Motor

Ser piloto de F3 por un día: el Goldcar Racing Experience 2019

Todo comenzó con un correo electrónico que decía: ¿te apuntas a pasar un día cargado de adrenalina conduciendo monoplazas de competición? Parece como si me conocieran de siempre, porque hay pocas cosas que me puedan gustar más en esta vida. Ser periodista de motor tiene algunas ventajas obvias, como es el hecho de poder probar coches de calle de todos los tipos y colores; pero entrar en pista con verdaderos 'aparatos' de competición es, al menos para mi, el mejor de los planes.

Y ahí estaba, delante del ordenador, con aquel mensaje ante mis ojos. Evidentemente, tardé apenas unos segundos en contestar que sí, que contaran conmigo para aquel evento. El remitente era Goldcar, que, junto a Campos Racing, habían montado un evento para la prensa en el circuito de Albacete con el objetivo de lograr que los allí presentes nos sintiéramos pilotos por un día.

Para ponernos en situación, Goldcar es una empresa de alquiler de coches de origen español, fundada en 1985 por los hermanos Alcaraz, que hoy se encuentra en manos de Europcar. Por su parte, Campos Racing es una compañía proveedora de servicios relativos a la competición, actualmente en las categorías FIA de F2 y F3. Lo que une a ambas empresas es que Goldcar es partner de Campos Racing, así que fruto de ese acuerdo que sirve como soporte para las carreras, nacen también eventos como el que nos ha reunido en este conocido circuito castellano.

Así es como hemos vivido en Ecomotor la divertida jornada.

Un día cargado de adrenalina a bordo de un F3 y mucho más

El día comienza en la sala de prensa con un briefing en el que Adrián Campos (hijo) cuenta a la prensa la actividad a la que se dedica Campos Racing. Como proveedor de servicios en el área de competición, el listado no es precisamente escaso. Tras presentarnos a Sebastián Fernández, un jovencísimo piloto de F3 que nos acompañará durante toda la jornada, los periodistas recibimos algunas nociones sobre los coches que vamos a conducir, las trazadas en pista y algunos aspectos técnicos. Los coches, por cierto, son una flota compuesta por dos Renault Clio RS preparados para carreras, dos monoplazas de F3 y un Radical, que para quien no lo conozca, es una barqueta con motor V8 que prácticamente vuela sobre el asfalto.

Terminado la charla introductoria, bajamos al pit lane y, ¡sorpresa! No todo va a ser conducir, hoy. Nos espera la primera prueba, que es nada menos que aprender a hacer un cambio de ruedas a un monoplaza al más puro estilo F1. En realidad el coche que tenemos a nuestra disposición es un F2, pero la experiencia es similar: tres personas por cada rueda, más un cronometrador, para ver cómo de rápidos podemos llegar a ser partiendo de la más absoluta inexperiencia. El procedimiento es siempre el mismo: aflojar retirar la tuerca, quitar el neumático usado y poner el nuevo. Cada uno tiene su misión en esta prueba. Es un baile bien sincronizado que, tras unos cuantos intentos, logramos completarla en menos de 5 segundos. Casi, casi como en las carreras de verdad.

Enfundados en el mono de competición, con guantes y casco, toca salir a pista. La primera prueba es con un Renault Clio RS de carreras, con sus baquets, sus arneses y su arco de seguridad. En el asiento del copiloto está Sebastián Fernández para echarme un cable con las trazadas, los puntos de frenada y demás. Hasta este momento nunca había rodado en el circuito de Albacete y siempre vienen bien los consejos del experto. Al final, mucha diversión en dos vueltas que saben a poco, pero que me sirven para ir aprendiéndome el trazado de cara a la siguiente prueba.

La siguiente prueba promete ser el plato fuerte del día. Toca subirse a un monoplaza de Formula 3. A pesar de que sus cifras se alejan de las de un Formula 1, tengo muchas ganas de entrar al circuito y dar gas a bordo de este coche. Tiene un motor atmosférico de 2 litros y 240 CV derivado de un bloque de producción en serie, aunque modificado para soportar la exigencia de las carreras. El peso total del coche supera por poco los 500 kg, por lo que la relación peso/potencia es mejor que la de, por poner un ejemplo, un Ferrari 488 GTB. No en vano, este monoplaza es capaz de cubrir el 0 -100 km/h en unos 3 segundos.

Es un coche rápido, con un paso por curva muy certero, mucho agarre en sus neumáticos y unos frenos muy eficaces. La posición al volante es totalmente de monoplaza, muy diferente a la de un turismo. Vas sentado en el suelo, con las piernas estiradas y por encima de la cintura. Llega el momento de la verdad y, tras una arrancada no especialmente fácil por el peculiar tacto del embrague, salgo a pista. Aquí ya todo es más fácil de lo que pensaba. Me siento cómodo y ruedo con agilidad y fluido. Lejos, obviamente, de las posibilidades del coche. Pero muy dignamente. Una vez más, la tanda de vueltas se me queda muy corta, pero he disfrutado.

Casi sin darme cuenta vuelvo a salir al asfalto del circuito de Albacete, pero esta vez como copiloto y a bordo de un Radical. Esta es la última prueba del día y ¡quién me iba a decir lo salvaje que iba a ser! Este era realmente el plato fuerte del día y ninguno de los allí presentes lo podíamos imaginar. El coche es de tipo barqueta, es decir, de conducción descubierta, y esconde en sus entrañas un motor V8 con una potencia cercana a los 500 CV. Muchos caballos para apenas 600 kilogramos de peso. El piloto en este caso es Sebastián, quien fuera mi copiloto en la primera prueba con el Renault Clio.

Es momento de ceñirse los arneses, agarrarse a donde uno pueda y, simplemente, disfrutar. La verdad es que desde el primer momento alucino con las prestaciones del coche. He conducido coches muy potentes, más que este, en numerosas ocasiones y puedo asegurar que las sensaciones vividas a bordo del Radical son espectaculares. De lo más salvaje que he experimentado en años. Las aceleraciones, los pasos por curva, las frenadas. Todo es de otra galaxia. Y el piloto que me lleva es muy rápido y fino, capaz de exprimir las posibilidades del coche al máximo, lo que ayuda a sacarle todo el jugo a las vueltas que damos al circuito.

Termino la jornada con una sonrisa en la cara. Solo queda agradecer a Goldcar y a Campos Racing que me hayan permitido volver a casa con esta nueva muesca en la culata. Sin duda, una experiencia para recordar.

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