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Todo lo que debe saber del Volkswagen I.D. R Pikes Peak, el eléctrico que busca coronarse en la mítica prueba

Volkswagen regresará el próximo domingo 24 de junio a la mítica prueba 'Pikes Peak International Hill Climb' después de tres décadas ausente, y lo hará por primera vez con un coche completamente eléctrico, el Volkswagen I.D. R Pikes Peak, cuyo objetivo es 'destrozar' el récord de su categoría.

La firma ha ido desvelando con cuentagotas los detalles del VW I.D. R Pikes Peak que buscará la gesta, hasta dejar finalmente al descubierto su diseño, dorsal y sistema de propulsión.

Así, la unidad que pilotará Romain Dumas será el coche número 94, dorsal escogido por la marca porque simboliza las letras 'I' y 'D', la novena y la cuarta letra del alfabeto", explica el director de Volkswagen Motorsport, Sven Smeets.

El objetivo fijado para este año es batir un nuevo récord en la categoría de coches eléctricos, lo que supone rebasar la plusmarca actual (8:57.118 minutos), fijada en 2016. Cabe recordar que en Pikes Peak los coches deben superar una diferencia de altitud de más de 1.400 metros; desde la salida a 2.862 hasta la línea de meta a 4.302 metros sobre el nivel del mar.

Para tratar de lograrlo, el Volkswagen I.D. R Pikes Peak monta dos motores eléctricos, cuyo rendimiento conjunto es de 680 CV, y dos baterías de iones litio integradas e interconectadas, localizadas a derecha e izquierda de la cabina del piloto.

Además, cuenta con tracción a las cuatro ruedas controlada electrónicamente en función del punto del recorrido. Esto significa que el comportamiento neutral ideal para un coche de competición se consigue, por ejemplo, cuando se acelera al salir de un giro cerrado, ya que las ruedas delanteras también tienen que transmitir fuerza directriz al asfalto además de entregar potencia. Cuando Romain Dumas suelte el acelerador o el pedal de freno durante el ascenso más famoso del mundo, los movimientos no se transmiten mediante cables, sino de modo digital con e-gas y 'brake-by-wire', un sistema de frenado con transmisión de señales electrónicas.

Por si solo, el I.D. R Pikes Peak produce hasta un 20% de la energía eléctrica requerida para la carrera de 19,99 kilómetros, gracias a que los motores funcionan como generadores durante la frenada. Este proceso de regeneración les permite generar potencia que fluye de nuevo hacia la batería, y también contribuye en parte al rendimiento de la propia frenada. "La interacción entre la regeneración y el freno mecánico está controlada por sistemas electrónicos que el piloto ni siquiera percibe" explica Marc-Christian Bertram, jefe de electricidad/electrónica de Volkswagen Motorsport.

La importancia de 'adelgazar' las baterías

"He estado meses trabajando en el coche de competición I.D. R Pikes Peak, pero me temo que lo más probable es que nunca pueda conducirlo. Es por ello que ya estoy deseando hacer mi primer trayecto con uno de los modelos I.D. de producción en serie", añade Bertram. Y es que este modelo asentará la base del sistema que equiparán los futuros modelos de calle de la marca germana.

Otro aspecto determinante es el ahorro de peso que se ha logrado en las pilas. Las pruebas al respecto se focalizaron en encontrar el compromiso óptimo entre las prestaciones y el peso, puesto que a más potencia más pesan las baterías requeridas y cada gramo es indeseado, sobre todo en un ascenso a una montaña.

"La simulación jugó un papel principal a la hora de lograr el bajo peso del coche", revela Willy Rampf, asesor técnico del proyecto. Por ejemplo, los ordenadores se usaron para diseñar partes del chasis de modo que pudieran soportar la carga prevista sin ningún problema, y sin parecer demasiado grandes o pesadas.

Sin embargo, el equipo de desarrollo prescindió casi por completo de los materiales habituales pero extremadamente caros usados en el motor de competición de élite, como el titanio. El chasis, las suspensiones de las ruedas y la estructura de seguridad del I.D. R Pikes Peak están hechas de acero y aluminio casi en su totalidad. El chasis, la cabina del piloto y los componentes aerodinámicos están hechos de un compuesto de fibra de carbono y Kevlar extremadamente ligero.

La búsqueda de tal liviandad se extrapola hasta el mono de carreras de Dumas y el asiento del coche. El socio tecnológico OMP hizo el mono de carreras resistente al fuego para el piloto Dumas, así como el acolchado del asiento y el arnés de seis puntos, de un material particularmente ligero. Incluso los logos de los patrocinadores están impresos en el mono para evitar el peso de los parches convencionales.

Con todo ello, el coche pesa menos de 1.100 kilos con piloto incluido, por lo que resulta ligero en comparación con los anteriores coches cero emisiones que rompieron récords en Pikes Peak. ¿Será suficiente para que el Volkswagen fulmine las marcas vigentes? El próximo domingo se disiparán las dudas.

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