Economía

"Cualquier estrategia realista en la Eurozona debe incluir una quita masiva de deuda", según Rogoff

Kenneth Rogoff. Foto: archivo

El célebre economista Kenneth Rogoff, profesor de Harvard, ha argumentado en un artículo en Project Syndicate que "cualquier estrategia realista para afrontar la crisis de la Eurozona debe incluir quitas masivas de deuda en los países periféricos". "Puede que el euro no llegue ni al final de esta década".

Rogoff asegura que lleva mucho tiempo explicando que las dificultades de la Eurozona provienen del hecho de que la integración financiera y monetaria ha ido mucho más rápido y mucho más allá que la integración política, fiscal y la unión bancaria.

Ahora, el problema es la deuda, y el economista cree que los países periféricos, como España, tienen unas deudas masivas (si unimos deuda pública y deuda bancaria), lo que hace que "un crecimiento rápido y sostenido sea un sueño", asegura el ex economista jefe del FMI, que anticipó que los problemas de Grecia se extenderían.

"En una reestructuración de deuda, los países del norte de la Eurozona, incluido Francia, verán como cientos de miles de millones se hacen cenizas y sus contribuyentes se verán obligados a inyectar cantidades masivas de capital en sus bancos incluso aunque se impongan pérdidas significativas en los acreedores bancarios", explica.

De hecho, asegura Rogoff, ya se han perdido esos cientos de miles de millones de euros, y el juego de pretender que eso no ha pasado no puede continuar indefinidamente.

El ex economista jefe del FMI ha estado en el centro de la polémica después de que se descubriera que cometió un error junto a su compañera Carmen Reinhart en su artículo Growth in Time of Debt, una investigación que políticos y académicos europeos usaron con frecuencia para justificar la austeridad. Su fallo, cometido en un Excel, sobreestimaba el efecto de la deuda en el crecimiento de los países a lo largo de la historia.

Inflación como solución

Una manera más suave de alcanzar una reducción modesta de las deudas públicas y privadas sería un compromiso para tener un periodo de moderada inflación, lo que podría ayudar a reducir el valor de los activos inmobiliarios más rápidos y podría facilitar que subieran los salarios alemanes más rápidos que en los países de la periferia. De hecho, Rogoff insiste en que todavía es una buena idea, aunque hubiera sido mejor hace cuatro años y medio.

Además de la quita de deuda y la inflación, Rogoff cree que se deberían reestructurar las economías nacionales y se debería avanzar en la integración política. El economista cree que aunque todo el mundo se fije en Alemania, el rol principal en el futuro del euro recae en Francia. Alemania no puede soportar el peso del euro solo, por lo que se necesita que Francia se convierta en un segundo anclaje de crecimiento y estabilidad.

En este sentido, Rogoff, uno de los más conocidos defensores de la austeridad, mantiene que las medidas keynesianas de apoyo a la demanda pueden ayudar a mantener el crecimiento a corto plazo, pero no resolveran los problemas de competitividad franceses a largo plazo.

Una mayor integración para que sobreviva el euro

Al mismo tiempo, Francia y Alemania deben llegar a un acuerdo sobre el enfoque que debe seguir la Eurozona hacia una mayor integración política en las próximas dos décadas. Si no, la unión bancaria y fiscal no tendrá suficiente legitimidad política.

En los últimos 20 años, las élites alemanas han insistido en que la Eurozona no se convertiría en una unión de transferencias, algo que sí pensaban los ciudadanos corrientes. Ahora, se ha demostrado que las élites estaban equivocadas, y que si se quiere que la Eurozona sobreviva, los países del norte tendrán que seguir ayudando a la periferia con más crédito hasta que los mercados privados se arreglen.

En cualquier caso, Alemania va a tener que pagar, incluso si se rompe la Eurozona, por lo que hay que utilizar su fortaleza para aliviar los problemas de crecimiento del conjunto de la moneda única. Así, debe permitir que el BCE tenga un papel mayor a pesar de los riesgos fiscales que ello supone, ya que no hay camino seguro ahora mismo.

Aunque hay varías formulas para aprovechar los bajos tipos de interés a los que se financia Alemania, para que realmente funcione el euro los líderes deben dejar de soñar que la moneda puede sobrevivir otros 20 o 30 años sin una unión política mucho mayor.

Rogoff reconoce que las quitas de deuda en la periferia inevitablemente supondrán que aumente la deuda alemana, ya que sus autoridades se verán obligadas a rescatar tanto sus bancos como a los de sus vecinos. Pero cuanto antes se haga visible la realidad subyacente y antes se reconozcan las pérdidas, menores serán los costes a largo plazo.

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