Economia verde

Las ciudades del futuro: verdes e inteligentes

  • ONU prueba la Agenda Urbana 2030 para conciliar crecimiento y sostenibilidad

Tras veinte años desde el último acuerdo, la Organización de Naciones Unidas (ONU) establece ahora las nuevas pautas para el desarrollo urbano global. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (también conocida como Habitat III) aprobó, el pasado 20 de octubre en Quito, la nueva hoja de ruta que marca los objetivos y desafíos de las ciudades hasta 2030.

El documento, que tiene sus precedentes en los acuerdos subscritos en Vancouver (1976) y en Estambul (1996), establece como objetivos generales el desarrollo de ciudades sostenibles y compactas, la preservación del medio ambiente y la planificación de espacios públicos.

Futuro urbano

De esta forma, el desarrollo sostenible de las ciudades se presenta como uno de los principales retos para la sociedad actual y futura del planeta. Si tenemos en cuenta los datos que maneja Naciones Unidas, 3.900 millones de personas, más de la mitad de la población mundial, vive actualmente en ciudades. Valores que, inevitablemente, se verán incrementados llegado 2050, ascendiendo a las dos terceras partes de la población mundial.

El exalcalde de Barcelona y director Ejecutivo de la ONU-Habitat, Joan Clos, afirmó en la cita de Quito que nos encontramos ante un momento "histórico, porque nunca en la historia de la humanidad hemos visto una transformación en la sociedad tan significativa", y añadió "esto representa enormes desafíos, y la Nueva Agenda Urbana tiene como objetivo guiar la estrategia para hacerles frente".

Dentro de este vertiginoso mapamundi demográfico, Europa se presenta como una de las regiones más concienciadas con el aumento de la población urbana. Y es que, según estimaciones de Naciones Unidas, para el año 2050 el 84% de la población del Viejo Continente vivirá en las grandes urbes.

Con estas cartas sobre la mesa, no es de extrañar que las autoridades comunitarias se muestren inquietas frente al devenir de las metrópolis europeas, dedicando un amplio volumen de su normativa transnacional al frágil equilibrio entre crecimiento y respeto medioambiental. De esta necesidad surge el concepto de sostenibilidad urbana sustentado en la interacción de medidas no sólo ambientales, sino también de carácter social y económico.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística, alrededor de 15 millones de españoles viven actualmente en las principales ciudades del país. Como es de esperar, destacan especialmente los casos de Madrid y Barcelona. La capital de España, sin incluir su amplia zona metropolitana, registraba el 1 de enero de este año, 3,16 millones de habitantes. La ciudad Condal, por su parte, se situó en torno a los 1,6 millones.

Para lograr estos desafíos medioambientales que, en definitiva, buscan una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y el respeto al entorno, se han de tener en cuenta varios factores como la emisión de gases efecto invernadero (GEI), eficiencia energética, emisión y tratamiento de residuos, consumo de agua y calidad del aire.

Caso de Madrid

Según el Padrón Municipal de habitantes de la ciudad de Madrid, la capital es el hogar del 6,8% de los españoles. Porcentaje que la coloca como la mayor y más poblada ciudad de España. Aunque si consideramos su área metropolitana, Madrid asciende a ser la tercera ciudad más poblada de la Unión Europea. De acuerdo con el informe "Las 25 ciudades más sostenibles de España", presentado en 2012 por Siemens y KPMG, Madrid lidera el listado, considerándola la ciudad con mayor grado de sostenibilidad de España, seguida por Bilbao y Barcelona. Este reconocimiento se debe a las buenas notas obtenidas por el municipio en cada una de las dimensiones del estudio. Concretamente, en emisiones de GEI, energía, movilidad y gestión de residuos. Sin embargo, estos buenos resultados contrastan con las penalizaciones a causa de la calidad del aire, la eficiencia energética de los edificios residenciales y la gestión del agua, donde ocupa posiciones mejorables.

En relación a estas deficiencias, el pasado mes de octubre se conoció que Madrid quedaría fuera del plan de ayudas de la Unión Europea para el impulso de las "ciudades del futuro". De esta forma, el gobierno municipal liderado por Manuela Carmena, no recibirá en esta primera fase los 15 millones de euros a los que optaba. Las ayudas, provenientes del programa de Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder) 2014-2020, están destinadas a mejorar el entorno urbano. Por el contrario, otras ciudades españolas como Barcelona, Sevilla, Málaga y Las Palmas recibirán de Bruselas cerca de 10 millones de euros cada una, para hacer frente a las diferentes propuestas que cada corporación tiene previstas para sus municipios.

Es importante resaltar que estos niveles en la calidad del aire no son una cuestión aislada de la capital. De hecho, según el informe "La situación del Mundo 2016, Ciudades Sostenibles", publicado por The Worldwatch Institute, en España la contaminación atmosférica afecta al 95% de la población.

