Economía

El déficit estructural de las comunidades autónomas se situó en el 0,4% en 2021

  • Se encuentra por debajo del 1% registrado el año pasado

Las comunidades autónomas tuvieron un déficit estructural del 0,4% en 2021, por debajo del 1% de 2020, según cálculos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) en su informe 'El saldo estructural de las Comunidades Autónomas, 2020-2021'.

Según dicho informe que recoge la descomposición de los saldos presupuestarios de las comunidades autónomas en sus componentes cíclico y estructural para los años 2020 y 2021, la situación de las comunidades fue "heterogénea", con superávits estructurales en 2021 por parte de Canarias (1,3%), Navarra (0,8%), Baleares (0,6%) y País Vasco (0,5%).

Por el contrario, las regiones con mayores déficits estructurales fueron Comunidad Valenciana (-2,0%) y Murcia (-1,5%).

De esta forma, Fedea valoró que, "a pesar del buen dato de cierre de 2021, la estimación del saldo estructural del conjunto de comunidades autónomas indica que sus cuentas públicas no gozan de tan buena salud como se pudiera pensar". Por ello, considera que, "una vez superada la recesión provocada por la pandemia de covid-19 y la nueva crisis debida a la invasión rusa de Ucrania, las comunidades autónomas deben plantearse medidas de consolidación fiscal que reduzcan el déficit estructural presente en sus cuentas".

La Comunidad Valenciana y Murcia lideran el déficit estructural

Para calcular el saldo estructural, Fedea parte del saldo presupuestario de las comunidades, que fue del -0,2% en 2020 y del -0,03% en 2021, y realiza ajustes como trasladar las liquidaciones del Sistema de Financiación Autonómica (SFA) a su año natural.

En este sentido, la fundación explicó que "este ajuste de liquidaciones ha sido muy importante para el año 2020 ya que la liquidación de dicho año va a ser previsiblemente negativa (-0,2% PIB) mientras que la liquidación de 2018, cobrada en ese 2020 y considerada en el saldo presupuestario, fue muy positiva (0,9% PIB)". De esta forma, este efecto supone un incremento del déficit estructural del 1,1% PIB para 2020.

Los ajustes realizados por Fedea también descuentan el efecto del ciclo económico sobre las cuentas públicas, de forma que, al estar en una situación de crisis económica, con ingresos por debajo de su nivel tendencial, este efecto reduce el déficit estructural en un 1,1% del PIB en 2020 y en un 0,5% en 2021.

Por último, Fedea también descuenta del saldo presupuestario las operaciones no recurrentes, como son los gastos e ingresos extraordinarios por covid-19, y también corrige la suspensión de plazos tributarios durante el estado de alarma, que afectó a la recaudación de los impuestos cedidos tradicionales.

De esta forma, las operaciones no recurrentes presentaron un efecto positivo del 0,8% del PIB en 2020 y del 1% del PIB en 2021 sobre el saldo presupuestario por lo que, al descontarlas, elevan el déficit estructural en esas magnitudes.

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