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Marta Paredes: "La tecnología empodera a las mujeres en su proceso de formación"

  • El riesgo laboral de género en la Universidad existe como resultado de la naturaleza y jerarquía de la carrera

La Universidad Internacional de Valencia (VIU) el 61% de su personal son mujeres. Concretamente, el 50,2% del claustro docente son mujeres. En cuanto a cargos académicos, suponen el 62,6 % y el 62,5% de los cargos de gerencia. Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra todos los 8 de marzo, conversamos con Marta Paredes, Vicerrectora de Tecnología y Gestión de Innovación, como ejemplo de liderazgo femenino en el ámbito de la educación superior.

¿Qué significa en la práctica liderar con enfoque de género?

Se habla mucho de liderar con enfoque de género, pero, muchas veces, se nos escapa que cualquier tipo de liderazgo implica ya de por sí tener un enfoque. Es decir, la líder / el líder tiene por misión aunar inteligencia y comprometer a las personas para crear un legado de excelencia, independientemente de que sea hombre o mujer. Entender esto es clave porque, como menciona Tom Peters, el gurú de la excelencia empresarial, liderar en una era "perturbadora" es garantizar el derecho de "autoexploración" personal y profesional.

Y es que las personas se comprometen solo cuando tienen la certeza de que alguien las acompaña en su propia cruzada vital y profesional.

Partiendo de esta premisa, para mí, liderar con enfoque de género, es ser cómplices de esta cruzada vital y profesional de las personas, más allá de que sean hombres o mujeres, para que el entorno laboral sea un espacio de realización. Tradicionalmente, en nuestro país, este acompañamiento personal y profesional se ha realizado en mayor medida con los hombres que con las mujeres. Por eso, tenemos que elevar a las segundas hacia las posiciones de talento en las que pueden y deben estar; en las que añaden valor. Para ello es necesario aplicar políticas retributivas transparentes en las organizaciones que sean equitativas y estén alineadas con las responsabilidades que se desempeñan. También es imprescindible establecer políticas de conciliación y flexibilidad a las que se acojan tanto los hombres como las mujeres, ya que, de lo contrario, generamos brechas en la carrera profesional según el género. Y, en este sentido, la educación y el cambio de cultura empresarial es especialmente relevante, pues también hay que liderar con enfoque generacional y no perder de vista que es diferente liderar equipos con edades diversas, donde la noción de género es diferente.

¿Cuál es la importancia del liderazgo de las mujeres en la educación?

La importancia reside en ser y en estar. Por un lado, el liderazgo de las mujeres en la educación tiene que ser atractor del cambio desde la educación, especialmente desde la enseñanza universitaria que da paso al mundo laboral, donde es precisa la revisión de los sistemas de transmisión del conocimiento a fin de reducir los sesgos androcéntricos en los contenidos. Además, los contenidos relacionados con género deben ser conocimientos disciplinares básicos y, hoy, su presencia es anecdótica.

Pero, por otro lado, hay que mostrar desde las instituciones educativas que este cambio es posible, dando un papel relevante a las mujeres en los puestos de dirección académicos y organizativos. En este sentido, el liderazgo femenino tiene que estar en los ámbitos de decisión en los que las políticas educativas relacionadas con género se construyen. En la Universidad Internacional de Valencia, por ejemplo, el 69% del personal somos mujeres, 6 de cada 10 puestos de responsabilidad están ocupados por nosotras y el 57% del personal docente e investigador está integrado por profesoras y doctoras. Esto, además, se traslada a los programas de formación que impartimos y a su impacto social.

¿Cuál es el rol de la educación con enfoque de género?

Estamos en un momento clave de cambios tecnológicos en la estructura del factor trabajo, con numerosos cambios sociales que demandan a la comunidad educativa que plante cara a los nuevos desafíos que nos plantean las sociedades modernas, inclusivas e innovadoras.

El poder transformador de la educación y el papel estratégico que juega como fundamento del progreso es la clave para el fomento de la verdadera igualdad. Sin embargo, la actualidad pone de manifiesto que la falta de formación y conocimiento en esta materia puede tener consecuencias en el bienestar de las mujeres.

Por eso, es crucial incluir el enfoque de género en los ámbitos de decisión de la política educativa. Pero, sobre todo, es vital que los avances obtenidos introduzcan mecanismos de control y seguimiento del cumplimiento de la legislación y de las normativas para así garantizar su efectiva aplicación y promover los ODS.

¿Cuáles son las claves para fomentar la igualdad de género?