Movilidad urbana

Uno de los compromisos adoptados en la Conferencia de París de 2015 fue la paulatina transformación del transporte en las ciudades con vista a un cada vez mayor agotamiento de los combustibles fósiles. El objetivo último es conseguir un mayor uso de los transportes ecológicos, movilidad a pie y el uso de transportes públicos eléctricos.

Todo ello pasa por la marginalidad del automóvil contaminante y la apuesta por los vehículos ecológicos. París, por ejemplo, ha dado un paso al frente en este sentido, prohibiendo a los vehículos diésel circular por la capital francesa a partir de 2020. Asímismo, el gobierno encabezado por Anne Hidalgo, está impulsando soluciones a nivel de infraestructuras para facilitar el movimiento a peatones y carriles bici independientes. Trasladando estos retos a la realidad nacional, según el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE), ninguna ciudad española se encuentra entre las diez ciudades inteligentes más avanzadas del mundo. No obstante, ciudades como Barcelona o Madrid se posicionan en el número 51 y 52, respectivamente. Otras capitales como Valencia, en el puesto número 71, también aparecen en el ranking.

El tráfico de vehículos de motor contaminante como los de diésel continúa a ser la principal asignatura pendiente de las ciudades españolas. Con el objetivo de paliar esta cuestión, las grandes urbes españolas como Madrid están llevando a cabo medidas restrictivas para disminuir los altos niveles de contaminación del aire de la capital. El pasado mes de octubre el ayuntamiento de Madrid fue más allá, y a la limitación de velocidad en la M-30, se sumó la prohibición de aparcamiento en los distritos del centro de la capital.

A estas medidas para animar al uso de coches híbridos o eléctricos se suman otras como el servicio público de bicicletas eléctricas, en Madrid Bicimad. Este servicio, que pasó en septiembre a ser gestionado por la Empresa Municipal de Transportes de la capital EMT, cuenta con cerca de 10.000 usuarios. Pero Madrid no es la única ciudad española que cuenta con un servicio de bicicletas, municipios como Valencia, Sevilla, Barcelona, Córdoba, Vitoria, Gijón o San Sebastián también se han sumado al pedal como medio de transporte alternativo.

Pero no todos los avances vienen desde la administración pública, otras iniciativas como el carsharing (uso temporal de vehículos) o el carpooling (compartir trayectos con otros pasajeros) provienen del sector privado. De hecho, en el último año empresas como Car2Go o Blablacar han experimentado un notable crecimiento, que se afianza con la llamada cultura económica colaborativa.

Espacios verdes

En palabras de Gary Gardner, investigador del Worldwatch Institute, "todas las ciudades del mundo son insostenibles" hasta las laureadas Vancouver, Zúrich o Dusseldorf se quedarían fuera. Son muchos los retos que presentan las ciudades del futuro y todos pasan por la optimización de sus infraestructuras y la reorganización de sus planos urbanísticos.

En las metrópolis de dentro de 50 años las distancias deberán de ser más cortas, donde sus habitantes puedan ir a pie a casi todos los lados, o por lo menos en bicicleta.

Dentro de este organigrama, casi utópico, de ciudad plenamente sostenible, salta a la vista un color, el verde. Este será el nuevo pigmento que tiña las ciudades del siglo XXI y destierre el triste y deprimente gris hormigón.

En este sentido, la ciudad española que lleva más la delantera es Vitoria, galardonada en 2012 con el título de European Green Capital (Capital Verde Europea), por sus más de treinta años de propuestas e iniciativas respetuosas con el medio ambiente. De hecho, la capital de Álava es la urbe que mayor número de metros cuadrados de zonas verdes tiene por habitante de España, concretamente, 39,2. A Vitoria le siguen Pamplona con 26 metros cuadrados; Gerona con 24,3; San Sebastián con 22,5; Logroño con 19,9; Cádiz con 17,6 y Madrid con 17.

La capital del país es, además, según el último inventario realizado por el Ayuntamiento, la segunda ciudad del mundo, tras Tokio, en número de árboles en las vías públicas. La capital de España cuenta con un total de dos millones de árboles, de los que 300.000 están dispuestos en la vía pública.

Economía circular

Otro frente abierto para las ciudades del futuro es la reducción de los niveles de consumo de sus habitantes, hecho que repercute directamente en la generación de residuos sólidos urbanos.

Los expertos apuntan varias soluciones para disminuir el volumen de residuos. Algunas de estas propuestas son la educación ambiental y la implantación de la llamada "economía circular". Este modelo no es otra cosa que reciclar y encontrar uso a todo aquello que se consume en las ciudades. Así como la regeneración, uso compartido, y minimización de pérdidas de recursos naturales. Este nuevo concepto de entender el consumo ayudará a las ciudades a alcanzar el "vertido cero".

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