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Aprender a emprender: entre el talento, la formación y la especialización

  • Compañías que hoy son referentes mundiales de innovación comenzaron siendo un sencillo proyecto de emprendimiento
Salvador Ferri, director de Corporate Partnerships en Demium
Madrid

Mucho ha cambiado el concepto de trabajo en las últimas décadas. Y no hablamos solo de las metodologías, las herramientas y los recursos, que también. Nos referimos, en este caso, a cómo enfocamos el hecho de trabajar en sí mismo. En la juventud de nuestros padres, muchos soñaban con meter la cabeza en una gran compañía, pública (entonces había muchas) o privada, y pasar toda su vida laboral dentro, hasta jubilarse.

Ahora, aunque esa "monogamia" profesional pueda seguir siendo un objetivo de estabilidad laboral para algunos, hay muchos que necesitan más dinamismo, reinventarse y cambiar de rumbo, hacer realidad sus inquietudes, buscar ideas innovadoras capaces de cambiar el mundo y llevarlas a la práctica. Para este perfil de persona, pensar en pasar toda su vida en la misma empresa no solo suena aburrido, sino opresivo y falto de motivación.

Hoy día se valora más que antes la libertad, la flexibilidad, y por eso, a lo que muchos aspiran es a crear su propia empresa. Esta tendencia, junto a la explosión de oportunidades que ha supuesto la tecnología para el mundo de los negocios, ha abierto paso al emprendimiento como una salida profesional que está adquiriendo cada vez más fuerza entre los jóvenes. Tienen buenas ideas (e ideales) y quieren intentar materializarlas por sí mismos, vivir de su ingenio y de su capacidad innovadora.

Por eso, el ecosistema de startups crece y crece en nuestro país. Y por eso también, las escuelas de negocio han adaptado sus programas formativos a la necesidad creciente de prepararse para ser emprendedor y adquirir las habilidades que se requieren para lanzar al mercado una startup con unas mínimas garantías de éxito. Porque no basta con tener una buena idea: hace falta, en primer lugar, talento, y después, conocimientos. De gestión, de modelos de negocio y monetización, de marketing y ventas, de tecnología…

Hoy ya no se abre una zapatería sin más, comprando o alquilando un local y seleccionando una serie de proveedores. Hoy, esa zapatería vende también a través de Internet (incluso sin local físico) a todo el mundo, necesita estrategias de marketing y de posicionamiento, un marketplace optimizado y con garantías de seguridad en el pago, un proveedor logístico que lleve sus productos hasta la casa de cada comprador, un buen servicio de atención al cliente multicanal…

Por tanto, la preparación de los emprendedores tiene que partir, en primer lugar, de una especialización previa en un área determinada del negocio, pero después necesitan conocer el funcionamiento específico del mundo startup para conseguir crear empresas que puedan triunfar en el mercado.

En este punto, muchas escuelas de negocio cuentan ya con su propia plataforma de emprendimiento y colaboran con empresas especializadas en captación de talento innovador e incubación de proyectos como Demium, creando de este modo un tándem perfecto entre formación, talento y especialización que permite a sus alumnos aprender y experimentar en primera persona, con procesos reales, lo que se necesita para crear una startup y prepararse para ser los emprendedores del futuro.

Compañías que hoy son referentes mundiales de innovación comenzaron siendo un sencillo proyecto de emprendimiento que un equipo de jóvenes con talento supieron desarrollar, validar, financiar y escalar. Y decimos un equipo, porque esa es una de las claves principales del éxito. Nada se consigue si te preparas bien pero no te rodeas de los mejores.

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