Motor

Prueba del Subaru XV 2.0i CVT 2018: en ocasiones, los menos pretenciosos son los mejores

El Subaru XV es un modelo de tamaño relativamente compacto (4,46 metros), con capacidad para circular dentro y fuera del asfalto y con una relación calidad precio más que atractiva. Esta podría ser una buena aproximación inicial para definir a este modelo que sirve como punto de acceso a la gama SUV de la marca. Pero hay mucho más.

La nueva plataforma global es el elemento clave

La que hoy tenemos entre manos es la segunda generación, que prácticamente acaba de aterrizar en el mercado y de la que ya hablábamos en este artículo durante la toma de contacto en su presentación. Un coche totalmente nuevo que se beneficia de la recién llegada plataforma global de Subaru, que, sin duda, es todo un acierto. No puedo decir otra cosa de ella tras haberla probado a conciencia. Lo es porque consigue que el coche sea tan efectivo en los viajes por carretera como en las escapadas rurales por pistas y demás entornos offroad. Y no, no es fácil conjugar ambas virtudes. El mercado está lleno de vehículos que lo hacen bien en un entorno o en el otro, pero no en los dos a la vez. Ni siquiera la mayoría de todocaminos actuales dan la talla cuando, por ejemplo, toca salir a rodar por zonas de baja adherencia y cierta complicación, a pesar de su apariencia de todoterrenos.

Subaru siempre ha tenido claros sus objetivos, entre los que encuentra ofrecer una buena motricidad con su sistema de tracción total (symmetrical all wheel drive), de sobra conocido desde los orígenes de la marca. Pero es que, en el caso del XV, a esto se le suma el buen hacer un chasis bien afinado, con una suspensión que 'se lo traga todo', y con una electrónica en forma de control de descensos y X-Mode, que se encarga de poner las cosas fáciles. El X-Mode, para quien no lo sepa, es un botón que activa una función que interviene en los controles de tracción y estabilidad, así como en la gestión de los frenos y del motor, con la idea de optimizar el comportamiento en superficies resbaladizas.

Gracias a todo ello y a una altura libre al suelo de 220 mm, el nuevo Subaru XV deja el pabellón bien alto en las escapadas aventureras. Ojo, que no es un todoterreno, esto hay que tenerlo claro, pero como SUV lo hace realmente bien. En este sentido, hablando siempre de versatilidad de uso, recuerda por concepto a modelos como los 'allroad' de Audi, salvando las distancias. Incluso adorna el perímetro de su carrocería con protecciones en material plástico para evitar roces y arañazos indeseados en las zonas más expuestas.

Pero lo mejor es que, una vez fuera de la tierra, el pequeño Subaru va realmente fino cuando toca afrontar viajes por carretera. La nueva plataforma, que es un 70% más rígida en materia de torsión y cuenta con un centro de gravedad más bajo, es la culpable de que el XV ruede de una manera tan confortable y aplomada. La amortiguación funciona mejor de lo que cabría esperar, la dirección guía al coche con precisión y la insonorización del habitáculo destaca por lo bien trabajada que está. Ya le gustaría a muchos modelos de precio superior ofrecer un rodar la mitad bueno que el del nuevo Subaru XV.

Motor y cambio dejan un sabor agridulce

Y ya que estamos con el apartado dinámico, toca hablar de lo que esconde el japonés bajo el capó. Como buen Subaru, se trata de un motor bóxer, en este caso de gasolina, con cuatro cilindros, 2 litros, sin sobrealimentación y con 156 CV, que, irremediablemente, va asociado al cambio automático Lineartronic. Esta es una de las dos opciones que hay en la gama, la otra es un gasolina 1.6 de 114 CV con la misma transmisión, que sirve como escalón de acceso. Un poco escasa la oferta mecánica… pensarán algunos, y con razón. Lo cierto es que se echa de menos un diésel como en la generación anterior y, ya puestos, un motor turbo de gasolina como el que tiene el Subaru Levorg. Ambos complementarían a la perfección una gama que parece estar coja. Pero bueno, mejor no pensar en lo que no hay y centrarse en lo que sí ofrece este Subaru.

