Motor

Las baterías de los eléctricos impulsan el mayor cambio en la industria del automóvil de los últimos 100 años

La próxima década se presenta como un punto de inflexión en la industria automovilística, el momento en el que los coches eléctricos y las nuevas tecnologías orientadas a la conducción autónoma vivirán su momento de máximo apogeo.

La progresión hacia la electrificación es evidente. Tan solo hay que echar un ojo los productos que se han presentado en el Salón de París, donde gigantes como Volkswagen o Mercedes han ratificado esta tendencia.

La carrera que comenzó por desarrollar los coches eléctricos ha supuesto un mayor desarrollo de las baterías y, como consecuencia, se ha logrado un abaratamiento sin precedentes que ha facilitado el avance en el apartado tecnológico.

De acuerdo con un estudio elaborado por Bloomberg New Energy Finance (BNEF) y la consultora estratégica McKinsey & Co., el precio de las baterías de ion-litio ha caído un 65% desde 2010 hasta ahora. En concreto, el coste ha pasado de ser de 1.000 dólares por kWh a 350 dólares (315 euros) por kWh. Además, el estudio muestra una evidente tendencia bajista que da pie a pensar que la reducción del precio se va a acentuar.

Las baterías son el coste principal que deben afrontar las marcas a la hora de fabricar un vehículo eléctrico - representan alrededor del 40% de los costes -, por lo que la disminución de inversión en este factor está permitiendo potenciar el apartado meramente tecnológico. De hecho, los avances en materia de conducción autónoma se han comenzado a notar con la primera flota de coches autónomos de Uber, que ha comenzado a operar en Pensilvania.

Precisamente el sector del transporte es uno de los agentes que se verán principalmente  afectado por esta gran revolución. Según el informe, la eliminación del conductor físico supondrá abaratar el servicio un 3,1%, un dato en el que se ha tenido en cuenta el coste del coche en propiedad, el salario del conductor y las retribuciones para el inversor.

Según Colin McKerracher, jefe de transporte en BNEF, hay que prepararse para lo que viene puesto que "los vehículos y la forma en la que se usan cambiará más en las dos próximas décadas que en los últimos 100 años".

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