Economía

Nadie se fía del nuevo índice de precios de la vivienda que prepara el INE

¿Qué estadísticas debemos tener en cuenta para saber la evolución del precio de la vivienda? Foto: Archivo

Promotores y expertos desconfían del nuevo índice de precios de la vivienda que ultima el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuya primera publicación se ha retrasado hasta después del verano.

Prefieren una única estadística oficial, la que publica trimestralmente el Ministerio de Vivienda, para evitar confusión en el mercado, pues surgiría una duda razonable: ¿cuál es más fiable?

Y eso que los datos sobre precios que elabora el departamento que dirige María Antonia Trujillo tampoco les convencen, como dejaron claro a elEconomista varias consultoras inmobiliarias y la patronal de los promotores.

Los expertos dudan de los datos oficiales

La más contundente es Miriam Peláez, de Dyrecto, que considera que "no son fiables". Para José Manuel Sánchez, director de Análisis de Proyectos y Estudios de Knight Frank, "son conservadores", pues "el cálculo de precios con plazas de aparcamiento y trasteros, con terrazas o sin ellas en el cómputo de superficies, puede hacer variar el dato de repercusión en un 20 por ciento con facilidad". A lo que hay que sumar que, por ejemplo, "el precio de venta por metro cuadrado en el mismo portal es mucho mayor en un ático que en una segunda planta".

De la misma opinión es Raúl García, director general del Grupo i, quien asegura que los últimos cambios metodológicos que ha introducido el Ministerio "han producido una sustancial rebaja en el valor del precio medio, que se aleja mucho de la realidad del mercado".

El problema radica, según Julio Gil, gerente de la Asociación de Promotores Constructores (APCE), en que "las estadísticas de precios del Ministerio están basadas en los valores de tasación". "Evidentemente no son el método más correcto porque, entre otras cosas, no están midiendo precios sino valores, pero mientras no tengamos un método más adecuado es el que debemos seguir usando. El que puedan existir más indicadores oficiales dará lugar a confusión", advierte.

La exactitud de los datos del INE

¿Y no es más correcto el método de cálculo que prepara el INE para ajustarse a los criterios impuestos por Eurostat (la oficina de estadísticas europea)? No, ya que se basa exclusivamente en las cifras notariales. Éstas no son fiables, según el propio Gil, Javier García Mateo, director de Marketing de Aguirre Newman, y Mariano Álvarez, vocal del Colegio de Registradores, porque, como ha reconocido el mismo INE, existen viviendas usadas que se escrituran ante notario por un precio inferior al que realmente paga el comprador, que abona el resto con dinero negro, es decir, no declarado a Hacienda. Con este fraude, adquirente y vendedor logran pagar menos impuestos.

Tampoco son reales los precios escriturados de las viviendas nuevas porque, como explica Raúl García, "son de hace entre 18 y 24 meses, cuando se inició la obra".

Álvarez pone un ejemplo muy frecuente: "Una persona compra una vivienda sobre plano y conviene un precio con el promotor o vendedor; a los dos años firma la escritura sobre el precio convenido dos años atrás. Pues eso no es real, porque en dos años los precios de los pisos varían mucho". "Por tanto, la estadística no reflejará el precio actual del mercado ni su evolución actual", sentencia García. El mismo argumento defiende Gil.

Datos excluídos

De esta forma, al excluir del nuevo método los datos de los bancos y las tasadoras, los precios se "verán claramente influenciados a la baja", como denuncia García Mateo. Por ello, considera que la creación del nuevo índice del INE parece que sólo responde a "motivos preelectorales" de cara a los comicios generales de 2008.

Lo mismo apuntan otras fuentes próximas al sector de las tasadoras, para las que el Gobierno "tiene una obsesión por monopolizar la información sobre los precios de la vivienda y el Ministerio es un mero órgano de propaganda".

¿Cuál es la solución?

Sánchez, de Knight Frank, cree que si la metodología de cálculo es la que se utiliza para las tasaciones hipotecarias o las catastrales, "todos hablaríamos el mismo idioma de una vez, aunque políticamente se interpreten en un momento dado de una manera u otra".

El registrador Álvarez estima que son "más aproximados a la realidad los datos que se basan en las variaciones porcentuales de lo declarado y no en el precio total declarado, que nunca será el real".

Para Gil han de multiplicarse los recursos públicos asignados a la elaboración de las estadísticas inmobiliarias, pues "no puede ser que la estructura para recabar datos esté en manos de cuatro o cinco personas, que desempeñan su labor de manera muy profesional, pero que no están dotadas de medios humanos y materiales suficientes".

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