Distribución

Hostelería de futuro: mucho más cocinar, servir y alojar

  • El sector debe hacerse digital para poder garantizar el crecimiento

El gran reto cuando hablamos de futuro es pensar en un escenario que no existe, con un consumidor que desconocemos, con tecnologías no inventadas y con problemas que hoy no tenemos, pero intuimos que si somos capaces de prepararnos seremos capaces de abordarlo. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Alimentación

Rápidos, flexibles, innovadores e inquietos son atributos que no pueden faltar en los nuevos profesionales hosteleros, obligándose a mejorar todas y cada una de las habilidades personales para ser más competitivos.

La gastronomía por sí sola es un elemento diferencial, un vehículo de expresión con identidad individual y colectiva que atrae a visitantes y es un motor en la generación de riqueza. Pero en el presente-futuro ya no sólo vale con ser cocinero.

Gestión del negocio

El profesional, al igual que un empresario, deberá estar preparado para aprender a gestionar su negocio. Marcar objetivos diarios, semanales, mensuales y tener formación e información en tiempo real para analizar y flexibilidad para cambiar.

Basándonos en un cuidadoso análisis de datos, incluida la cuenta de resultados, habrá que aportar calidad y valor a las tres dimensiones del negocio: propiedad, cocina y sala. Sólo de esta manera podremos estar a la altura de los nuevos consumidores.

Existirán modelos de negocio muy diferenciados que ya han empezado a verse. Chef a domicilio, experiencias en casa, restaurantes robotizados... Para cada uno habrá que definir distintos procesos y formas de ganar dinero. La velocidad del cambio ya se está produciendo.

Conocer las tendencias, seguirlas, en constante vigilancia de lo que sucede en el entorno y en el mundo debe establecerse como un proceso clave para la reacción y la toma de decisión.

Formación e innovación

Los futuros líderes hosteleros implantarán procesos para gestionar la innovación, de tal forma que los conocimientos adquiridos por su formación, más la inspiración de distintas fuentes, les abrirá el mundo de las oportunidades para hacer vivir al cliente en cada momento la experiencia que busca. El cliente es el centro de todo y la clave es y será la anticipación en la diferenciación.

No será suficiente decir que nuestros establecimientos son sostenibles. Habrá que hacerlo por ser la industria hostelera una de las grandes consumidoras de recursos. Habrá que reciclar y ser autosuficientes ahorrando en el consumo de energías; habrá que controlar el agua, aprovechado conceptos de aislamiento térmico e incorporando maquinaria de compostaje que nos ayude con los residuos orgánicos contribuyendo con granos de arena a mantener el planeta.

Se ha iniciado el camino con los productos con ADN y los locales de proximidad pero hay que ir más lejos. Hemos de educar al cliente en la introducción de alimentos que cuiden su salud y contribuyan a cuidar el planeta.

Relación con los proveedores

Hemos de trabajar en estrecha relación con los proveedores creando auténticas cadenas de valor que vayan de la tierra, de las granjas y de los mares a la barra y a la mesa de nuestros establecimientos.

Tendremos que estar abiertos para cambiar hábitos y costumbres culinarias, donde los superalimentos o los alimentos de nuestros ancestros van a tener su protagonismo.

Digitalización

El futuro es y será siendo digital, y eso es algo que ha venido para quedarse y seguir creciendo.

Como buenos empresarios hosteleros deberemos abrazar la digitalización para beneficio de nuestro negocio.

El boca a boca funciona en la red de manera exponencial. Las compras y la visibilidad serán las 24 horas al día y los siete días de la semana. Aquéllos que sepan adaptarse a este nuevo entorno tendrán oportunidades. El no estar conectado no será una opción.

Eso sí, aunque el mundo digital nos abre muchas oportunidades, una mala experiencia del cliente será penalizada.

La tecnología está preparada para entrar en todos los rincones democratizando técnicas, dándonos inmediatez, mejorando procesos o sustituyendo la mano del hombre. ¿Cómo? Con cocinas inteligentes, freidoras sin humo, frío al instante, cámaras con control de almacenamiento, salas tecnificadas con cartas digitales, métodos de pago con móvil? En definitiva: la era del Big Data.

Algunos pensarán que la digitalización nos puede llevar a la deshumanización. Nada más lejos. Para garantizar el crecimiento y desarrollo de los negocios hosteleros con vocación de continuidad, el compromiso y la generación de comunidad van a ser vitales.

Negocios más humanos

Los negocios deberán ser más humanos. Humanidad, honestidad, solidaridad y comunidad real basada en la trasparencia y en la colaboración entre establecimientos. Valores que también mueven las redes.

Contribuir a la mejora de la sociedad en todos los aspectos, la calle, el barrio, la ciudad o el país, dinamizando y fomentando el respeto y desde luego la autocrítica.

Los establecimientos deberán identificar cuáles de todos ellos incorporan en sus negocios de manera latente y cómo los trasladan para influir en la transformación de la sociedad.

La falta de tiempo, mal endémico de la hostelería, en el futuro dejará de ser una excusa. Será sinónimo de falta de gestión, falta de control, falta de conocimiento, falta de innovación, falta de inquietud.

Hemos de estar preparados para ser unos hombres orquesta: abrir los ojos al mundo, adquirir conocimiento, estar atentos a las tendencias, apoyarnos en herramientas digitales, gestionar y abrazar la tecnología, contribuir a la sostenibilidad del planeta y ser parte activa de la sociedad. Todo sin perder de vista al cliente que es y será el centro del negocio.

Ana Antorán, socia fundadora de Intenso FoodService

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