Economía

El tour de force de Salgado o su descenso a los infiernos de la City londinense

La ministra de Economía y su secretario de Estado emprenden hoy en la capital británica una acción difícil cuya realización exige gran esfuerzo y habilidad. Deben explicar y convencer a la Pérfida Albión, más pérfida que nunca cuando se trata de España, de que el país es serio y solvente y de que tiene un plan para que la sangre no llegue al río. Más que de un road show se trata de un verdadero tour de force.

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, y el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, viajan hoy a Londres en un intento de transmitir confianza a los mercados financieros sobre la situación de la economía española.

El viaje de la titular de Economía se produce días después de que la prensa británica alertase de los problemas que atraviesa la economía española.

Así, Salgado y Campa se reunirán con directivos del Financial Times, rotativo desde el que se ha comparado la economía española con la de Grecia, país al que la Comisión Europea ha abierto un procedimiento por déficit excesivo tras situarse en el 12,7% del PIB en 2009.

Campa, que viajará acompañado por la directora general del Tesoro, Soledad Núñez, iniciará el lunes la gira en Londres y al día siguiente recalará en París. El encuentro con los inversores en la capital del Reino Unido está siendo coordinado por Barclays Capital, y en Francia la entidad colaboradora es Société Générale.

Con el mismo objetivo que Salgado, el secretario de Estado de Economía se reunirá con inversores de la plaza londinense, con el fin de evitar las críticas a la situación económica española y a su capacidad para 'capear el temporal' y salir de la recesión, reproches que provienen en gran parte de los medios de comunicación con sede en Londres, que han llegado incluso a plantear la posibilidad de que España abandone la zona euro.

Un road show vital

Así, la gira del secretario de Estado, que se enmarca en los encuentros que todos los años mantienen representantes del Ministerio de Economía con inversores internacionales, cobra este año especial importancia, dadas las voces de las últimas semanas que advierten del peligro que puede suponer para la zona euro la crisis económica de España, una de las economías más grandes de la Eurozona y que será, según la Comisión Europea, la última en abandonar la recesión.

Para el Gobierno es, además, especialmente importante garantizar la solvencia de la deuda pública española, dadas las necesidades de financiación que tendrá este año la economía española, con un déficit público que rondará el 10% del PIB (algo más de 100.000 millones de euros), uno de los más altos de la UE.

A las críticas lanzadas desde los medios financieros de la 'city' londinense, se han sumado en las últimas semanas las del premio Nobel de Economía, Paul Krugman, que ha secundado, a su vez, las advertencias vertidas recientemente por el profesor de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos y que apuntaban a España como el principal riesgo para el euro, incluso por encima de Grecia.

A estas advertencias se unían también las del comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, quien esta semana admitió que España comparte "problemas comunes" con Portugal y Grecia, país cuya crisis presupuestaria ha multiplicado en los mercados las especulaciones sobre el riesgo de quiebra.

A pesar de ello, aunque el diferencial de la deuda española con el bono alemán ha ido aumentando en las últimas semanas, hasta acercarse a los 100 puntos básicos, está aún muy lejos del diferencial de la deuda griega con la deuda alemana, en torno a 350 puntos, o de la deuda portuguesa, con más de 150 puntos básicos de diferencia respecto a Alemania.

Además del 'road show' que inicia esta semana Campa, el Gobierno acaba de enviar a Bruselas la revisión del Plan de Estabilidad Presupuestaria 2010-2013, en el que contempla un recorte del gasto de 50.000 millones de euros y una vuelta al déficit por debajo del 3% del PIB al final del periodo, plan que algunos analistas han interpretado como una muestra más para contentar a los mercados ante las dudas surgidas.

De momento y a la espera del éxito que tenga los encuentros de Salgado y Campa, España se ha visto obligada a elevar la rentabilidad que ofrece en sus subastas. En la última de bonos a tres años, realizada ayer, el interés ofrecido se elevó en medio punto respecto a la subasta de diciembre, pero casi en dos puntos sobre la de noviembre.

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