Economía

Los convenios colectivos no se podrán prorrogar más de doce meses

Veinte días han sido suficientes para que los sindicatos deroguen una de sus principales líneas rojas en la negociación colectiva: la ultraactividad. Editorial: Un paso en la reforma laboral.

Y es que el compromiso social que firmaron el pasado 2 de febrero en Moncloa parece que ha impulsado las negociaciones. A dos semanas de alcanzar la fecha tope para tener lista la reforma de los convenios, los agentes sociales ya trabajan sobre un primer borrador.

El texto, al que ha tenido acceso elEconomista, pone cerco a la ultraactividad, es decir, la prórroga indefinida de los convenios que no han podido renegociarse por falta de acuerdo entre las partes. Para evitarlo, los agentes sociales introducen "medidas que eviten los bloqueos" en el diálogo. ¿Cómo?

Por un lado, se incluye "el compromiso" de mantener la negociación abierta por ambas partes, de formular alternativas por escrito o de acudir a Acuerdos de Solución Extrajudicial de Conflictos, que también serán revisados.

Pero, si en un "plazo máximo" -que los empresarios y los sindicatos todavía están debatiendo y que variará entre los nueve y los doce meses- todavía no hay consenso, el borrador indica que se podrá resolver a través de procesos de mediación y arbitraje.

Este sistema podría evitar que las empresas tengan que cumplir convenios firmados hace años. Según fuentes empresariales, el objetivo de CEOE era establecer que un convenio caducado no pudiera ser efectivo, pero la negativa sindical obligó a los empresarios a aceptar, como plan b, el arbitraje.

Flexibilidad interna

El mejor ejemplo para mostrar la rigidez que sufren las empresas es el incremento salarial que tuvieron que afrontar en 2009. Con un IPC real del 0,8 por ciento, los salarios subieron de media un 2,38 por ciento en el ejercicio.

El resultado fue un afloramiento de huelgas y paros a finales de ese año, debido a que algunas empresas se opusieron a asumir el alza y el único ajuste del que pudieron echar mano fueron los despidos, tanto individuales como colectivos, u optar por bajar la persiana: el número de empresas se redujo en casi 100.000.

Cabe recordar que en la mayoría de los casos, tan sólo es posible el descuelgue salarial si la empresa demuestra pérdidas económicas durante tres ejercicios consecutivos.

Así las cosas, los agentes sociales tratan de flexibilizar las condiciones laborales para poder adaptarlas a situaciones económicas diferentes que las que había cuando se diseñó el convenio.

De esta manera, se mantendrá "un proceso de negociación abierto durante la vigencia del convenio con la posibilidad de modificarlo". Un hecho imposible de realizar en la actualidad.

También se fortalecen las comisiones paritarias (grupos de trabajo formados por representantes de la empresa y del sindicato). El texto insta a que se articulen reglas adecuadas sobre su composición, procedimiento y plazos de actuación. La intención de los agentes sociales es acercar estas comisiones a la realidad de la empresa, es decir, que a pesar de que la formen miembros del sindicato sectorial o provincial, también lo hagan trabajadores de la propia compañía.

El convenio en la empresa

Otra de las trabas que más rigidez aporta es la estructura de la negociación colectiva. El texto establece que se potenciará la negociación en el ámbito de la empresa. No obstante, no se elimina ninguno de los estratos existentes: estatal, sectorial y provincial.

Y es que la patronal se ha negado tajantemente a suprimir cualquier nivel de negociación, según enuncia un documento de la CEOE sobre la negociación colectiva, fechado el pasado 23 de febrero.

Aunque, sí que se da más relevancia al sectorial ya sea estatal o autonómico. Según el borrador, que todavía se está negociando, en el ámbito de la empresa deben tratarse las materias que se determinen en el convenio estatal o, si no lo hubiera, en el sectorial de nivel superior, por ejemplo, autonómico.

Se reservará a la empresa la negociación de aquellas materias cuya negociación sea más eficiente en ese nivel. Para que se respete la obligación de formular la estructura de la negociación en cada sector, se establecerá por norma legal.

El sindicato, en la pyme

Por supuesto, la presencia sindical en las empresas es necesaria para negociar un convenio propio en cada sociedad. Pero los sindicatos todavía siguen teniendo dificultad para introducirse en las pequeñas y medianas empresas.

Así que el texto contempla que "es preciso el reforzamiento de la interlocución del sindicato en la pyme". Aunque la patronal todavía tiene que dar el visto bueno a este asunto, el borrador explica que designarán un delegado del sindicato sectorial, mediante la acumulación de horas sindicales de los representantes de dicho ámbito, para representar a los trabajadores de las pymes.

Nuevos ámbitos que negociar

La nueva estructura de la negociación colectiva también recogerá la modernización que ha sufrido el tejido empresarial en los últimos treinta años. En estos momentos, existen actividades sin convenio sectorial.

Para cubrir estas actividades se ampliarán ámbitos funcionales, se extenderán otros convenios colectivos o se crearán nuevos ámbitos de negociación.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud