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Mazda MX-5 1.5 131 CV: porque los descapotables no son (solo) para el verano

Jorge Arenas9:04 - 18/03/20160 comentarios

Cualquier época del año es buena para quitar la capota de lona un Mazda MX-5 y disfrutar de la conducción a cielo abierto. No hay nada que una buena bufanda y la calefacción no puedan solucionar... Nos ponemos a los mandos del roadster japonés en su variante con motor de acceso, un 1.5 atmosférico con cambio manual que tiene mucho que decir. ¿Serán suficientes sus 131 caballos para sacarle divertirse en el asfalto?

El Mazda MX-5 es uno de esos coches que, si dejara de existir, habría que inventarlo de nuevo urgentemente. De alguna manera representa la esencia de la conducción, muy al margen de la ultraeficiencia y el lado más práctico del automóvil. Lo que ofrece el japonés es precisamente lo contrario, el puro placer de la conducción, la unión entre el hombre y la máquina puesta al servicio del disfrute. En Mazda incluso tienen un nombre para esto: Jinba Ittai, un juego de palabras que hace referencia a esa simbiosis tan especial.

Sentir la magia a sus mandos

No es un mero concepto de marketing, es cierto que el conductor siente esa ?magia? cuando se sienta al volante de un MX-5. Y tiene su explicación. Al contrario de lo que sucede con otros coches de corte deportivo, aquí no se trata de vivir una experiencia de aceleraciones fulgurantes gracias a un motor hipervitaminado y una puesta a punto de chasis radical. No, el Miata (como se le conoce en otros mercados) tiene otra filosofía. Lo suyo es la ligereza, la rapidez de movimientos, la agilidad de una dirección casi telepática, el disfrute de un motor que sube de vueltas de forma armoniosa, el juego de un cambio manual que es pura precisión... en fin, aquí se trata de vivir una experiencia como las que ofrecían los buenos coches de hace dos o tres décadas.

No en vano, el Mazda se mantiene fiel a la idea que representa desde que saliera al mercado hace ahora 26 años. Han pasado cuatro generaciones y casi podríamos decir que el espíritu sigue intacto. Evidentemente, todo ha ido mejorando y modernizándose, pero esa esencia que lo define permanece inalterada.

Hace unos meses pudimos asistir a la toma de contacto en el evento del lanzamiento a la prensa especializada, donde ya comentábamos cosas acerca de su nuevo diseño (acertado a nuestro parecer), de sus nuevas medidas (no llega a los 4 metros de longitud, lo que lo convierte en el más pequeño de la saga) y de la excelente puesta a punto de chasis, que hace que sea ratonero pero cómodo a la vez, gracias a un tarado de suspensión equilibrado que sirve para pasear a ritmo tranquilo o rodar más rápido sin queja alguna.

El motor de acceso: un carácter marcado

Aquel día pudimos probar a fondo el motor más potente de la gama, un 2 litros de 160 CV que nos dejó un buen sabor de boca. Sin embargo, nos quedamos con las ganas de exprimir con más intensidad la versión de acceso, es decir, la de 1.5 litros y 131 CV que hoy traemos a esta prueba. La pregunta a resolver ahora es: ¿cuál de los dos es mejor?

Nos ponemos a los mandos y arrancamos. El pequeño propulsor de la familia Skyactiv cobra vida y lo primero que advertimos es que su sonido no está nada mal. Este motor tampoco quiere saber nada de la sobrealimentación y, aunque su potencia es menor que la del 2.0, la entrega a un régimen más alto, concretamente a 7.000 rpm. Sin embargo, cuando apuramos las marchas podemos ver la aguja más allá de esta franja, algo que, sinceramente, resulta muy estimulante. Lo que tenemos entre manos es un atmosférico muy elástico, que ofrece una respuesta correcta en bajos y medios, y que da lo mejor de sí en la parte más alta. Es decir, justo lo que necesita este coche.

Las cifras de par y potencia son de 150 Nm y 131 CV, discretas para lo que acostumbran a ofrecer los motores actuales de igual cilindrada, pero gracias a los 1.050 kilogramos que pesa el coche, logra una respuesta ágil al acelerador y firma un registro de 8,3 segundos en el 0 a 100 km/h y una velocidad punta de 204 km/h. Nada mal para el pequeño biplaza japonés, que, insistimos, no pretende ganarse a la clientela por aceleración bruta. En este sentido, el motor da la talla a la perfección.

Y qué decir del cambio... Cualquiera que haya conducido un Mazda MX-5 sabrá que este es uno de sus puntos fuertes. Pues bien, esta generación lleva esta idea más allá al montar el cambio manual que, sin miedo a equivocarnos, podemos decir que es el más fino que existe hoy en el mercado. Es firme, pero lo justo, sin entorpecer los movimientos como sí sucede en modelos deportivos de otras marcas; es rápido en las transiciones, tiene unos recorridos cortos y las seis marchas se insertan con precisión. También los desarrollos son acertados para sacarle punta al motor. Tan bueno es, que en la lista de argumentos a favor del coche lo situaríamos en los puestos de cabeza. Porque este coche es para conducir con mayúsculas, y quien realmente disfrute de la conducción, sin duda entenderá que no hay nada como un buen cambio manual.

¿Cuál es la mejor elección?

Y volvemos a la pregunta del millón: ¿mejor éste motor o el más potente? Como arranque de gama, el pequeño se plantea como una opción realmente buena. La diversión está asegurada. Quien busque un puntito más, quizá se sienta a gusto con el de 160 CV, ya que mejora ligeramente las prestaciones y, sobre todo, monta un diferencial autoblocante mecánico al que algunos sabrán sacarle partido. El peaje a pagar son 2.800 euros más y un consumo un pelín superior (no llega a 1 litro más cada 100 km), así que la pelota está en el tejado de cada cliente.

Quien elija el Mazda MX-5 1.5 lo podrá disfrutar por un precio de partida de 23.000 euros con el acabado básico Style. Quizá haya quien piense que es una cifra abultada para un coche que, en realidad, apenas ofrece practicidad. Sin embargo, creemos que el enfoque debe ser más bien el contrario, ya que pocos (o ninguno) ofrecen tanta diversión y tan buenas sensaciones por esa cantidad. Este descapotable biplaza está diseñado y fabricado con cariño, sin excesivos lujos ni estridencia alguna, pero todo en él funciona como uno espera o incluso mejor. Así que no se nos ocurre una mejor manera de entrar por la puerta grande en el segmento de los roadster.

Lo destacable

- Elasticidad del motor

- Tacto del cambio

- Precio

Lo mejorable

- Capacidad del maletero

- Equipamiento ajustado

- Sin opción a montar un diferencial autoblocante

Ficha técnica

Motor: gasolina, 4 cilindros, 1.496 cc

Potencia: 131 CV a 7.000 rpm

Par motor: 150 Nm a 4.800 rpm

Consumo mixto oficial: 6,0 l/100 km

Transmisión: manual, 6 velocidades

Dimensiones: 3,915 m / 1,735 m / 1,230 m

Maletero: 130 litros

Velocidad máxima: 204 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 8,3 segundos

Precio: 23.000 euros


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