Economía

Políticos estupefactos por masivo fraude fiscal piden castigos ejemplares

Berlín, 16 feb (EFECOM).- La clase política germana expresó hoy su estupor por el alcance del escándalo de fraude fiscal destapado en Alemania y en el que se encuentran involucrados centenares de ejecutivos y personalidades millonarias, a la vez que exigió castigos ejemplares y que no haya perdón alguno para los implicados.

Ronald Pofalla, secretario general de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller federal, Angela Merkel, afirmó hoy que "quien, pese a tener un sueldo millonario, eluda el pago de impuestos, peca ante nuestro país" y reclamó que ni un solo involucrado quede sin castigo.

El presidente de la también gubernamental socialdemocracia alemana, (SPD), Kurt Beck, señaló que lo ocurrido "me deja boquiabierto. Gente que gana millones y no tienen suficiente. Es un caso escandaloso de avaricia".

Mientras tanto, el semanario "Der Spiegel" revela en su edición de mañana que las autoridades alemanas pagaron cinco millones de euros por las listas y datos bancarios procedentes de Liechtenstein que demuestran el sistemático fraude fiscal practicado por centenares de altos ejecutivos y personalidades millonarias durante los últimos años.

Añade que los datos proceden de un informante cuya identidad se desconoce que negoció directamente con los servicios secretos alemanes (BND).

Estos depositaron la citada recompensa en una cuenta notarial tras comprobar el valor del material ofrecido, que compromete incluso a las autoridades del principado, ya que existen documentos en los que ordenan ocultar los flujos de dinero ilegal procedente de Alemania.

De la operación del BND para conseguir los datos comprometedores, que se inició a comienzos de 2006, estuvo informado al parecer en todo momento el ministro germano de Finanzas, Peer Steinbrück, asegura el semanario de Hamburgo.

El escándalo de fraude fiscal estalló este jueves cuando la fiscalía de Bochum, en Renania del Norte-Westfalia, ordenó el registro por sorpresa del domicilio y el despacho del ya ex-presidente de la empresa de correos Deutsche Post Klaus Zumwinkel como sospechoso de defraudar al fisco no menos de un millón de euros.

Zumwinkel, que dimitió ayer de todos sus cargos, es el primer afectado por el escándalo que acaba de destaparse y en el que los medios alemanes aventuran nuevos registros y detenciones la semana próxima.

El rotativo "Süddeutsche Zeitung" asegura por su parte que la fiscalía de Bochum, encargada del caso, tiene listas para ejecutar a partir del lunes unas 900 órdenes de registro contra unas 700 personas sospechosas de defraudar al fisco grandes cantidades de dinero.

El diario habla de un fraude que ronda los 3.400 millones de euros, mientras el Gobierno federal aconsejó a quienes puedan verse involucrados en el escándalo que se auto-denuncien ante el fisco y el rotativo "Bild" facilitaba ese paso al publicar hoy una "denuncia tipo" para copiar y entregar seguidamente a la Hacienda pública.

En el escándalo se encuentra involucrado el banco LGT-Bank de Liechtenstein, cuyo primer ministro, Otmar Hasler, se reunirá casualmente el miércoles próximo en Berlín con Angela Merkel y que seguramente tendrá que explicar a la canciller detalles del funcionamiento del sistema bancario del pequeño principado.

Por otro lado, los políticos alemanes consideran que el escándalo surgido a partir del registro en el domicilio de Zumwinkel pone en entredicho la credibilidad de la economía de mercado, toda vez que muchos sus máximos representantes podrían haber participado en la evasión de capitales y el fraude a Hacienda.

El ministro federal de Economía, Michael Glos, subrayó que "los ejecutivos alemanes deben ser conscientes de su papel ejemplar para la sociedad. De otro modo nuestra economía social de mercado perdería toda credibilidad".

Su colega de Finanzas, Peer Steinbrück señaló al comentar el caso Zumwinkel que es un claro ejemplo de que el mayor peligro para la economía social de mercado parte de los "excesos y abusos" de sus protagonistas, ya que "son las élites las que pueden derribar el sistema". EFE

jcb/jla

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