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Gobierno y Comunidad de Madrid se plantean "discrepancias profundas" sobre la concertada, la Ebau y el Bachillerato con un suspenso

  • La ministra defendió que su proyecto normativo es "ambicioso en materia de calidad"
Madrid

La ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, reconoció este lunes que entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid hay "discrepancias profundas" en aspectos educativos "controvertidos" como el rol de los centros concertados, las pruebas de la Evaluación de Bachillerato para Acceso a la Universidad (Ebau) y la posibilidad de obtener el título de Bachillerato con un suspenso, cuestiones que acogería la futura ley educativa que llegaría al parlamento en "próximas semanas".

Así lo afirmó la responsable de las políticas educativas del Gobierno central a la prensa tras reunirse este lunes con el Consejero de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid, Enrique Ossorio, dentro de la ronda de citas que Celaá tiene programadas con los responsables autonómicos de Educación.

La ministra defendió que su proyecto normativo es "ambicioso en materia de calidad" y que por ello "requiere recursos económicos". También defendió, frente a las críticas de Ossorio, que "no hay 17 sistemas educativos", sino que "sólo hay uno" con "diversificación de 'curriculum' por parte de las comunidades autónomas".

Celaá apuntó también que "en cuestiones de libertad de elección no hay ningún problema en el sistema educativo español", ante la posibilidad de que la nueva ley no permita la creación de colegios concertados a pesar de que haya demanda de las familias.

"La concertada ha de servir a los intereses sociales de la educación", añadió la ministra. "Planteo la necesidad de avanzar en la equidad del sistema, que la concertada vaya asumiendo las necesidades" del sistema "en mayor medida de que lo hace", recalcó, refiriéndose, por ejemplo, a la etapa de 0-3 años.

Por ello, concretó que la concertada debe hacer "más esfuerzo" en integración de la diversidad, "no sólo de tipos de discapacidad, sino por origen socioeconómico y género". "Tenemos que trabajar más con la concertada, también con alguna pública, para que sea capaz de integrar toda esa diversidad a la que se enfrenta el sistema educativo en su conjunto y merece la pena de que sea distribuido de forma más equitativa", expuso.

Cultura del esfuerzo

Frente a las críticas de que la 'Ley Celaá' rompe con la cultura del esfuerzo del alumnado, la ministra apuntó a que su ley "suma esfuerzo", porque los alumnos "tienen que titular como mínimo en Secundaria Obligatoria". "El esfuerzo no lo tiene que hacer el alumno, el esfuerzo lo tiene que hacer el sistema", zanjó, concretando que no se aprueba el Bachillerato "suspendiendo", sino que se les da a los alumnos "un año más" para poder hacerlo.

Ossorio, por el contrario, criticó que la reforma plantea una "bajada de calidad" y en la exigencia. "Es muy importante el esfuerzo, hay que fomentarlo. Algunos puntos no van en esa dirección", lamentó.

"Todo el mundo tiene que titular, pero tiene que ser con esfuerzo. Si no el título no vale. Si a mí me dieran el título simplemente pagando una tasa, nadie me querría contratar", dijo.

El consejero también mostró su preocupación por que el pacto PSOE-Podemos llevaría, en su opinión, a "retroceder" en libertad de elección de centro y fomentando el "antiguo" debate de "enfrentar" la educación pública y la concertada, o en que haya "17 sistemas educativos diferentes".

Durante la reunión, que duró hora y media y no incluyó ninguna referencia al polémico 'pin parental', Ossorio planteó la necesidad del pacto educativo "que hace tantos años ansía la sociedad española" y presumió de que el gobierno del PP suspendió la aplicación de los "aspectos más controvertidos de la Lomce" (como la reválida) para facilitar ese clima de acuerdo que garantice la duración del sistema más allá del cambio de gobierno.

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