Novedades

Land Rover Discovery: un oasis en el desierto de los 4x4 puros

Qué gusto da poder pisar a razonable fondo el acelerador de un vehículo sabiendo que está perfectamente adaptado a la superficie que pisa. Nadie irá a muerte con un utilitario con configuración de calle... por cualquier circuito de velocidad. Se acabaría casi al instante con la vida útil del vehículo y pondría en serio riesgo la del inconsciente piloto, ¿verdad?

Pues algo parecido ocurre con el Land Rover Discovery cuando circulas fuera del asfalto sin limitaciones de diseño, prestaciones y funciones; cuando sabes que pilotas un vehículo nacido por y para circular sobre superficies difíciles, diferentes, primigenias. Porque, no lo olvidemos, el Discovery, como sus compañeros de marca, es un TODOTERRENO, con mayúsculas bien claras.

En la presentación oficial de la quinta generación del vehículo, el pasado otoño en el Salón de París, comenzó a correr el rumorcillo de que estábamos ante el Discovery menos off-road de su ya plateada historia (nació en 1989). Land Rover, según decían, se había plegado a la moda SUV, y había cargado las tintas en el diseño y funcionalidad de su vehículo medio, dejando en un segundo plano sus funcionalidades todoterreno.

Los responsables de la firma británica no dejaron correr el agua y desde entonces no han dejado de proclamar la gran falsedad de esa afirmación. Y ahora, tras subirnos al vehículo por los impresionantes paisajes de Utah podemos afirmarlo: el Discovery sigue siendo uno de los mejores todoterreno del mercado.

Vayamos a los hechos. El nuevo Land Rover Discovery, que estará disponible desde ya en los concesionarios europeos, presenta como principal novedad una construcción casi integral en aluminio (un 85% del total del vehículo), con la consiguiente reducción de peso (480 kilos menos), con todo lo que ello conlleva para las prestaciones del vehículo.

Fiel a la casa Discovery

Su diseño, espectacular, sigue la línea marcada hace tres años por el nuevo Range Rover, con quien se identifica visualmente, y mucho. Por supuesto, se continúa con el techo escalonado, marca de la casa Discovery, con lo que se asegura la máxima confortabilidad para los integrantes de la tercera fila de asientos. Porque el Discovery tiene también como bandera la capacidad para siete ocupantes en un vehículo que mide menos de cinco metros de longitud (4.970 mm). Hablamos, por tanto, de un vehículo de siete plazas, no de 5+2, con dos plazas exclusivamente infantiles en la tercera fila. Y para manejar tantas ?localidades?, el Discovery presenta un sistema de plegado inteligente y completamente eléctricos de las siete plazas, que permite hasta 21 configuraciones diferentes. Además, las tres filas están climatizadas, con calefacción y aire acondicionado en la primera y la segunda fila, y función de masaje en la primera.

La otra gran novedad del diseño del nuevo Discovery es el portón trasero, ahora de una sola pieza, pero que no abandona el concepto 'doble puerta' al disponer de una útil bandeja que hace las veces de plataforma de carga. El maletero, con los cinco asientos traseros abatibles, presenta una formidable capacidad de más de 2,5 metros cúbicos.

Inútil es hablar de tecnología interior en una tribuna tan limitada como esta, tan solo enumeramos algunas de sus funciones: aplicaciones específicas (con las que puedes abrir o cerrar el vehículo a través del móvil, o programar una ruta en el navegador antes incluso de salir de casa?), pantalla táctil de 10 pulgadas, sistemas de conexión AppleCar y Android Auto, 14 altavoces Meridian, Wi-Fi 3G, seis puntos de recarga de 12V, siete puertos USB repartidos por todo el vehículo (incluida la tercera fila), etc. Y una novedad: la pulsera 'Activity Key', que sustituye a la llave cuando, principalmente, realizamos actividades deportivas, pues es de gran resistencia y sumergible. Cuando la activamos, se desactiva la llave normal, y podemos hasta bucear con ella sin el miedo eterno a que alguien pueda robarnos la llave.

Y volvamos a salirnos del asfalto. El Discovery ha ganado 43 milímetros en altura libre al suelo (283 en total) y 200 mm en su profundidad de vadeo (hasta 900 mm). El sistema multimodo Terrain Response 2 optimiza toda una serie de ajustes del vehículo, con un escaneo continuo (más de 100 comprobaciones por segundo) de las condiciones de piso y marcha, para elegir en el modo automático la mejor configuración del mismo, si bien también se puede elegir de forma manual el modo de marcha (arena, barro, nieve, etc.).

En momentos de marcha especialmente complicada, se puede elegir un sistema por el cual, mediante el control de velocidad activo, te puedes olvidar de la velocidad del vehículo y centrarte solo en los movimientos del volante (grandes pendientes, por ejemplo).

El modo off-road del quinto Land Rover Discovery (que, a diferencia de generaciones anteriores, no se denominará con el número de la misma), dispone de una suspensión neumática en dos etapas: una hasta 50 km/h con una altura normal para este tipo de conducción; y otra extrema, que eleva la carrocería 75 milímetros adicionales para pistas especialmente complicadas. Hablando de suspensión, y volviendo al confort familiar, el vehículo rebaja su altura automáticamente cuando, por ejemplo, van a subir o bajar niños, mascotas, cuando circulas a más de 105 km/h, etc.

En cuanto a motores, el nuevo Discovery dispone del nuevo diésel 2.0 Td4 de cuatro cilindros con 180 CV, el más eficiente de la gama, con un consumo combinado de seis litros. También monta un Sd4 diésel 240 CV, también de cuatro cilindros, con un par de 500 Nm y un consumo de 6,3 litros. Y, en gasóleo, un Td6 de seis cilindros, 258 CV y 600 Nm de par. Si hablamos de gasolina lo hacemos del tope de gama Discovery, un V6 3.0 de 340 CV y 450 Nm de par.

La horquilla de precios en las que se mueve el nuevo Discovery, que como ya hemos dicho estará disponible en breve, fluctúa entre los 56.150 euros del Td4 de 180 CV y los 91.750 del First Edition, una edición especial de 2.400 unidades del 3.0 gasolina de 258 CV.

En definitiva, que sí, que podemos estar tranquilos. El Land Rover Discovery llega a su quinta generación con plenos poderes todoterreno. Pero a ello le sumamos una configuración cada vez más amable y confortable para circular por ciudad y asfalto. Una combinación que, ya solo por definición, resulta ganadora.

WhatsAppWhatsApp
FacebookFacebook
TwitterTwitter
Linkedinlinkedin
emailemail
imprimirprint
comentariosforum1

Usuario validado en elEconomista.es
Jesús_Jaén
A Favor
En Contra

Hola, creo que el 95% de los usuarios de estos vehiculos pisa muy poco el campo, yo soy de ese escaso 5% que por mi trabajo uso mi discovery 3 por zonas bastante complicadas. Quiero denunciar desde aquí un fallo de diseño de los cinturones de seguridad que no debería darse en un 4x4. Cuando te bajas del coche en una pendiente, al volver al coche, es imposible ponerte el cinturón, la pendiente hace que el tope frene el cinturón, y tienes que bajar o subir la pendiente sin ese medio de seguridad tan elemental. Les rogaría a los señores de Land Rover que dejen las tonterías de modular los asientos desde el móvil y que empiecen por hacer que sus cinturones funcionen en todas las circunstancias.

Puntuación 0
#1