Economía

Los mercados ponen el foco en Francia ante el temor del fin del eje Merkozy

El presidente francés, Nicolas Sarkozy. Foto: Archivo

La fecha del 10 de mayo de 1981, la de la victoria de Mitterrand sobre el conservador Valéry Giscard d'Estaing, permanecerá por siempre anclada en la memoria de Hollande. "Sé lo que representó para todos aquellos que habían esperado décadas, tantísimo tiempo, para aquel momento", declaró hace unos meses el candidato que ahora toma la delantera en las elecciones galas.

Aquella fecha también permanecerá anclada en la de los inversores: el día después la bolsa gala sufrió una corrección del 17%. En esta ocasión los temores no son tan acusados, pero la posibilidad de que se rompa el entente Merkozy será juzgada por unas bolsas europeas que han olvidado su mejor momento del año (aunque en el caso de la francesa todavía marcha en positivo por la mínima) y unas primas de riesgo que tienen a España e Italia en el centro de la diana. Sin embargo, en Europa y a los mercados inquieta cada vez más el futuro de Francia, que se va a convertir en la máxima preocupación de la Unión en las próximas semanas.

Las actuales cuentas en el país galo, con una deuda pública del 90% y sin financiación para los bancos, ya han alarmado a los mercados. El candidato socialista francés ha asegurado que, si llega a la presidencia, no aplicará ningún tipo de recorte, ampliará el gasto público y propondrá una reforma del Banco Central Europeo, unas promesas que "han generado muchísimas dudas sobre el futuro económico de Francia en las agencias de calificación, que ya se preparan para 'responder' a esas medidas".

El candidato socialista, de 57 años, promete menos recortes drásticos que Sarkozy y quiere elevar los impuestos a los más ricos para financiar la creación de empleo, en particular un 75% a las personas que ingresen más de un millón de euros.

Sarkozy, también de 57 años, dice que él es una apuesta más segura ante la futura agitación económica pero muchos de los trabajadores y jóvenes que le votaron en 2007 por sus promesas de salarios mejores están desertando en un momento en el que el índice de paro ha alcanzado su nivel más alto en 12 años. Francia está luchando con un débil crecimiento, un amplio déficit comercial, un persistente 10% de desempleo y frágiles finanzas públicas que llevaron a Standard & Poor's a recortar su calificación triple A en enero.

España, el primer foco

La deuda pública española terminó la semana pasada acusando la incertidumbre que abre ahora Francia. El rendimiento de los bonos españoles a 10 años se movió entre el 5,7 y el 6,1%, para cerrar el viernes en el 5,96%. En cuanto a la prima de riesgo, que mide la diferencia entre la rentabilidad de los bonos españoles y alemanes a 10 años, subió en la semana de los 424 a los 425 puntos básicos. Pero la presión fue mayor en Italia y Francia.

El rendimiento de los bonos transalpinos subió del 5,52 al 5,66 por ciento y su prima de riesgo, de los 379 a los 395 puntos básicos. En cuanto a la deuda gala, la rentabilidad de sus títulos a una década ha repuntado del 2,95 al 3,09 por ciento, mientras que su prima de riesgo aumentó de los 121 a los 138 puntos básicos. Pese a la persistencia de las dudas en torno a la deuda soberana, el euro se mostró fuerte. La moneda única se ha apreciado un 1% contra el billete verde, hasta los 1,321.

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