Economía

Con sus negocios, Francisco Hernando ha construido un imperio de jets privados y yates

Sólo un puñado de privilegiados pueden presumir de viajar en jet privado. Surcar los cielos en aviones de auténtico lujo, con asientos forrados en cuero y maderas nobles en las paredes es un capricho asiático sólo apto para las grandes fortunas mundiales. Entre ese grupo de elegidos se erige con luz propia Francisco Hernando, más conocido como El Pocero de Seseña. Un protagonismo que ha conseguido a base de talonario.

Aunque ha saltado a la fama por las 13.501 viviendas que intenta levantar en pleno desierto toledano, El Pocero es mucho más que un constructor. Los tentáculos de su joven e incomprensible imperio incluyen una compañía de aviones privados, una flota de coches de lujo y tres yates de auténtica ostentación que alquila a grandes personalidades y utiliza en vacaciones para zambullirse en aguas mallorquinas.

Incluso, intentó adquirir Puerto Portals. Una polémica operación que terminó perdiendo en los tribunales ante la familia Graf. Los germánicos dueños de Teka le pedían 110 millones de euros; pero Hernando sólo ofrecía nueve, porque decía que la concesión caducaba 20 años antes de la fecha que mantenían los Graf.

Mallorca como destino

Los uniformados pisos de clase media que levanta El Pocero en Seseña guardan poca relación con los sibaritas gustos del polémico empresario. Amante del caviar, el bogavante y los buenos vinos, Hernando disfruta haciendo caras demostraciones de su nueva riqueza. Para él, el tamaño sí importa.

Si no, ¿cómo se explica su interés por tener el mayor yate de España, el mejor avión privado del mundo o los coches más grandes del mercado?

El último ejemplo de sus lujosos gustos es el jet que ha encargado a Bombardier: un Global Express XRS. Se trata del avión privado más seguro del mundo, un auténtico palacio con alas, capaz de viajar a las antípodas con sólo un repostaje.

El nuevo pájaro pasará a engordar la flota de Jets Personales, la compañía de aviones privados de El Pocero. Con sede en la madrileña base de Torrejón de Ardoz, la compañía presume de contar con la flota más moderna del mercado. Un Learjet 60, con capacidad para siete pasajeros; un Challenger 300 y un Challenger 604, con capacidad para nueve personas; y un Gulfstream IV, capaz de alojar a 12 pasajeros, componen el imperio aéreo de Francisco Hernando.

Unos aviones que utiliza también para sus desplazamientos personales y cede a sus familiares y amigos cuando lo necesitan, como hizo con Rocío Jurado y Ortega Cano cuando la más grande viajó desde Houston, donde estaba siendo tratada contra el cáncer que padecía, a España.

Pero todos estos aviones se quedan pequeños frente al nuevo capricho de El Pocero. El Global Express XRS es el aparato más caro del mercado. Sólo la cabina tiene una longitud de 15 metros, comparable a los salones de los pisos que promueve en Seseña; y la cola del avión roza los ocho metros de altura. Su interior se diseña a la medida del gusto del comprador, aunque el cuero y la madera son el denominador de este tipo de aparatos.

Bill Gates, el hombre más rico del mundo, el empresario que ha cambiado los destinos del mundo con Microsoft, el cerebro informático que lo ha dejado todo para dedicarse a su propia ONG también posee uno de estos aparatos. El Pocero lo tendrá a partir del próximo año. Por el momento, ha dado la entrada de este faraónico pájaro, valorado en 45 millones de euros y capaz de alcanzar los 950 kilómetros por hora.

El yate Clarena de El Pocero Foto: Archivo

Yates de capricho

Francisco Hernando también tendrá que esperar para navegar con su nuevo yate las aguas mallorquinas: el Clarena II, que prevé tener listo en 2008, un gigante de 72 metros de eslora, valorado en 60 millones de euros. Pecata minuta para un hombre cuyo progresivo enriquecimiento podría medirse por el tamaño de sus yates.

El primero, bautizado como Lady Mónica en honor a una de sus hijas, sería objeto de deseo de cualquier gran empresario o rico de cuna, de gustos refinados pero menos ostentosos que los desplegados por Francisco Hernando.

El siguiente, Clarena, se convirtió en el auténtico rey de los veranos mallorquines. Políticos de todos los colores, toreros, artistas y empresarios desfilan en verano por la proa y la popa del yate, cuyos 46 metros de eslora le convierten en uno de los más grandes con bandera española.

Pero el Clarena II dejará pequeño a su antecesor. Con 72 metros de eslora, sólo será comparable con Ubi Bene, la embarcación de lujo de otro polémico empresario: Perfecto Palacio, quien el pasado verano se adjudicó, con polémica incluida, la concesión del Puerto de Palma.

Las similitudes en Palacio y Hernando también alcanzan a sus amistades (se dice que ambos comparten la simpatía de Eduardo Zaplana) y figuran entre los ricos nuevos cuyas rápidas fortunas levantan más interrogantes en España.

Una fortuna que, en el caso de Francisco Hernando, termina de ponerse de manifiesto con los coches de lujo y las grandes casas que posee en la sierra madrileña. Amante de los Mercedes, El Pocero dirige todo este imperio desde su chalet de la madrileña localidad de Boadilla del Monte. Allí empezó a construir su imperio de ladrillos hace 20 años. Hoy, esta localidad alberga la mayor ciudad financiera de España, Ciudad Santander, y es una de las zonas más exclusivas de la capital.

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