Ecoaula

Planificar el futuro con la información de hoy

  • La formación y la experiencia son los caminos para conseguir más productividad.
  • "La planificación a largo plazo no se ocupa de las decisiones futuras, sino del futuro con las decisiones actuales".
Madrid

La educación en España, y en el conjunto del mundo, ha sufrido una continua evolución que se ha acelerado en los últimos años.

En los orígenes de nuestro sistema educativo, con la Ley Moyano de 1857, un joven que hubiera aprendido a leer, escribir y las reglas de la matemática básica podía enfrentarse al mundo en el que iba a vivir sin requerir mayores actualizaciones.

Nuestro mundo ha cambiado desde entonces, la estabilidad ya no es la norma de nuestra existencia, sino que nos vemos obligados a desarrollarnos y adaptarnos a cambios continuos y avances. En la sociedad contemporánea, globalizada e hiperespecializada, uno de los retos de futuro más importantes es conseguir adaptar nuestros sistemas educativos y filosofía formativa, a las nuevas realidades del mercado laboral.

La innovación económica y tecnológica nos obliga a repensar cada área de conocimiento y nos exigen un esfuerzo adicional para continuar formándonos y aprendiendo cada día para poder adaptarnos al avance continuo al que estamos expuestos en el principio del siglo XXI.

Irwin L. Golstein define en su conocida obra Training in Work Organizations la formación continua como "la adquisición sistemática en actitudes, conceptos, conocimientos, reglas o destrezas que implican una mejora en la realización del trabajo". Es la vía para adaptarse a los cambios y paliar los desajustes funcionales y de talento que irremediablemente aparecen en el mundo empresarial. Por su parte el gran referente del management del siglo XXI, Peter Drucker, siempre defendió que "la planificación a largo plazo no se ocupa de las decisiones futuras, sino del futuro con las decisiones actuales", esta es la filosofía que integra el concepto de la formación continua, prepararse para el siguiente paso, aunque aún no sabemos ni de donde vendrá ni cuál será, pero solo así estaremos preparados.

En este contexto nosotros, cada uno de nosotros, debemos ser conscientes de nuestras propias necesidades y saber que ya no nos sirve con los que estudiamos hace 15 años, el mundo cambia a nuestro alrededor y o nos marcamos como objetivo el aprendizaje permanente, o nos quedaremos anclados en un presente que quedó relegado al pasado.

Las empresas evidentemente no son ajenas a esta realidad y también están implementando importantes esfuerzos por proveer a sus empleados de la formación y herramientas necesarias.

La formación continua es una parte esencial de una cultura empresarial moderna y de excelencia, que integre como parte de su identidad la mejora constante y otros intangibles como la motivación en el puesto de trabajo o el desarrollo presente y futuro de la carrera profesional. Se convierte así, la formación, en una pieza clave de la estrategia de cualquier organización que quiera avanzar.

Hace 25 años nadie había oído hablar de blockchain, la programación no se había desarrollado al punto actual, y la robótica o la inteligencia artificial vivían en una fase tan embrionaria que eran productos de Hollywood. Hoy todas esas tecnologías no solo están vigentes, sino que se desarrollan nuevas aplicaciones que se irán integrando en nuestras vidas y entornos laborales.

Hace 15 años las redes sociales, el marketing digital o los medios de comunicación directa entre empresas y clientes no eran parte de las estrategias empresariales, hoy han cambiado radicalmente el consumidor y la empresa y han exigido, y van a seguir haciéndolo, cambios en la cultura empresarial, las formas de trabajo y las habilidades de los empleados en cualquier corporación que pretenda sobrevivir.

El joven que estudiaba en el siglo XX podía desarrollarse en su universo de cambios relativamente lentos a lo largo de toda su vida. Un joven que salió de la Universidad hace 10 años y que no ha seguido actualizando sus conocimientos y habilidades habrá sido superado por la velocidad del cambio que, además, sigue acelerándose en EEUU y Asia a una velocidad imparable.

La formación y la experiencia son los caminos para conseguir más productividad y capacitación para el futuro, mejor aprovechamiento de la tecnología, mayor eficiencia y el desarrollo del mejor talento. Nuestro reto de futuro es la necesidad de nunca dejar de aprender, es una perspectiva exigente, pero también contamos con las herramientas educativas más potentes de la historia para poder afrontarlo con garantías.

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