Como hemos comentado, en primer lugar, la educación. Sin embargo, el contexto actual nos ofrece una segunda clave llena de oportunidades que es la tecnología como posibilitadora. En la Universidad Internacional de Valencia nuestros estudios se despliegan en modalidad online y más de un 64% de nuestras estudiantes son mujeres. De esta manera, se pone de manifiesto que la tecnología empodera a las mujeres en su proceso de formación, fomentando espacios de igualdad e impulsando su carrera profesional.

¿La educación sería un factor de prevención en la violencia de género?

Incuestionablemente, sí. La educación entendida en un sentido amplio: educación de género, educación sexual y una educación que fomente el espíritu crítico para poder interpretar determinados estereotipos que se están introduciendo actualmente en el ámbito social y que me parecen especialmente preocupantes. Esto es lo que intentamos en la Universidad Internacional de Valencia a través de programas como el Máster Universitario en Intervención Interdisciplinar en Violencia de Género. Con él los profesionales pueden obtener el Diploma en Agente de Igualdad. Además, en la Facultad de Ciencias de la Educación contamos con programas para formar a los futuros profesores que, al fin y al cabo, son quienes tendrán que transmitir una base sobre estos aspectos a las futuras generaciones.

¿España tiene algún plan en su sistema educativo relacionado con este tema?

Paliar la brecha de género en educación es uno de los objetivos de desarrollo sostenible que actúa como principio rector y transversal en las políticas del sistema educativo de todo el espacio de educación europeo. Las políticas educativas deben corregir las desigualdades, donde la formación permanente del profesorado para transmitir y transferir estos principios es esencial. Cabe preguntarse si los profesores de primaria y secundaria, principalmente, disponen de estas herramientas de formación continua y actuación.

¿Cuál es la implicación de las mujeres en el mundo STEM?

En España solo 1 de cada 4 mujeres matriculadas en Ingenierías son mujeres. Es una realidad estadística que habla por sí misma. Aquí incuestionablemente hay mucho espacio de mejora. Hay un claro componente cultural que hay que romper con fomento de estas profesiones desde el colegio, pero la brecha de género en los estudios de STEM sigue siendo enorme.

Se fomenta tanto la idea y el estereotipo de que "para estudiar ingeniería hay que ser brillante" que se frustran muchas carreras STEM femeninas y masculinas. Para evitarlo, en las primeras etapas educativas hay que desechar la idea de que hay que ser muy brillante para ser ingeniera/o o arquitecta/o, entre otras razones porque la mayoría de estudios universitarios exigen un nivel de complejidad y excelencia similar en uno u otro sentido. Es fundamental dejar de consolidar apriorismos que, al final, restan fuerza de trabajo y diversidad a carreras esenciales, pues solo de ese modo se conseguirá el progreso de la sociedad en ámbitos como el tecnológico.

¿Cómo han aumentado los liderazgos femeninos en el sistema educativo del país? ¿El techo de cristal está presente en el mundo de la educación?

En mi caso he tenido la suerte de desarrollar gran parte de mi carrera académica y profesional en distintas universidades e instituciones de educación superior y en este sentido, asistimos a un panorama complejo. Por ejemplo, en la CAM existen más doctoras que doctores universitarios, pero en cambio el tejido de profesores titulares y catedráticos está integrado en su mayoría por hombres. Por ello, en la nueva Ley Universitaria se prevén medidas para favorecer el ascenso de las mujeres y que así dejen de perpetuarse las desigualdades menos visibles que perjudican la progresión de la mujer dentro de la carrera académica. El objetivo es promover el ascenso laboral de la mujer en la jerarquía académica, introduciendo principios organizativos más flexibles, aunque igual de exigentes para paliar sesgos de tipo estructural.

¿Qué trabas se puede tener como mujer para acceder a altos cargos en una institución educativa?

El riesgo laboral de género en la Universidad existe como resultado de la naturaleza y jerarquía de la carrera del personal docente e investigador y los modos de acceso, capacitación y ascenso en la jerarquía, en el que la mentoría es muy importante. En mi caso, la mentoría que me he encontrado ha sido excelente y mis maestros y maestras me han impulsado y acompañado, como decía antes, en mi cruzada personal y laboral.

Hay que decir que es innegable que la carrera del personal docente es muy exigente y corre el riesgo de encallarse con facilidad, sobre todo en la faceta investigadora, en la que es muy difícil la conciliación (independientemente del género).

A la luz de las aportaciones de la nueva Ley de Universidades parece necesaria una reforma del modelo de relaciones laborales instaurada en las universidades. Y es que, aunque se han producido avances en materia de igualdad, debemos seguir y perseverar nuestra voluntad de liderazgo para repensar los modelos de gestión de manera que hagan más sostenible la vida de las mujeres en las organizaciones, pero también de los hombres.

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