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Peugeot 308 SW: el coche familiar del año

Todavía no ha llegado a los concesionarios y ya pensamos que el Peugeot 308 SW puede ser el compacto familiar de este 2014. No nos hemos vuelto locos, ni siquiera lo decimos por el reciente galardón europeo que le acaba de ser otorgado. Son su diseño, sus soluciones prácticas y su dotación tecnológica lo que nos hace pensar que el 308 familiar tiene motivos de sobra para apuntar bien alto en nuestro mercado.

Ecomotor ha viajado hasta Francia para conocer de primera mano la última novedad del segmento de los familiares compactos. El Peugeot 308 o, lo que es lo mismo, el recién nombrado 'coche del año en Europa' estrena versión SW y no podíamos faltar a la cita. Lo primero que nos cuentan los responsables de comunicación de la firma del león es que han partido de una idea clara, la de crear un modelo funcional pero atractivo a la vez, y compacto en sus dimensiones sin que ello suponga renunciar a un alto nivel de practicidad. Veamos si es verdad lo que nos cuentan.

Sobre sí es atractivo o no, como siempre es cuestión de gustos. A nosotros, desde luego, nos parece que tiene un diseño muy acertado, más incluso que el del 308 de cinco puertas. Quizá sea su carrocería alargada, más achatada y deportiva a la vista, o quizá sean sus pilotos traseros y otros elementos distintivos como las barras del techo o los embellecedores cromados de los cristales? es complicado explicar cuál es el punto concreto que capta nuestra atención, pero el caso es que visto desde fuera este familiar resulta ser más llamativo de lo esperado.

Más habitable y práctico

El Peugeot 308 que, por cierto, empezará a venderse el 12 de mayo aunque ya admite pedidos, se asienta sobre la conocida plataforma EMP2, la misma de su hermano de cinco puertas. Sin embargo, el gran acierto es haberla estirado para lograr más espacio interior. Muchos familiares derivados de modelos compactos se limitan a modificar el diseño y la longitud de la zaga para ganar practicidad en el maletero, sin más.

No es el caso de este Peugeot, que crece 11 centímetros en su distancia entre ejes precisamente para que los ocupantes de las plazas traseras puedan viajar con mayor desahogo. Esto es un punto muy positivo, como también lo es su maletero de 610 litros, sólo superado entre sus rivales por el Honda Civic Tourer. Si tenemos en cuenta que este volumen no lo alcanzan muchas berlinas de tamaño grande, el dato parece aún más resaltable.

En el apartado de la practicidad nos llama la atención, también, el sistema para abatir la fila posterior de asientos denominado 'Magic Flat', que cuenta con unos cómodos tiradores en el maletero capaces de tumbar los respaldos en un solo gesto. Al accionarlo queda una superficie plana de 1.775 litros en las que cabe un mundo de bártulos y equipajes varios. Está claro que este coche ha nacido para satisfacer las necesidades de todos aquellos que necesitan una zona de carga de las de verdad.

Primer contacto

Llega el momento de ponernos a los mandos y el famoso 'i cockpit' nos da la bienvenida. Criticado por unos y alabado por otros, este puesto de conducción se caracteriza por su volante de tamaño (muy) reducido y porque la lectura de la instrumentación, a diferencia de lo que suele ser habitual, se hace por encima del aro y no por la parte interior. Lo primero nos parece acertado y lo segundo quizá consiga que personas de cierta talla no lleguen a ver del todo bien los relojes, así que no nos parece del todo acertado.

En cualquier caso no creemos que haya que darle más importancia de la que en realidad tiene, que es poca. Otro detalle que definitivamente deja el pabellón bien alto es la consola central desprovista casi por completo de botones -diseño limpio y funcional-, en la que aparece una pantalla táctil al más puro estilo 'tablet' para manejar la climatización, el sistema de navegación, el equipo de audio, las aplicaciones, el bluetooth? en fin, prácticamente todo.

Para la prueba dinámica hay dos motores disponibles, uno diésel y otro de gasolina. Curiosamente el que más nos ha gustado es aquél por el menos apostábamos: el 1.2 e-THP de 130 CV. Un tres cilindros que, tras una buena tirada de kilómetros, ha demostrado ser silencioso, contundente en su capacidad de aceleración y no ha dejado rastro alguno de las vibraciones típicas de este tipo de motores. El consumo, sin llegar a ser de diésel, se mantiene a raya sin problemas. Buen trabajo el que ha llevado a cabo Peugeot con este pequeño bloque, que parece esconder bajo el capó incluso más que esos 130 CV que anuncia. Sólo queda ver cómo envejece con el tiempo, ya que no deja de ser un motor relativamente ?apretado? para su cilindrada.

La segunda opción que también hemos tenido ocasión de probar es el 2.0 BlueHDI 150 asociado a la nueva transmisión automática de convertidor de par y seis velocidades. Un propulsor que ha resultado ser solvente, aunque menos fino y prestacional de lo esperado. Consume menos que el e-THP y sus cifras de aceleración son mejores, sin embargo esperábamos más en todos los sentidos. Por eso, nuestra apuesta de hoy es para el motor de gasolina.

El resto de la gama la forman otros tres diésel BlueHDI de 92, 115 y 120 CV y un gasolina Pure Tech derivado del motor que acabamos de citar, que llegará un poco más adelante y rendirá una potencia de 110 CV. Sobre el diésel de 150 CV, también está disponible con cambio manual y no sólo con el automático que ha pasado por nuestras manos en esta toma de contacto.

Equipamiento y precio

Por último cabe citar que en el apartado tecnológico, a los sistemas ya conocidos en esta generación del 308 (reconocimiento del ángulo muerto, cámara de visión trasera, Driver Assistance Pack, entre otros), el nuevo familiar suma el aparcamiento asistido y el denominado Driver Sport Pack. Este último está disponible en el 1.2 e-THP 130 y está formado por un conjunto de medidas que aportan un toque de deportividad al coche. Al pulsar un botón ubicado en el túnel central los relojes cambian a color rojo, la respuesta de la dirección y el acelerador se hace más viva, el sonido del motor se hace más consistente y aparece una pantalla en el tablero de instrumentos que indica los niveles de potencia, par y presión del turbo que empleamos en cada momento.

Llega el momento de finalizar el recorrido de la prueba y nos bajamos del Peugeot 308 SW con buenas sensaciones: es un coche ágil, cómodo, bien insonorizado, atractivo a la vista y, sobre todo, muy práctico. Es decir, no le falta un solo ingrediente para luchar con garantías dentro del segmento de los compactos familiares. Su precio de partida, descuentos y Plan PIVE incluidos, es de 15.900 euros. Su precio real sin estas ayudas sube 4.400 euros.

Vea aquí la ficha completa de la gama Peugeot 308.

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