Como decíamos, lo que tenemos entre manos es un bóxer de 2 litros y 156 CV. ¿Y cómo va este motor? Pues se trata de una opción interesante por su finura y su sonido. Incluso por su eficiencia cuando se conduce de forma relajada. El problema es que estamos tan acostumbrados a la entrega de potencia de los motores turbo, que este parece quedarse corto en su manera de empujar. Le falta cierta chicha en la parte baja y media del cuentavueltas, y en esto tiene cierta culpa, no sólo su condición de atmosférico y su escasez de par (no llega a los 200 Nm) sino también el cambio de variador continuo, que tiene un cierto resbalamiento.

En cualquier caso, es justo decir que cuando uno se acostumbra a esa forma de entregar la potencia, el motor parece algo más lleno y agradable que en un principio. Y algo parecido sucede con el cambio Lineartronic que, si bien está a años luz de los convertidores de par y dobles embragues que encontramos en modelos de otras marcas, lo cierto es que cuando uno le coge el punto le acaba incluso pareciendo una buena opción: las arrancadas son súper ágiles, se le atraganta mucho menos que a cualquier otro cambio automático ese momento de empezar el movimiento. Y luego, una vez en marcha, tiende a llevar el motor a regímenes de giro bajos cuando se rueda a ritmo tranquilo, con la consiguiente doble ventaja: menos ruido y menos consumo. Eso sí, cuando toca hundir el pie en el acelerador para hacer maniobras ágiles como un adelantamiento, salen a relucir los problemas del conjunto motor/caja de cambios: mucho patinamiento, mucho ruido de motor y una capacidad de aceleración sólo correcta.

En fin, que al final de todo, me quedo con la sensación de que la pareja motor/cambio es seguramente mejorable, pero muy cómoda en la conducción diaria, tanto en ciudad y carretera como en un uso offroad. Es bastante probable que, una vez acostumbrados a su funcionamiento, sólo le encuentren pegas quienes busquen nervio y deportividad; los demás, casi seguro, pensarán que es una dupla acertada, con un pequeño pero: el consumo. Los 6,9 litros /100 km oficiales quedan lejos de una realidad que, más bien, dibuja cifras cercanas a los 8, 9 y hasta 10 litros en el ordenador de viaje (dependiendo del estilo de conducción).

Espacio y equipamiento

¿Y qué hay del interior? ¿Es un coche práctico? En términos de habitabilidad, sí. En sus dos filas de asientos se disfruta de todo el espacio que cabe esperar en un coche que no llega a los 4,5 metros de longitud. Sí se echa de menos, en cambio, un poco más de maletero, ya que esos 385 litros se antojan escasos para vivir grandes aventuras con la familia (o los esquís, la tabla de surf o lo que toque) a bordo. Una pena, porque es uno de los pocos peros que se le pueden poner al XV en materia de versatilidad.

En cuanto a la presentación interior, cabe resaltar que es 'muy Subaru', es decir, tirando a sobria y con pocas concesiones al lujo y el diseño de última hornada. Aún así, es muy correcta y funcional. Los materiales de recubrimiento son buenos en general -algunos no tanto- y en el apartado tecnológico, dos tirones de orejas: uno, por la pantalla de la consola central, cuyas reacciones son lentas a las órdenes táctiles; y el otro porque no existe opción a montar un navegador, dado que Subaru da por hecho que el cliente de hoy prefiere de forma generalizada usar su propio smartphone para estas tareas… Lo que es mucho suponer, creo.

Más allá de esto, el nuevo Subaru XV incorpora de serie en todas sus versiones el paquete de seguridad Eyesight, que incluye sistemas como el de frenado automático de emergencia, el mantenimiento de carril o el control de crucero activo. En general, de hecho, la dotación de equipamiento es buena, sobre todo, teniendo en cuenta que su precio de partida es de 26.200 euros con el motor 2.0.

Como conclusión diré que el XV de segunda generación es un coche recomendable desde muchos puntos de vista. Tiene sus carencias, no cabe duda, y de ellas he hablado en esta prueba, pero tengo claro que, visto en global, merece la pena como alternativa de precio medio a otros SUV de su tamaño.

Lo más destacable

-Excelente dinámica en cualquier terreno

-Facilidad de uso y versatilidad

-Precio

Lo mejorable

-Maletero

-Faltan opciones mecánicas

-Sin navegador en opción

Ficha técnica

Motor: gasolina bóxer 4 cilindros

Potencia: 156 CV a 6.000 rpm

Par motor total: 196 Nm a 4.000 rpm

Consumo mixto oficial: 6,9 l/100 km

Transmisión: automática, CVT

Maletero: 385 litros

Velocidad máxima: 194 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 10,4 segundos

Precio: desde 26.200 euros

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