Producto complejo

De acuerdo con la normativa, son complejos aquellos instrumentos cuyas características no están suficientemente difundidas entre los inversores, para los que no existe un precio públicamente disponible y que pueden dar lugar a pérdidas reales o potenciales superiores al coste de la inversión inicial.Para que el inversor pueda adquirir un producto complejo es necesario que la entidad realice el correspondiente test de conveniencia (con independencia de que la iniciativa de la operación haya sido del cliente o del intermediario). Se consideran productos complejos las opciones, los futuros, los warrants y otros derivados, así como aquellos instrumentos financieros cuya estructura contenga algún derivado. Ver TEST DE CONVENIENCIA.

Origen: CNMV

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