumidores y ha bajado el precio del petróleo, lo que hace prever un descenso de la inflación.

Tras asegurar que el Gobierno "es y se siente plenamente responsable" ante la crisis, manifestó que también se siente responsable de transmitir a la sociedad la confianza que merece la economía española por su trayectoria, por la fortaleza adquirida en los últimos años y por la capacidad de los ciudadanos.

En este contexto, instó a los diputados a no esperar una nueva batería de anuncios y propuestas, convencido de que "no tiene sentido improvisar o aprobar todos los días nuevas iniciativas", aunque más tarde adelantó dos medidas destinadas a reactivar el sector inmobiliario.

Entre las medidas ya adoptadas por su Gobierno, recordó la rebaja fiscal de 400 euros que, según apuntó, está teniendo un "efecto anticíclico" y evitará una mayor caída del consumo y de la actividad en general en el segundo semestre del año.

Zapatero mostró su convencimiento de que las iniciativas tomadas hasta ahora para afrontar la crisis servirán para recuperar la senda de crecimiento "en cuanto el contexto internacional sea más favorable", y garantizó que, mientras tanto, se reforzará la protección social para que no sufran los más vulnerables.

Previsiones

En su análisis de la situación por la que atraviesa la economía de España, el jefe del Ejecutivo reitera su visión de una desaceleración más fuerte de lo inicialmente prevista por el Gobierno, con un sector de la construcción especialmente débil. De la misma forma, mantiene las previsiones que el Gobierno anunció en julio, es decir, de un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 1,6% para 2008 y del 1% para 2009.

En cuanto a la inflación, el presidente del Gobierno ha destacado la importancia que tiene la reciente caída de los precios del petróleo desde los máximos que alcanzó en julio de 147 dólares por barril. Con estas circunstancias, Zapatero espera que el Índice de Precios al Consumo (IPC) descienda cuatro décimas en septiembre y que termine el año por debajo del 4%.

Promotores inmobiliarios

El presidente del Gobierno ha anunciado dos nuevas medidas para ayudar al maltrecho sector residencial español. Por un lado, se autorizarán la creación de sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario, que tendrán un régimen fiscal favorable y aportarán liquidez a las empresas del sector

Por otro lado, se pondrá en marcha una "nueva línea de mediación" del Instituto de Crédito Oficial (ICO). Se les facilitará a los promotores alargar el plazo de los créditos ya recibidos por este organismo. En contrapartida, ellos tendrán que incorporar las viviendas al mercado de alquiler durante un periodo determinado de tiempo.

Esta medida, que contará con un presupuesto de 3.000 millones de euros, que "se podrá ampliar" en función de las necesidades, tiene como principales objetivos el fomento del alquiler y facilitar el ajuste en el sector.

Mercado laboral

En materia de empleo, Zapatero señala que los Presupuestos de 2009 recogerán un "esfuerzo adicional" directamente vinculado con las consecuencias del "estancamiento" económico, a través de una dotación de 1.500 millones euros adicionales para cubrir las prestaciones por desempleo.

Zapatero también ha anunciado la ampliación del actual plan de empleo hasta los 1.106 millones de euros. Se emplearán a 100.000 parados para que trabajen en la formación de las personas inscritas en las listas del INEM. "El objetivo es promover actividades y formación para que el tiempo que una persona esté desempleada sea útil", ha explicado.

A pesar de ello, Zapatero promete que el crecimiento del gasto no financiero en los presupuestos de 2009 "no superará el 3,5%", por debajo del límite aprobado en junio por el Congreso de los Diputados, que era del 5%.

Aseguró además que la cifra de los gastos corrientes para el funcionamiento de la Administración General del Estado, recogidos en el capítulo II de los Presupuestos, "no sólo no aumentará, sino que se reducirá en un 2%" con respecto a las cuentas de este año.

Para que la estrategia de la austeridad sea efectiva, añadió, debe existir en los tres niveles de gobierno: central, autonómico y municipal.

Entre las medidas de austeridad tomadas, apuntó, está la congelación de los salarios de los altos cargos, que tiene una finalidad "ejemplarizante" que han seguido las cortes generales. Zapatero recordó también el compromiso del Ejecutivo de reducir en un 70% la oferta de empleo público, lo que no afectará a los servicios esenciales, aseguró.

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