Economía

La falta de liquidez retrasa la pensión de los funcionarios por primera vez

  • Casi 600.000 pensionistas, a los que les abona el Estado, han cobrado tarde el mes de junio y la extra
  • El Ministerio de Economía y Hacienda explica que la demora se debe a "problemas técnicos"

Por primera vez en la historia reciente, los pensionistas de clases pasivas, aquellos cuyas pensiones dependen del Estado y no de la Seguridad Social, se han llevado la desagradable sorpresa de encontrarse sus cuentas sin cambios en los últimos días de  junio. El abono de la paga del mes de este mes y de la extraordinaria de verano, que siempre van unidas -como en diciembre ocurre con la paga mensual y la extra de Navidad-, se ha retrasado casi una semana.

Los pensionistas, a día de hoy, 1 de julio, ya han cobrado, pero han vivido unos días de incertidumbre a los que no están acostumbrados. Nunca había ocurrido.

La Administración central, el pagador de las clases pasivas, no ha incumplido con la ley, ya que el margen para abonar las pensiones se extiende hasta el tercer día del mes siguiente como máximo. Lo insólito es una tardanza que hasta ahora no se había producido jamás.

El Ministerio de Economía y Hacienda explica que todo se ha debido a "problemas técnicos". Pero este eufemismo esconde "problemas de liquidez", han señalado a este diario fuentes sindicales de la Función Pública. El hacer frente en junio a dos pagas, la mensual y la extraordinaria de verano, ha desequilibrado la caja de la Dirección General de Costes de Personal y Pensiones Públicas.

La partida económica de pensiones en clases pasivas asciende mensualmente a casi 780 millones de euros. En los meses de junio y diciembre esta cantidad se duplica, euro más o menos, debido a las pagas extraordinarias. Así que la cantidad total afectada por el retraso aludido podría rondar los 1.500 millones de euros.

Trabajadores públicos

Las pensiones de las clases pasivas son las que se abonan al personal de la Administración y se dirigen a los funcionarios jubilados civiles y familiares, jubilados militares y familiares y colectivos encuadrados en circunstancias especiales (enfermos por el consumo de aceite de colza o víctimas de terrorismo no funcionarios). En la actualidad, son pensionistas de clases pasivas 589.882 personas, según los datos de Hacienda a mayo de 2011. El número de pensiones contributivas que abona la Seguridad Social alcanza a 8,7 millones de personas.

El personal de clases pasivas ha cotizado a lo largo de su vida laboral, al igual que los mayoría de los trabajadores del sector privado lo ha hecho al Régimen General de Seguridad Social. En el caso de los funcionarios de carrera, las cotizaciones se hacen a través de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (Muface), la mutualidad de los jueces (Mugeju) o el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (Isfas) para los militares.

El Estado aporta el 10% de dichas cotizaciones. Hasta hace unos años, estas mutualidades se encargaban también de la asistencia sanitaria. Ahora, los trabajadores pueden elegir entre la asistencia prestada por estas mutualidades (que se realiza a través de sociedades privadas) o por los sistemas públicos de salud de sus autonomías de residencia. En el caso militar, todavía persiste la asistencia sanitaria del Isfas, también con posibilidad de elección.

Los problemas de liquidez en la caja de las pensiones del personal público no es algo extraordinario, como tampoco lo es en el resto de las cajas de la Administración. En ocasiones, ha habido que recurrir a financieras de grandes empresas para hacer frente a los pagos del mes. Pero nunca, en los últimos 35 años, la falta de liquidez había llegado a afectar a los pagos inmediatos de las pensiones.

Un colectivo que se ha visto desbordado estos días ha sido el de los habilitados de clases pasivas. Estos profesionales, encargados de canalizar las relaciones económicas entre los pensionistas y la Administración, y a través de los cuales se cobran las prestaciones, han recibido en esta semana multitud de reclamaciones de sus clientes. "Los pensionistas de clases pasivas no están acostumbrados a que haya desórdenes en su pagas, éstas siempre han sido periódicas a partir de los días 24 ó 25 de cada mes", ha explicado un habilitado a elEconomista.

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