Economía

Nuevas empresas tecnológicas con valor país

  • En España hay 450 empresas con alto crecimiento
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Cuando pensamos en términos de nueva economía inevitablemente los asociamos a lugares muy concretos del norte de Europa, Estados Unidos o el Sudeste asiático. Sin embargo, difícilmente pensamos que España pueda ser uno de esos lugares de vanguardia en innovación y tecnología. La realidad, sin embargo, es otra.

España cuenta con uno de los ecosistemas europeos de emprendimiento más dinámicos de los últimos años, lo que se traduce en un importante aumento de nuevas empresas tecnológicas que operan en varios nodos de innovación por todo el territorio, no sólo en Madrid o Barcelona. De hecho, actualmente en nuestro país, hay más de 450 empresas consideradas scaleups, es decir, empresas de alto crecimiento que han superado la fase de startup y que pueden llegar a operar hasta en más de 100 países. También, con la reciente ronda de financiación obtenida por la empresa barcelonesa, Factorial, España ha alcanzado los 14 unicornios, cada uno de ellos con una valoración superior a los 800 millones de euros. La dimensión de este tejido empresarial representa un legado económico y social valioso con un efecto multiplicador que -como muestra el reciente informe de Endeavor, "Mapping Spain's Tech Sector"- es generador de emprendimiento. Es decir, muchos empleados de estas scaleups acaban promoviendo nuevas startups.

A ello ha contribuido el desarrollo de un marco público y regulatorio dirigido a ayudar al emprendimiento, especialmente en términos administrativos, fiscales y de formación. El papel de instituciones como ENISA o el ICO son un claro ejemplo de esa estrategia en tanto que son un aliado natural para la financiación de startups, cuyo rol se amplificará con la futura entrada en vigor de la denominada "Ley de Startups".

Los resultados son innegables y de ahí ha surgido un importante conjunto de empresas con modelos de negocio consolidados, compartiendo todas ellas un mismo denominador común: basan su actividad en el desarrollo y la utilización de tecnologías de la comunicación y la información. De esta forma, tratan de aprovechar una de las características más relevantes del proceso de transformación tecnológico actual, como es su carácter horizontal, para convertirlo en un factor de competitividad que les permite aplicar diferentes tecnologías (inteligencia artificial, computación en la nube, uso de activos digitales o 5G) en múltiples sectores y actividades.

Conscientes de que esta carrera competitiva requiere también de dinámicas colaborativas, doce de estas compañías (Cabify, Neuroelectrics, Factorial, Glovo, Fintonic, HolaLuz, Redpoints, Filmin, Jobandtalent, Paack, Wallapop y Wallbox), con el apoyo de Adigital, SpainCap y Endeavor, han creado la asociación EsTech; una plataforma de empresas españolas de alto crecimiento con base tecnológica que trata de poner su conocimiento al servicio de la consolidación del conjunto del ecosistema.

Esta asociación constituye una muestra representativa del tipo de empresas que conforman este nuevo ecosistema tecnológico: empresas globales; muy atractivas para la inversión nacional e internacional; competitivas en la atracción de talento; preocupadas por la formación y el upskilling de su personal; muy innovadoras en sus productos pero también en sus operaciones; y con una cultura corporativa diversa, enraizada en la sostenibilidad y la inclusión como valores esenciales. Enriquecedoras de un tejido productivo como el español que todavía hoy se estructura en un 95% de PYMEs y un minifundismo de grandes empresas.

Pero las organizaciones que forman esta asociación, así como el conjunto del ecosistema, son conscientes de que esta carrera no ha hecho más que comenzar. De entrada, en Europa, Francia, Reino Unido o Alemania nos ganan una partida en la que nadie se quiere quedar rezagado.

Es por ello por lo que, tras el desarrollo de un marco idóneo para el emprendimiento durante los últimos 15 años, ahora debemos trabajar en términos de escalabilidad, esto es, de ayudar a que el mayor número de startups den el salto hacia corporaciones globales. Tal y como apunta Endeavor, la fase de crecimiento, atracción de capital e impacto económico de una startup en España suele producirse entre el año quinto y décimo de la organización, cuando en países de nuestro entorno ocurre antes del año 5. Escalabilidad que debemos promover aunque el contexto se haya vuelto adverso por la coyuntura económica y geopolítica y exista una mayor cautela en el terreno inversor.

Para progresar habrá que establecer un plan de acción conjunto entre Administraciones, inversores y empresas en el que, junto a otras actuaciones, lideremos la conversación europea en tecnología y digitalización a favor de un mercado único efectivo y elaboremos una narrativa que balancee la proactividad legislativa de la UE con el dinamismo que requiere una empresa innovadora. Esto exige transitar desde la mera colaboración público-privada hacia una ofensiva conjunta y simbiótica entre lo público y lo privado que tenga como objetivo común la conversión de nuestro país en un hub exportador de tecnología y servicios digitales netos para Europa y el resto del mundo.

Y, en este sentido, la coyuntura actual requiere centrar esfuerzos en mantener los instrumentos de financiación, tanto públicos como privados, para las empresas con una alta proyección de crecimiento, reforzando, entre otras medidas, el contacto con fondos extranjeros para su establecimiento en nuestro territorio. También requiere seguir avanzando en términos de formación y talento, aprovechando la buena posición de España para ser un territorio líder en generar profesionales y atraer personas de todo el mundo.

Pero, sobre todo, requiere de un activo intangible tremendamente poderoso y que nos compete a todos cultivar: tomar conciencia de que España es innovación y España es tecnología y que, esta vez, podemos ser actores principales de la revolución tecnológica en marcha.

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