Motor

Renault aporta baterías usadas de sus coches para dar vida a barcos eléctricos

El Black Swan es un barco 100% eléctrico pensado para cruceros privados y profesionales por el río Sena, en Francia. Es el primero de este tipo que va a surcar las aguas con un sistema de propulsión libre de emisiones. La idea parte de la compañía Seine Alliance y sus dos socios (Renault y Green Vision), que pretenden demostrar la eficacia de un modelo basado en el principio de la economía circular y crear sinergias entre los distintos actores de la movilidad.

Este barco cuenta con un sistema de impulsión totalmente eléctrico formado por dos motores que carecen de cualquier tipo de grupo electrógeno o de motor térmico que funcione como generador. Y es aquí donde entra en juego la firma del rombo, que en su particular carrera por la mejora ambiental, pone sobre la mesa baterías que ya han cumplido su ciclo de vida en los coches para darles una segunda vida en estos barcos.

Las baterías de ion-litio procedentes de vehículos eléctricos Renault han sido extraídas y reacondicionadas para su nuevo uso. Se alojan bajo las banquetas laterales del barco en cuatro compartimientos de acero inoxidable especialmente diseñados para garantizar la estanquidad y, de este modo, se evita el consumo de energía y de materias primas necesario para la construcción de baterías nuevas. El Black Swan tiene capacidad para transportar entre dos y ocho pasajeros durante aproximadamente dos horas.

El responsable de vehículos eléctricos del grupo Renault asegura estar muy satisfecho con el resultado: "Estamos orgullosos de contribuir al proyecto Black Swan junto con Seine Alliance y Green-Vision. Este proceso demuestra, una vez más, que utilizadas como unidades de almacenamiento de energía en una segunda vida, las baterías de nuestros vehículos eléctricos son una palanca esencial para la aceleración de la transición energética".

El barco eléctrico parte de un casco reciclado, que ha sido restaurado y al que se le han quitado los motores fueraborda. El peso total de las baterías es de 278 kilogramos, que no es poco, pero sí es menos de lo que pesaba el conjunto motor/deposito de gasolina. La batería permite cruceros de hasta dos horas y se carga en menos de tres horas hasta su capacidad completa.

Seine Alliance se ha propuesto un objetivo claro: disponer de una flota 100% eléctrica en 2024. Este barco es su primer paso. Ya se ha presentado y tras las demostraciones que llevará a cabo a comienzos de 2020, entrará en servicio y comenzará a recorrer las aguas del gran río francés.

Por su parte, Renault se apunta un tanto en materia de movilidad libre de emisiones con su implicación en este proyecto. Cuando se habla del vehículo eléctrico, en el apartado de los contras siempre aparece el problema de qué hacer con la batería cuando el coche ha llegado al final de su vida útil. Darle una segunda oportunidad de una manera como esta parece una buena alternativa.

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