Economía

Buffett: ¿un ángel de la guarda o un buitre para los mercados?

Warren Buffet, el gurú americano de las inversiones. Foto: Weitzman.

BARCLAYS

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Como si fuera un profeta, unas meras palabras de Warren Buffett levantaron de sus cenizas a los mercados el pasado martes. Los titulares en todos los portales y diarios financieros del mundo -incluyendo éste que leen- ensalzaban su figura. Destacaban que el 'Oráculo de Omaha', como se le conoce, haya salido al rescate de los mercados financieros al abrir la posibilidad de comprar activos a las aseguradoras de bonos 'monoline', en un plan que supondría la inversión de nada más y nada menos que 800.000 millones de euros.


Los inversores celebraron con compras y a lo loco que aportara un rayo de esperanza sobre estas compañías, la última gran preocupación en Wall Street, por el temor a que les bajen la nota crediticia y provoquen cientos de miles de millones en pérdidas a los bancos y fondos de pensiones de medio mundo.

El segundo hombre más rico del mundo

¿Pero realmente estaba justificada tanta euforia? Ni mucho menos. Con su plan, Buffett no está salvando nada, como se podía leer ayer en todas las noticias. Los 800.000 millones de dólares del segundo hombre más rico del mundo no tienen como destino comprar los activos con más problemas de las aseguradoras de bonos, como los llamados CDO -los que tienen como contrapartida riesgo de impagos de hipotecas y otros créditos-, sino la parte del negocio más segura, la de los seguros de deuda municipal (equivalente a la deuda de los ayuntamientos y comunidades autónomas). Es decir, los más seguros.

Veamos un ejemplo para entenderlo mejor. Imagine que usted tiene una empresa en la que agrupa cinco inmuebles en pleno Paseo de la Castellana de Madrid y cuatro en un barrio que está en decadencia. De pronto le viene una mala racha y necesita liquidez. Entonces viene un listo y le dice que está dispuesto a hacer el esfuerzo de comprarle los cuatro inmuebles en la Castellana. Para poner la guinda, le pide que le pague una módica cantidad por asumir el riesgo de comprar estos pisos de lujo.

Un "no" por respuesta

¿Qué le diría usted a este 'generoso salvador'? Pues casi seguro que lo mismo que le están diciendo las aseguradoras de bonos en cuestión: que no. Ambac, la segunda mayor avalista de bonos estadounidense y la que más ve peligrar su "ráting", respondió ayer oficialmente declinando la oferta y asegurando que no era una propuesta "en el interés de Ambac ni en el de los tenedores de sus seguros", según explicó un portavoz de la entidad.

"Ambac seguirá buscando enérgicamente alternativas para seguir adelante con el negocio para beneficio de nuestros clientes", añadió. MBIA y FGIC, los otros dos gigantes del sector, todavía no han respondido oficialmente, pero parece difícil que acepten una propuesta tan poco favorecedora para ellos como interesante para Buffett.

Así lo refleja gráficamente Wilbur Ross, inversor que también ha sonado para participar en un plan de salvación de las 'monoline': "Si la operación saliera adelante, sería la mejor adquisición desde que los holandeses compraron la isla de Manhattan a los indios. La oferta castiga a las aseguradoras, ya que les quita su mejor negocio", explica. Según Ross, el plan de Buffett sólo añadirá presión a estas compañías y a los gobiernos y agencias de 'rating' crediticio, dijo a la cadena de televisión CNBC, la misma en la que el 'Oráculo de Omaha' desveló su plan.

Objetivo: ganar dinero

Buffett ya dijo ayer que sólo buscaba ganar dinero y que no le presentaría a San Pedro esta operación como credencial para entrar en el cielo. No mintió, por lo tanto, y fue a las claras, pero quizá sorprenda una propuesta tan desmedida de un inversor tan serio como él.

¿Pero por qué los mercados reaccionaron con tanta euforia? Como explica Quentin Fitzsimmons, director de renta fija de la gestora Threadneedle, "los inversores están desesperados por encontrar cualquier noticia que pueda rescatar las 'monoline'. Es una gran preocupación porque es un enorme problema", dice.

Según un informe de Barclays(BARC.LO), si estas firmas vieran una brusca caída en su calificación crediticia, sólo los bancos tendrían que amortizar 143.000 millones de dólares ante pérdidas por los CDO.

Buffett no cazará esta ganga, pero ya se ha destacado como actor protagonista en el negocio de las aseguradoras de crédito. Los emisores de deuda municipal quizá le tengan ahora más en cuenta a la hora de avalar sus seguros créditos.

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