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Ford Focus 2018: ya lo hemos conducido, estas son sus claves

Jorge Arenas20/09/2018 - 9:080 comentarios

Estas son sus fechas señaladas: 1998, 2004, 2011 y 2018. Los años de nacimiento de cada una de las generaciones del Ford Focus, el modelo compacto del óvalo que, justo hoy, sopla 20 velas en su tarta de cumpleaños. Dos décadas en las que no ha dejado de dar guerra en un segmento clave en Europa, el C, que acapara una de cada cinco ventas, tanto en el mercado particular como en el del coche de empresa. Sí, hay vida más allá de los SUV aunque a veces no lo parezca.

Siete millones de unidades vendidas -en Europa- desde su nacimiento son las culpables de que el Ford Focus sea hoy uno de los pilares de la compañía, al menos dentro de su estrategia a este lado del charco. Y, claro está, un coche tan importante debe tener un relevo generacional acorde a las circunstancias.

Parte de una hoja en blanco

La cuarta generación del Ford Focus es totalmente nueva. No tiene nada en común con la anterior. Se asienta sobre la plataforma C2, de nuevo desarrollo, que es 88 kilogramos más ligera y ofrece un 20% más de rigidez. Las dimensiones exteriores apenas cambian (+18 mm en longitud), la sensación que ofrece a la vista es de mayor empaque. Sigue siendo claramente un compacto, pero se ve más musculoso y con una imagen más sólida que antes.

Lo que sí ha cambiado significativamente es el espacio en el habitáculo. Al haber crecido el ancho de vías, se ganan unos valiosos 60 milímetros de anchura en la fila posterior de asientos y hasta 78 milímetros de espacio para las rodillas. Esto, en un modelo del segmento C, puede ser clave a la hora de tomar una decisión de compra. En el habitáculo hay más desahogo y también se respira un cierto aire de simplicidad. Sin llegar a ofrecer el diseño minimalista de algunos rivales premium (tampoco creo que lo pretenda), la zona de la consola, la instrumentación y el túnel central sí destacan por la sencillez y la reducción de botones, con las funciones más importantes bien legibles y ubicadas de manera ordenada.

Practicidad, limpieza en las formas y unos niveles de calidad y acabados muy a la altura de as circunstancias. Pocas pegas se le pueden poner al nuevo Ford Focus 2018 en su despliegue interior. Si acaso, un tablero de instrumentos digital (aunque fuera en el catálogo de opciones) le hubiera situado en una posición destacada entre sus rivales. Pero bueno, tampoco es nada exigible dada su condición de generalista. Por cierto, que el maletero alcanza en el Focus de 5 puertas los 375 litros, que es algo más que en la generación anterior, pero no deja de ser un volumen relativamente discreto dentro del segmento C. Eso sí, por sus formas, es bastante aprovechable. La variante familiar Sportbreak sí sobresale entre los suyos con los 608 litros de volumen mínimo, que se convierten en 1.653 litros al abatir los asientos posteriores (también ofrece la mayor anchura de carga entre sus competidores).

Para completar la gama, a finales de este año llegará la variante Active, enfocada a ese público aventurero que busca un coche más capaz y de aspecto más robusto, pero que quizá no quiera caer en un SUV. El Ford Focus Active parte de la base de la carrocería de cinco puertas y eleva su altura libre al suelo en 30 milímetros, además de incorporar ruedas de mayor tamaño y elementos de diseño que cumplen una función práctica, como las protecciones laterales y las barras del techo.

Así que la gama queda formada por un cinco puertas, el familiar Sportbreak y esta versión Active de carrocería elevada. No hay tres puertas ni lo habrá, y sí hay un sedán de cuatro puertas destinado a otros mercados que, en principio, no veremos por nuestras carreteras.

Los motores: mucho donde elegir

En el apartado de motores hay una extensa gama de opciones de última hornada, tanto en gasolina como en diésel.

Gasolina Ecoboost

Ecoboost 1.0 de 100 CV

Ecoboost 1.0 de 125 CV

Ecoboost 1.5 de 150 CV

Ecoboost 1.5 de 182 CV

Diésel Ecoblue

TDCI 1.5 de 95 CV

TDCI 1.5 de 120 CV

TDCI 2.0 de 150 CV

En materia de transmisiones, llega una nueva caja automática de convertidor de par y 8 velocidades, de desarrollo propio de Ford, que se asocia a los motores gasolina de 125 y 150 CV, y a los diésel de 120 y 150. Este cambio automático prescinde de palanca selectora (en su lugar hay una ruleta, al estilo Jaguar/Land Rover) y supone un sobreprecio de 1.600 euros frente al manual de 6 velocidades.

Durante la toma de contacto en la presentación dinámica nacional, he tenido ocasión de probar el motor diésel 1.5 de 120 CV asociado al cambio automático y puedo decir que hacen una buena dupla. El motor, que entrega 300 Nm de par, es una excelente opción en gasóleo para el conductor medio que demanda equilibrio entre prestaciones y consumo (homologa 3,6 litros / 100 km y ofrece una capacidad de aceleración más que correcta). El cambio es suave y aprovecha bien las posibilidades de la mecánica, aunque se muestra algo perezoso en las transiciones cuando se usa el modo manual y se pretende hacer una conducción algo dinámica. Hay otros convertidores de par de 8 velocidades en el mercado que son más ágiles en su gestión.

Donde sí destaca es en el apartado dinámico, con una pisada plana y certera, aunque siempre confortable. El nuevo Focus es un coche muy ágil sobre el asfalto, gracias a una puesta a punto de suspensión y dirección muy fina. El trabajo en materia de chasis es sobresaliente.

Y ahora la pregunta del millón: ¿hay o se espera en la gama alguna versión eléctrica o híbrida? De momento, no. Y desde la marca no han querido desvelar nada oficial al respecto. Pero al hacer esta pregunta a los responsables, la respuesta fue: Ford va a lanzar muchos modelos electrificados de aquí a 2020 y el Focus es uno de los pilares de la compañía -todo ello con cara de "aten cabos ustedes mismos"-. Así que, sí, cabe esperar versiones electrificadas de una manera u otra en la gama. Y suponemos que a corto/medio plazo, a tenor de lo que están haciendo el resto de marcas.

Elevada carga tecnológica

En materia de tecnología, forman parte de la dotación de serie el asistente precolisión con detección de peatones y ciclistas y función de frenada de emergencia; también la frenada post colisión, el limitador de velocidad o la selección de modos de conducción.

Entre los elementos opcionales figuran algunos como el control de crucero adaptativo con reconocimiento de señales, la alerta de tráfico cruzado con frenada activa, el cargador inalámbrico para móviles o un equipo de audio firmado por Bang & Olufsen.

La conectividad queda en manos del sistema Sync III con pantalla táctil de 8 pulgadas y el denominado Ford Pass Connect, que permite acceso a una conexión wifi para diez dispositivos, entre otras tantas funciones.

Destaca, también, en materia de tecnología (aplicada a la seguridad), el Ford Co-pilot 360º, que ofrece conducción semiautónoma de nivel dos e integra:

- control de crucero adaptativo con mantenimiento de carril

- control de crucero adaptativo con función stop & Go (solo en automático)

- asistente de aparcamiento

- luces largas antideslumbrantes

Ya disponible, el nuevo Ford Focus tiene un precio de partida de 19.575 euros antes de descuentos.


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