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El aprendizaje personalizado contribuye a un mayor desarrollo profesional

  • La irrupción de la digitalización también ha acelerado los procesos de formación continuada
Madrid

Se dice que el ser humano nunca termina de aprender y es que el aprendizaje constante es una herramienta que permite autorealizarse, actualizar las habilidades de cara al mercado laboral y ampliar las perspectivas y formas de ver la vida. Por ello se ha creado el concepto de lifelong learning o aprendizaje personalizado.

Antiguamente, una vez finalizado el periodo formativo, ya fuera al terminar la Universidad, un Grado Formativo o el itinerario de cualquier otra institución, se consideraba que se habían terminado los estudios y comenzaba la época laboral. Esto hoy en día es inviable, ya que los conocimientos se actualizan cada día y es muy sencillo quedarse obsoleto si no se continúa estudiando.

El modelo de lifelong learning es, básicamente, un nuevo paradigma educativo que se refiere a la formación que se cursa durante y después de los grados académicos, que no es necesariamente reglada y que se adapta a cualquiera de las etapas de la vida de una persona. Además, se caracteriza esencialmente porque el objetivo es el conocimiento, no tanto los títulos académicos, y se realiza por lo general de forma voluntaria y electiva.

El aprendizaje personalizado puede darse a nivel empresarial, a través de los cursos y programas de formación que desarrollan las empresas para sus trabajadores con el objetivo de conseguir una mejora en su capacitación y en el desempeño del empleo. Esto proporciona a los trabajadores más opciones para crecer profesionalmente, facilidad para adaptarse a los cambios y motivación, que hará que estén más comprometidos con la empresa. Además, las compañías conseguirán mayores niveles de productividad, un incremento de la competitividad frente a sus rivales y la especialización de sus empleados. Esto es vital en los tiempos que corren ya que el mercado laboral se está desarrollando hacia nuevas profesiones y oportunidades.

También puede darse a nivel particular, por iniciativa propia de cada persona que quiere desarrollar sus inquietudes y habilidades personales, cívicas, sociales y de empleabilidad. Es el ejemplo de personas que aprenden nuevos idiomas, un nuevo deporte o una actividad.

Diferentes tipologías

El lifelong learning cuenta con una rama más formal, en la que los programas tienen una agenda definida y que suele ser presencial para monitorearse con mayor facilidad.

Asimismo puede ser autodirigido, y en este caso, sería el propio estudiante el que se organizaría para llevar a cabo el curso sin una agenda programada; incluye talleres, tutoriales, etc. en los que el alumno se planifica para cursar el número de horas necesario pero con los horarios que desee.

Por último, muchas personas optan por la formación continua informal o libre, en la cual los estudiantes tienen un control total sobre los contenidos y el proceso didáctico y pueden realizarla estudiando los manuales de forma autónoma, con tutoriales de Youtube, por medio de ensayo y error, acudiendo a charlas o mediante el coaching.

Puede realizarse para prepararse un examen sin necesidad de apuntarse a una academia o centro de estudios o simplemente para ampliar conocimientos en una materia, de forma que contribuya a conservar la capacidad de obtener habilidades y para mantener la mente activa. Debe ser una búsqueda continuada y voluntaria de conocimientos.

Formación tecnológica

La irrupción de la digitalización también ha acelerado los procesos de formación continuada a lo largo de la vida, ya que ahora es posible acceder a todo tipo de cursos de forma online o MOOC (Massive Open Online Course), además de ofrecer nuevas herramientas de aprendizaje como los campus online o las apps de ejercicios y test.

Sin embargo, también supone un desafío de cara a las personas sénior que no han crecido con la tecnología y que no están habituadas a ella.

Es por eso, que gran parte del aprendizaje continuado se enfoca en esta área, muy popular entre los mayores de 50 años para habituarse al uso y manejo de dispositivos inteligentes, nuevas aplicaciones de software, etc. Es muy efectivo ya que se centra en las necesidades de las personas que están aprendiendo y se adaptan los métodos a cada una de ellas.

Muchos cursos orientados a la informática se ofertan de forma gratuita a través de instituciones como el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), centros culturales, centros de día y otras instituciones, al igual que las formaciones de otras temáticas.

Aprender supone disciplina, enfoque y voluntad, además de aumentar la creatividad y la capacidad de hacer frente a los obstáculos. La rutina del estudio genera conductas y pensamientos positivos, especialmente en aquellos que han perdido el hábito.

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