Motor

La subida del Impuesto de Matriculación, otro trueno en la 'tormenta perfecta' de la automoción

El anuncio por parte de la vicepresidenta Teresa Ribera de la subida del Impuesto de Matriculación a partir del 1 de enero supondrá un nuevo palo al sector del automóvil, ya muy tocado por la crisis. A la ausencia de los microchips, las dificultades económicas, la presión por el coche eléctrico o la subida del precio de los carburantes y la electricidad, se suma un nuevo incremento de impuestos. El sector del automóvil está herido de muerte.

Se avecina la tormenta perfecta para el sector del automóvil, porque a la crisis económica actual, la caída de ventas en España y en los principales mercados europeos, destino prioritario de los coches made in Spain, se suma ahora el ya previsto aumento del Impuesto de Matriculación. Sin duda, un nuevo palo al sector que supondrá la pérdida de miles de puestos de trabajo en la industria y también para la distribución de coches en España.

Cuando el Gobierno decidió en el mes de julio paralizar la subida del Impuesto de Matriculación por la implementación del sistema de homologación WLTP, se sabía que era una medida provisional. Lo que no se podía prever, entonces, era que la crisis provocada por la falta de microchips fuera tan grave en el medio plazo. Un informe elaborado por la Plataforma para la Movilidad Sostenible dirigido por May Lopez señala que en 2021 se dejarán de fabricar más de siete millones de unidades en todo el mundo por la falta de este componente electrónico.

Y si a todo estos problemas se suma la puesta en marcha del Impuesto de Matriculación, que supondrá una subida del coste en torno al 5% para el 70% de los coches vendidos en España, el panorama es desolador para el sector.

Otro factor importante es el coste de la energía, desbocado en España y en el resto de Europa. Los grandes fabricantes europeos están deslocalizando su producción fuera de Europa. Volkswagen, Mercedes, BMW o Audi, como también Renault, Volvo o el Grupo Stellantis fabrican cada vez más coches fuera de Europa. Y si todo sigue como hasta ahora, con la matraca del coche eléctrico que de momento los europeos no quieren salvo por las ayudas, la industria europea corre un grave peligro. Pero parece que a nadie en Bruselas le preocupa. Y tampoco en España.

Al Gobierno, a la ministra de Transición o la de Industria se les llena la boca hablando de apoyo al sector de automoción, un apoyo que nunca se concreta. Lo que realmente importa al Ejecutivo es que en 2019 la recaudación por el Impuesto de Matriculación fue de 616 millones de euros y, en la primera mitad de 2021, la cifra fue de 325 millones de euros. Es decir, más recaudación pese a la notable caída de las ventas.

O se toman medidas de verdad, y no solo decir que se va a ayudar al sector, o la industria española de automoción está al borde del cierre. De momento, España ha perdido una posición en el ránking mundial de fabricantes en favor de Brasil y ya es novena. Para el Gobierno lo único que importa es recaudar más, aunque ese aumento suponga el principio del fin...

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