Economía

Montoro vuelve a 'casa' para hacer una reforma fiscal a medida del emprendedor

El ministro de Hacienda, Cristobal Montoro. Foto: Archivo

Era el candidato del partido para dirigir la economía, pero no el que más gustaba a los mercados. Por eso Mariano Rajoy no le ha dado las riendas de la dirección de las medidas anticrisis, pero le compensa devolviéndole a la que fue su "casa" en los gobiernos de José María Aznar y encomendándole la parte más dura del combate: hacer una reforma fiscal de calado que tenga por ejes recuperar el crecimiento y el empleo y apoyar a los emprendedores.

Pero también el presidente del Gobierno ha querido compensar la lealtad del hombre que ha sido el puntal económico de su proyecto al no imponerle un vicepresidente económico por encima -será el propio Rajoy quien asuma esas funciones- y ampliando las competencias del Ministerio con el área de Administraciones Públicas.

Una unificación que tiene toda la lógica porque con ella el jefe del Ejecutivo va intentar unificar en un mismo organismo la gestión de las cuentas del Estado con el control de las cuentas autonómicas, que son el principal escollo para cumplir con el objetivo de déficit.

Mano a mano con las CCAA

Y ese va a ser uno de los toros más difíciles de lidiar para Cristóbal Montoro, el negociar con las comunidades autónomas un programa de austeridad y un nuevo sistema de financiación autonómica. Él fue el padre del sistema anterior, y que los resultados han demostrado funcionaba mejor que el recambio nacido del tándem Pedro Solbes-Elena Salgado.

Y junto a las autonomías, los impuestos. Apostol convencido de las rebajas fiscales, o al menos de no subir impuestos, para reactivar la economía, Cristóbal Montoro va a tener que resistir las fuertes presiones de Bruselas, vía Berlín para subir el IVA o los impuestos especiales, incluido hidrocarburos, si las cuentas no empiezan a cuadrar.

Por lo demás, las tareas más inmediatas ya se las marcó el jefe en el discurso de investidura:

- Reformar el IVA para que los autónomos y pymes no tengan que pagar el impuesto hasta que no hayan cobrado las facturas.

- Ayudas fiscales al empleo por importe de 3.000 euros por la contratación del primer trabajador.

- Reformar el Impuesto de Sociedad para que el régimen especial para las pymes se amplíe a empresas de hasta 12 millones de euros de facturación, además de ampliar hasta 500.000 euros el límite de la base imponible al que se aplica el tipo reducido del 25 por ciento.

- Fijar una exención por modernización de los activos fijos de las empresas y rebajar la tributación de los beneficios no distribuidos.

- Mejorar la tributación de las prestaciones de los planes de pensiones en el IRPF y recuperar la deducción por inversión en la vivienda habitual en ese mismo impuesto.

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