Economía

Bruselas propone los eurobonos a cambio de rescates forzados y mayor intervención

Bruselas da sus primeros pasos hacia la introducción de unos bonos de deuda comunes para la Eurozona, según las propuestas presentadas hoy por la Comisión Europea. Eso sí, la medida, a la que se opone frontalmente Alemania, solo sería factible si se vincula a un control de las cuentas de los Estados. Descargue aquí el borrador de la propuesta de eurobonos (.pdf en inglés)

En el 'Libro Verde' presentado hoy el Ejecutivo comunitario indica que esa propuesta "podría tener un impacto inmediato en las expectativas de los mercados y por ende reducir el coste medio y marginal de financiación para aquellos Estados miembros que sufren actualmente presión sobre su deuda soberana".

La Comisión Europea ha presentado sus opciones para emitir 'eurobonos' pese al fuerte rechazo de Alemania y de otros países como Finlandia e incluso del BCE. Además, ha propuesto que la UE pueda plantear cambios a los presupuestos de los países con déficit excesivo cuando detecte desviaciones en los objetivos de ajuste fiscal e incluso sancionar a los que no sigan sus recomendaciones.

El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, explicó ayer que los 'eurobonos' o bonos de establilidad, como les denominan, "tendrán que ir en paralelo, de la mano, con una vigilancia fiscal y una coordinación política reforzadas como contrapartidas esenciales". "Aunque la perspectiva de introducir bonos de estabilidad podría ayudar a aliviar la crisis de deuda soberana, también soy consciente de la a veces fuerte oposición contra ellos", ha señalado.

Las tres opciones de eurobonos

La Comisión plantea tres opciones para crear eurobonos. En la primera, la única que no exige una reforma del Tratado, no habría una mutualización del riesgo, sino que cada país avalaría su cuota correspondiente. Esta alternativa "proporcionaría menos beneficios que una emisión común pero requeriría menos precondiciones", señala Bruselas.

Las otras dos alternativas sí exigen una reforma del Tratado porque incluyen garantías conjuntas para los eurobonos, con lo que hacen a los países de la eurozona responsables de pagar las deudas de los otros. Una de las opciones contempla sustituir toda la deuda nacional de la región por eurobonos, mientras que la otra implicaría que se mantengan parte de los bonos nacionales para no aflojar la presión sobre los países con problemas.

Berlín teme que esta medida encarezca sus costes de financiación y elimine los incentivos para hacer reformas en los países con problemas. Por su parte, Francia intenta convencer al Gobierno alemán para que deje de de lado su ortodoxia monetaria y autorice al instituto emisor comprar grandes cantidades de deuda para hacer bajar las rentabilidades de los países en problemas.

Bruselas quiere intervenir países

Como contrapartida, el Ejecutivo comunitario ha presentado nueva norma sobre vigilancia reforzada se aplicará a los países que se encuentran en un procedimiento sancionador por déficit excesivo debido a que superan el umbral del 3% de déficit que autoriza el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

En la actualidad, este tipo de supervisión sólo se usa con los países rescatados: Grecia, Portugal e Irlanda. Sin embargo, y anticipando la entrada en vigor de la nueva legislación, Italia ha aceptado ya someterse a la supervisión de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque no está recibiendo asistencia financiera.

La legislación "permitirá a la Comisión y al Consejo examinar los borradores de los presupuestos nacionales ex-ante y adoptar una opinión sobre ellos antes de que sean aprobados por los parlamentos nacionales", según ha anunciado el presidente del Ejecutivo comunitario, José Manuel Durao Barroso.

"Si un país presenta un presupuesto que creemos que no es compatible con las reglas comunes, pediremos una segunda lectura del parlamento y podemos incluso no aceptar este tipo de presupuesto. En algunos casos se podrá llegar a sanciones financieras", ha dicho Barroso.

"Lo haremos respetando plenamente las prerrogativas nacionales. Al final, es el parlamento nacional el que decide sobre el presupuesto, pero debe saber que es responsable sobre las consecuencias de esa decisión en otros", ha insistido.

No obstante, Alemania, Países Bajos o Finlandia ya han pedido ir mucho más lejos y realizar un cambio en los Tratados para que la UE pueda intervenir directamente en los presupuestos nacionales de los países incumplidores, que perderían así el control de sus cuentas públicas.

La última palabra para aprobar las cuentas públicas la seguirán teniendo los parlamentos nacionales porque lo contrario exigiría una reforma del Tratado.

Los rescates podrían forzarse

La Comisión Europea también ha propuesto que la UE pueda forzar a los países en crisis a pedir asistencia financiera con el objetivo de evitar un agravamiento de la situación y un aumento de los costes del rescate.

Cuando se considere que la situación financiera de un país pone en riesgo al conjunto de la Eurozona, las nuevas reglas permitirán a Bruselas aconsejar al Estado en cuestión que pida asistencia financiera.

Aunque se trate sólo de una recomendación, en la práctica la reacción de los mercados obligará al país a buscar ayuda.

El comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha explicado en rueda de prensa que la experiencia de Grecia, Portugal e Irlanda demuestra que "un Estado miembro normalmente quiere evitar un programa (de rescate) hasta el último momento".

"Esto ha provocado que la situación empeore significativamente entretanto para el país afectado y para el conjunto de la eurozona, y ha aumentado los costes para otros Estados miembros e incrementado las necesidades de financiación también", ha resaltado Rehn. Las nuevas reglas deben ser aprobadas por los Gobiernos y la Eurocámara.

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