Motor

Volkswagen y Nissan, cara y cruz de la "mayor competitividad" española

El ministro de Industria, José Manuel Soria, ha presumido en más de una ocasión de la mayor competitividad de la que gozan ahora las plantas de automoción españolas, gracias a la cual éstas han conseguido nuevas inversiones. Pero, por el modo en que se ha conseguido, dicha mejora también tiene su cara B.

Esta semana, Volkswagen anunciaba nuevas inversiones por valor de 785 millones de euros para su planta en Navarra, permitiendo asegurar así el futuro de los 4.600 empleados que operan en ella. La marca alemana se unía así a similares decisiones tomadas por otras compañías como Citroën, Ford, Iveco o Renault, las cuales también han anunciado grandes inversiones para sus respectivas instalaciones en España.

Sin embargo, muchos, dentro y fuera del país, relacionan esta mejora de la competitividad proclamada por Soria con un empeoramiento en las condiciones laborales de sus trabajadores. Por ejemplo, la agencia Reuters la calificaba ayer como "fruto de una reforma del mercado que permite a las compañías que sea más fácil contratar y despedir a los empleados".

Nissan cuestiona la competitividad española en Barcelona

Y, precisamente, ese ha sido el origen de la gran mancha negra en el expediente de la industria automotriz española de los últimos meses. En la planta de Nissan en Barcelona, los sindicatos se negaron a aceptar las condiciones de la compañía japonesa para la obtención de la producción de un nuevo modelo, condenando así a la factoría a una "muerte lenta", según reconocía su director general para Iberia Frank Torres.

La principal organización de los trabajadores de Nissan se arrepentía a comienzos de semana y firmaba el acuerdo planteado por la empresa pero, a pesar de la intervención de la Generalitat catalana, ya sería demasiado tarde y desde Nissan ratificaban su decisión de no entregar la producción del nuevo modelo a Barcelona, que según Torres, había perdido "una gran oportunidad".

En la industria, reside ahora el temor de que las últimas inversiones sean fruto de circunstancias puntuales y no una mejora de la competitividad a largo plazo. Sin ir más lejos, dos semanas atrás, la consultora multinacional KPMG advertía del riesgo de que la automoción se relajara tras el éxito de esos anuncios de Ford, Renault, etc., y llamaba la atención sobre la existencia de otras regiones globales que ofrecían mayores oportunidades para la manufactura del automóvil que las presentes en España.

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